Después de estudiar gran cantidad de teorías para detectar la capacidad del
discentes como alumno, se llega a la conclusión de que, en parte, es el docente
quien tiene que tener la habilidad en lo suficiente como para inducir la
relación de equilibro capacidad/amor propio. En 1978, Joseph Renzulli
(1936), profesor de Psicología de la Educación en la Universidad de
Connecticut, desarrolló una teoría para identificar a los niños que están
especialmente dotados para algo. El modelo de los Tres Anillos sigue siendo hoy
una teoría válida para detectar el talento en las aulas; para fomentarlo,
Ranzulli ideaó un programa complementario en tres fases. Se dice que la teoría
de los Tres Anillos es para superdotados, pero la palabra inglesa gifted
realmente no quiere decir superdotado, que es una traducción errónea, sino
dotado. Gifted es el que tiene un don, un talento, una capacidad para algo y es
brillante en eso –en concreto-.
¿Cómo funciona? El modelo de los Tres Anillos sirve para
detectar a los jóvenes talentosos.
-Este es un modelo que rompe con el sistema tradicional, que lo único que
busca es tener unos elevados CI (cociente intelectual) para definir al
superdotado. La superdotación es la capacidad superior a la media para aprender
las lecciones. La idea que propongo se explica con tres círculos: el primer
círculo o anillo representa la capacidad superior a la media que tiene un
alumno en un área determinada, no necesariamente en todo; el segundo círculo
es, de alguna forma, el más importante, porque indica la creatividad, la
capacidad para generar ideas; y el tercero es la persistencia en una tarea, el
trabajo duro que surge cuando se siente pasión por algo, porque un factor clave
para el esfuerzo es el interés. Los tres círculos tienen que trabajar juntos, dibuja
la clásica intersección de tres conjuntos aprendida en la escuela, y marca la
zona central para que produzcan lo que se denomina comportamiento talentoso, la
superdotación en España se denominan altas capacidades en esa área.
-Es necesario tener una gran habilidad, además de creatividad y pasión; si
no, no se puede hablar de un alumno superdotado.
-La habilidad superior a la media está siempre presente en alguna área,
pero la creatividad y la persistencia en la tarea no siempre están presente, o
solo lo están en un momento dado.
-¿Cómo se consigue descubrir y potenciar estas altas capacidades, estos
talentos?
-Se consigue con tres niveles de actividad. Supongamos que todos los
colegios de la provincia traen a los niños de 1.º de la ESO a José. A cada uno
le puede interesar una cosa determinada de la ciudad: sacar fotos, la
arquitectura, el arte, los peregrinos...; ese es el primer paso, exponemos a
los niños ante algo y les permitimos que cada uno elija lo que más le interesa.
Pongamos que a una chica, María, le interesan los peregrinos; como tiene
talento para el periodismo, quiere hacer una entrevista a dos peregrinos, uno
joven y otro mayor, pero necesita ciertas habilidades, saber qué les quiere
preguntar, sacar una foto...; ese es el segundo paso, darle la capacidad de
plasmar su idea, y se le da a través de la información, el conocimiento. Por
último, María hace la entrevista y la va a publicar en el periódico del
colegio; ese es el tercer paso. Es el producto creativo. Como se puede ver no
hay una respuesta correcta predeterminada, no es el profesor el que repite una
cosa para que la memoricen. Las mejores ideas surgen enseñando creatividad.
-¿La clave para potenciar el talento es el «producto creativo»?
-La audiencia. Es la motivación. Hay mucha diferencia entre tener o no
tener audiencia, poder compartir lo que hacemos y ser reconocidos. Si se
consigue, podemos ver cómo una chica de 1.º de la ESO ya tiene la capacidad
para una profesión, el periodismo.
-¿Es importante la autoestima?
-La autoestima es causa y consecuencia. Está al principio del proceso pero
también se produce como consecuencia de él.
-¿Cómo se cambia el sistema para llegar
a los Tres Anillos?
-Creo que hay que ofrecer un método tan
atractivo que despierte el interés de los alumnos, no solo de los superdotados,
sino de todos los alumnos. Y no esperar a que lo diga la ley, sino que cada
profesor tiene que perder el miedo a cambiar.