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Sánchez, conspirado



Si es verdad la afirmación de Sánchez de que Israel está perpetrando un genocidio contra los palestinos de Gaza, ¿por qué ningún país árabe acoge a esos seres humanos para salvarles la vida? ¿Acaso el público al que se dirigió Sánchez en Bagdad es cómplice de genocidio?

Cuando se tiene un mínimo sentido común y se hace el ridículo como ha hecho el Gobierno la semana pasada con los ataques a Israel en el Festival de Eurovisión, lo normal es intentar no seguir mostrando el tafanario y buscar una vía de escape. Pero no. Sánchez está dispuesto a mostrarse orgulloso de su judeofobia llueva o truene.

Es difícil ser más sectario de lo que fue RTVE en un festival teóricamente musical en el que se hizo llamamientos por escrito en pantalla –y con graves fallos de sintaxis– contra otro país concursante. Huelga decir que los ataques nada tenían que ver con los valores musicales de su participación. Por supuesto que no. Se trataba una vez más de convertir la televisión de todos los españoles en un instrumento de agitación y propaganda contra un país que lucha por su supervivencia.

Lo de la propaganda debe de pasar por horas bajas porque hay que ver el éxito que tuvieron estas lumbreras del sanchismo poniendo a TVE y sus profesionales al servicio de Hamas: la victoria de Israel en el televoto español de Eurovisión fue aplastante. Ahora es cuando nos dice RTVE que van a auditar la validez y la no manipulación de ese voto. O sea, que ¿han estado haciendo durante años un programa llamando a votar sin saber que los sufragios de los espectadores podían estar manipulados? Sí, claro, ya se sabe que sólo pueden estar manipulados cuando no sale lo que quiere Sánchez, pero en este caso es especialmente clamoroso por el inmenso ridículo internacional en el que han metido a España.

Sánchez tuvo ayer el descaro de pedir la expulsión de Israel de Eurovisión y comparar a este país con la Rusia de Putin, que está apartada del Festival de la Canción de Eurovisión. Se le olvidó mencionar que Rusia fue apartada por invadir Ucrania mientras que Israel está respondiendo al ataque terrorista de Hamas en Gaza. Creo que esto es algo más que un detalle técnico.

La judeofobia de Sánchez le llevó la semana pasada a comparecer en una reunión de la Liga Árabe en Bagdad para arremeter contra Israel. No parece que su éxito fuera arrollador con los asistentes. Porque lo que el discurso oficial español quiere ignorar es que los que más desprecian a los palestinos y en especial a Hamas son los países de la Liga Árabe. Si es verdad la afirmación de Sánchez de que Israel está perpetrando un genocidio contra los palestinos de Gaza, ¿por qué ningún país árabe acoge a esos seres humanos para salvarles la vida? ¿Acaso el público al que se dirigió Sánchez en Bagdad es cómplice de genocidio?

Lo más triste es que esto sólo se puede explicar como una cortina de humo para tapar sus vergüenzas políticas domésticas. A Sánchez ya sólo le recibe como orador la Liga Árabe. Apuesten a que lo siguiente será dirigirse al plenario de la Organización para la Unidad Africana con Napoleonchu de telonero. No paramos de mejorar. Y ahora, enarbolando judeofobia ante el mundo.

Los artificieros de VOX conspiran para alterar la decisión de la JEC


JP Logística


Varios usuarios de Twitter, cuyo único cometidos es comentar: Vox, Vox o Yo voto VOX, entre ellos la cuenta oficial de Vox y el líder de la formación, Santiago Abascal, han citado la información sobre la decisión de la Junta Electoral en relación al debate de Atresmedia para inferir que el organismo ha censurado al partido. Lo tachan de instrumento al servicio de una maniobra pergeñada para amordazar a Vox y denuncian la ausencia de neutralidad y de pluralismo político.

Tan manoseadas están las mal llamadas fake news que es entendible la búsqueda de nuevas estrategias de propaganda. Véase, acudir a una noticia y difundirla anunciando sin reparos lo contrario a su contenido. Aunque se trata de una táctica débil. De un rápido vistazo al titular de la información, La Junta Electoral deja en suspenso el debate de Atresmedia por incluir a Vox y no a otros partidos con más representación, podría concluirse, incluso, que el árbitro no opta por la exclusión sino, por la incorporación. Pero ya se sabe que la lectura es un ejercicio que requiere tiempo para completarla y esfuerzo para comprenderla. Sobre todo, a través de tuits: leer el tuit, pinchar en el enlace, leer el titular, pasar por la entradilla y, si eso, leer el artículo. En diagonal, claro. ¡De ninguna manera!

Las razones, las normas, sobre las que se asienta la actuación de la Junta están pormenorizadas y analizadas en artículos y en un editorial del periódico. Así que procedamos a centrarnos en el estrangulamiento que hace Vox de una información verídica y verdadera para darle mayor credibilidad a una falsedad. ¿A quién se le ocurre convertirse en víctima a través de una mentira? Espanya ens roba. Habrá quien argumente, no sin sonrojo, que Vox simplemente interpreta su realidad. Aunque la reacción se adecúe mejor a la definición de manipulación. Es sabido que presentar una historia mientras se guarda silencio sobre la propia historia es la manera más antigua de propaganda.

Santiago Abascal exprime la credibilidad otorgada por las urnas a su partido para engañar. ¿Para qué? Para explotar el discurso de partido antisistema y movilizar a sus potenciales votantes, alimentados por la carga psicológica del papel de víctima y la injusticia perpetrada, con un fin: asaltar el poder. ¿Podemos haber visto esta estrategia antes? Sí, podemos.

Sería de mayor utilidad para Vox enfocar todo este esfuerzo masivo de desinformación en dar cuenta de los hechos para, desde una actitud proactiva, abrir la discusión: ¿está obsoleta la ley? ¿Se debe redefinir el concepto "grupos políticos significativos"? ¿Qué criterios tienen que regir los debates? ¿Legales? ¿Periodísticos? ¿Mismas condiciones en los medios públicos que en los privados? Preguntas que exigen responsabilidad y no erigirse en guardianes de la manipulación.