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La líder venezolana y nobel de la paz, María Corina Machado en Madrid y Barcelona con honores de Jefa de Estado.

 

María Corina en Madrid (y Sánchez con chándal de Maduro)

María Corina en Madrid (y Sánchez con chándal de Maduro)
La líder opositora venezolana y nobel de la paz María Corina Machado | EFE

Vamos a tener en Madrid a María Corina Machado y en Barcelona la cumbre mundial progre, esa especie de fiesta de cumpleaños con amigos y piñatas que se ha montado Sánchez para que le hagan líder del mundo retroizquierdista, un honor que uno imagina que viene con tocado o chándal de guacamayo (se podría poner la camiseta de la selección debajo o encima). María Corina viene de gira por España y Europa, después de andar un poco perdida u olvidada en sus gestas y su lucha, como si en vez de premio Nobel fuera una medallista de patinaje. Trump entró en Venezuela como un ladrón de gallinas y se llevó a Maduro con su chándal de guacamayo original, pero dejó a Delcy, o sea dejó intacto el régimen. María Corina no está pues de paseo triunfal, en carroza de patinadora o de astronauta, sino que sigue luchando porque sospecha, como muchos, que un bolivarismo sumiso, con diezmo de petróleo, puede ser más conveniente y sencillo que una democracia escéptica (Trump, que está majareta, está volviendo escépticos incluso a los suyos). Mientras María Corina intenta de nuevo explicar la democracia, y que no se olvide la democracia, las izquierdas fetichistas, retóricas, folclóricas y plumíferas no sé si le pedirán a Sánchez que sea el nuevo Maduro (“no war, yes peace”), pero él seguro que lo espera.

María Corina viene a Madrid, ciudad que ha visto huelgas, proclamaciones, asonadas, fascismo, checas, reyes cojoncianos, reinas cluecas y hasta un rey de la izquierda que no es ni de izquierda ni de nada, sino de lo suyo. O sea que espero que la líder opositora venezolana explique bien, a los suyos y a los nuestros, la democracia, la verdadera necesidad de democracia, ante esos romeros de la izquierda de Barcelona o de siempre. Almeida le dará una llave de oro, como un elfo, y Ayuso una medalla de oro, como una maestra de gimnasia, pero al que no va a ver va a ser a Sánchez. No porque Sánchez no quiera el posado con una nobel de la paz (seguro que le sale algo de colegueo de aspirante al mismo honor o de envidioso de ese honor), sino porque ha dicho la propia Machado que nuestro presidente, campeón de la democracia entre dudosos demócratas, ostentosos totalitarismos y ministros que atacan con lanzallamas a los jueces, ahora “no le conviene a la libertad de Venezuela”. En realidad, era más probable que Trump coronara a Zapatero como virrey o adelantado, y hasta a Koldo, que a la propia María Corina. El régimen que sobrevive en Delcy sobrevive también en la Moncloa, con su puente aéreo y hasta su zapatófono rojo, que seguro que había zapatófono, y rojo.

María Corina va a hacer lo suyo, una gira como de reivindicación y recordatorio, que ella no se ha retirado de la política ni del patín y Venezuela sigue esperando la transición democrática entre vasallajes y peloteos a Trump (el régimen podría salvarse a base de suficiente petróleo y suficiente peloteo). Es curioso, y aterrador, comprobar que hasta Kissinger recordaba la brújula ética, democrática, civilizadora de Estados Unidos en su política exterior, aunque colocara dictadores de gafas con nariz y aventara guerras de surf y napalm, pero Trump no tiene problema en pedir petróleo si quiere petróleo, lantánidos si quiere lantánidos, o la luna de Groenlandia si la otra está todavía muy lejos. Asumir que a Trump le interesa la democracia en Venezuela es lo mismo que asumir que le interesa la democracia en Irán, una ingenuidad e incluso una mala apuesta. María Corina, en la Puerta del Sol o en el Elíseo, recorriendo Europa como una pinacoteca (Europa es realmente una pinacoteca más que un ideal), quiere insistir y presionar para que haya elecciones libres pronto, antes de que a Trump le dé otro aire y antes de que el poschavismo encuentre el camino entre la supervivencia y el sometimiento.

En América aún hacen caso a los marxistas de quinta vuelta, a los populismos con tres sombreros, a los demagogos con cuatro frases. Es ahí donde Sánchez busca su cetro

María Corina va a hacer lo suyo en Madrid, entre sus diosas y vecindonas con alas y cerbatanas de las cornisas, y Sánchez va a hacer lo suyo en Barcelona, entre sus hogueras modernistas y sus hogueras reaccionarias (la izquierda ya no es progresista sino reaccionaria, ya lo explicó Félix Ovejero). A la cumbre, cumpleaños o fiesta de pijamas folclóricos de Barcelona van a acudir, entre otros, Petro, Lula y Sheinbaum, que son la nueva trova de la vieja trova de siempre, cantautores de la revancha y la miseria, esa izquierda pajarera de pueblos más que de ciudadanos, de palomas más que de prosperidad y de pasado más que de futuro, todavía echándoles las culpas de lo suyo a los reyes con peluca y a los contramaestres de los galeones. Yo creo que son los que importan, que la izquierda en Europa está en declive o en retirada, salvo la reacción anti-brexit en el Reino Unido. Quiero decir que sin el SPD, hundido, con la izquierda italiana reducida a mirones de mirilla y con el PS francés perdido en una macedonia frentepopulista, lo que quedan son socialismos como macedónicos. O socialismos de tramposo, como el nuestro. Es en América donde aún hacen caso a los marxistas de quinta vuelta, a los populismos con tres sombreros, a los demagogos con cuatro frases. Es ahí donde Sánchez busca su cetro, su supervivencia o su esperanza.

En Madrid, en un pícnic en la Puerta del Sol, como de majos, María Corina se va a dirigir a los venezolanos de aquí, a los que yo he visto alguna vez bailar y llorar como niños alegres y tristes, pero también se va a dirigir a toda España y a toda Europa. La esperanza de Venezuela es la esperanza de muchos, y la perspectiva de Venezuela es la enseñanza de muchos también. Al otro lado de España y de la historia, en Barcelona, en una jaula de grillos, todavía con púrpura china en los párpados y jueces en la chepa, Sánchez volverá a hablar de democracia entre populismos y peronismos, entre indigenismos y refranismos, que es justo lo suyo. Con la maraca de la derecha y la ultraderecha, con el guitarreo bongosero de la paz (“no war, yes peace”), Sánchez espera que pronto le pongan el chándal de Maduro como un poncho ceremonial. En América están sin Maduro y se van a quedar sin Cuba, y en Europa los izquierdistas de suscripción y los de revolución vuelven a caber en una diputación provincial o en un bar de altramuces y regüeldos. Pronto ya sólo les quedará el sanchismo, que no es izquierda (ni es nada) pero sobrevive en la miseria, en la mentira y en el carnaval todavía mejor.

Nuestra ministra y monja-sargento, Margarita Robles reta a duelo al Presidente con pañales, Donald Trump.

 "Antes atranco la puerta con un tanque a que me eche el panocho este":  'Margarita Robles' busca apoyos en la OTAN frente a Trump

Groenlandia es algo así como el helado de marquesito más grande del mundo y por eso lo quiere Trump, el emperador niño con pañales de anciano. Claro que no estoy seguro de que contra eso sea suficiente Margarita Robles, nuestra ministra Rottenmeier, nuestra monja sargento, que conduce tanques con toreritas y abronca con voz de pito y autoridad sobrenatural, como una monja bajita de Fellini. El mundo está tan loco que no es que Trump pueda bombardear Irán, esa teocracia con manos de sangre y cabeza de lana, sino que ya nos planteamos un enfrentamiento armado entre Estados Unidos y sus otrora aliados europeos. Trump mira a Groenlandia desde su hambre, su tamaño y su ignorancia de niño (yo creo que lo tiene engañado e ilusionado la proyección de Mercator) y Europa empieza a mandar soldados con esquíes, perros con barrilito, barcos rompehielos y gente con prismático, que es algo que inquieta siempre mucho. Hasta España se plantea enviar tropas, nuestros soldados que ya no son imperiales sino un poco de chocolate o miga de pan, más para la paz que para la guerra. Ahora que lo pienso, a lo mejor sí bastaría con mandar a Margarita Robles con zapatilla y ricino. O alguna autoridad semejante, que sepa cómo manejar a un señor que come potitos y tiene antojo insaciable de tetas, mimos y merengues reales o geopolíticos.

Europa busca barcos, buzos, dinero, soluciones, se busca a sí misma (lleva así desde la caída de Roma), y a lo mejor lo que necesita es a Margarita Robles con cuello de cisne y rodete alto y claveteado. Incluso necesitamos a Robles más que a Sánchez, ya saben, ese Superman con falta de vitaminas que iba a parar el fascismo y no puede ni parar sus espasmos. Margarita Robles a uno le parece la alegoría con moño de la auctoritas, que uno no sabe de dónde saca la autoridad, la voz ni la fuerza pero ahí está, abroncándonos o a punto de abroncarnos, como a los vecinos de Paiporta. Aunque no fuera la ministra de Defensa, yo creo que los coroneles, los guardias y los paisanos se seguirían cuadrando o sucumbiendo ante ella como ante una regenta o una Bene Gesserit. Es una cosa que emana de ella, poderosa y españolísimamente, como emana nuestra santidad o nuestro ajo. A lo mejor lo que le pasa a Europa es que de ella ya no emana nada, sólo lástima. Queremos imponer nuestra moral y hasta nuestros molinillos de viento y resulta que no podemos defendernos de un niño con quimicefa atómico e incontinencia sádico-anal.

A lo mejor sólo necesitamos a Margarita Robles ante Trump, y que le ponga delante un dedo tieso, duro e impenetrable como un dedal

Margarita Robles contra Trump, menudo combate. Sería un poco como aquél de Reagan y Andropov del videoclip de la canción Two tribes, de Frankie Goes to Hollywood, que ya que parece que estamos un poco en los 80, entre el naranja de los cardados y el naranja nuclear, vamos a hacerlo en condiciones. Ya no tenemos a la Thatcher, con su cabeza de un ojival mefistofélico (Meloni, en realidad, es demasiado rubia para el mal y para el bien, por eso Ayuso tiene más éxito como icono); ya no tenemos a casi nadie, en realidad, pero tenemos a nuestra Margarita Robles, con melenita ursulina o colombina, para representar a la Europa con autoridad, con pegada, con refajo, con mediterraneidad, con bozo, con manos pequeñas y duras de abadesa tordesillana o de mamma o popolana italiana. Margarita Robles tiene pinta de ganarle a Trump a pellizcos, a collejas, a varazos, algo más poderoso que la bala, que la bomba y que el arancel, que al final suena sólo a corcel. Margarita Robles tiene pinta de dejar a Trump sin cena, sin orejas y sin flequillo, y eso es más poderoso que la diplomacia y que la disuasión nuclear.

A lo mejor toda la inversión militar o todo del despliegue táctico que necesita Europa es Margarita Robles, siquiera alegóricamente. O sea, más autoridad que milicia. El imperialismo yanqui no es nuevo, lo que sí es nuevo es que el emperador sea un señor que se come los mocos como helado, o al revés, y confunde los misiles con la pichilla. La doctrina Monroe y hasta la teoría del Destino Manifiesto, que no se limita al siglo XIX sino que sobrevivió a Kissinger y a los Bush, parece incluso intelectualmente elevada al lado de esta piratería llevada a cabo por mentes y manitas infantiles y brutales, como el asalto a una tarta o el aplastamiento de un cachorrito. Se cachondeaba mucho Jon Stewart el otro día de que Trump considerara un peligro tener de vecinos a los rusos por allí por Groenlandia, cuando ya los tiene en Alaska. Y de que alegara que Dinamarca no puede reclamar la propiedad de aquello sólo por haber “desembarcado allí hace 500 años”, que es justo lo que hicieron los del Mayflower, con sus gentes y velas de crespón. Pero los niños no tienen lógica, ni siquiera humor, sólo exigencias. Salvo que se les eduque.

A lo mejor sólo necesitamos a Margarita Robles ante Trump, y que le ponga delante un dedo tieso, duro e impenetrable como un dedal. Quiero decir, claro, que Europa tiene que hacerse respetar y eso significa mucho más que mandar soldados enguatados y barcos con carámbanos. Europa también creía tener un Destino Manifiesto, pero que podía llevarse a cabo sin soldados, sin dinero, sin tecnología, sin lucha, sin voluntad, sin unión, sin fuerza, sólo con ínfulas morales, algo que ni siquiera los del Mayflower, con hebilla en el sombrero, en la biblia y en el mosquete, creyeron. Europa ha perdido la autoridad del adulto, que no sólo es fuerza sino el recuerdo de la persistencia y la continuidad de esa autoridad. Ya no podemos defendernos ni de nuestros supuestos aliados, imaginen de los enemigos. La autoridad es justo aquello que pone límites y Trump ahora siente que no hay límites para él. Sí, igual que Sánchez, curiosamente. Al final, ya ven, aquí también habría que enfrentar otra Margarita Robles a Sánchez o a la propia Margarita Robles. Y no sé yo si veo a Page, Feijóo o Abascal 

Juan Pardo Navarro

Trump afirma que EEUU atacó un bote de pandilla venezolana Tren de Aragua en el Caribe y mató a 11 personas relacionadas con el narcotráfico.

 Vista del destructor U.S.S. Gravely (DDG 107), el 13 de febrero de 2024. (AP Foto/Bernat Armangue, Archivo)

Trump afirma que EEUU atacó un bote de pandilla venezolana Tren de Aragua en el Caribe y mató a 11 personas relacionadas con el narcotráfico.

WASHINGTON (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el martes que su ejército realizó un ataque en el Caribe contra una embarcación que transportaba drogas, la cual según dijo había partido de Venezuela y era operada por la pandilla Tren de Aragua.

Trump añadió en redes sociales que 11 personas murieron en la operación militar, lo que representa una fuerte escalada en los intentos del gobierno estadounidense de detener el flujo de narcóticos desde América Latina. También publicó un corto video de una pequeña embarcación que parece explotar en llamas.

“El ataque se realizó mientras los terroristas estaban en el mar en aguas internacionales, transportando narcóticos ilegales rumbo a Estados Unidos”, aseveró Trump en Truth Social. “Ningún miembro de las fuerzas armadas estadounidenses resultó herido en este ataque. Por favor, que esto sirva como aviso para cualquiera que siquiera piense en traer drogas a los Estados Unidos de América”.

El video parece mostrar una lancha rápida de varios motores viajando en el mar cuando de pronto hay un destello brillante sobre ella. Luego se ve brevemente al bote cubierto en llamas.


Trump desplaza y margina a Sánchez por “gorrón” y por intentar engañar a la OTAN


Sólo hay una explicación para la patética actuación de Pedro Sánchez: ha perdido la cabeza. Nada de lo que ha hecho en los últimos días tiene una explicación racional. El domingo anunció por sorpresa, con la solemnidad que acostumbra, que había llegado a un acuerdo con la OTAN para que España pudiera dedicar sólo el 2,1 % del PIB en gastos de defensa. El lunes, el secretario general de la Alianza Atlántica se apresuró a desmentir al presidente del Gobierno y poco menos que acusarle de mentiroso. Este miércoles, ha asistido en La Haya a la Asamblea General, donde ha vagado en solitario, arrinconado y eludiendo a unos socios que no querían ni acercarse a él por ser poco fiable, por desmarcarse del compromiso que asumía el resto de los países. Como un zombi apestado, se ha separado del grupo en la foto de familia, se ha esquinado y se ha escabullido para no saludar a Donald Trump. Aún peor, ha firmado la declaración final que compromete a los 32 países a invertir el 5% del PIB en defensa y minutos después ha declarado que España no lo cumplirá, que no pasará del 2,1 %. Y de propina, se ha llevado un guantazo del presidente americano que ha anunciado que impondrá a nuestro país los aranceles más altos de toda Europa; el doble que al resto. “Por gorrón; por ser el único país que no quiere pagar”.

Resulta preocupante el comportamiento de Pedro Sánchez al echar un pulso al matón de Trump, que le ha doblado el brazo sin despeinarse. A nadie en sus cabales se le ocurre intentar mentir a los españoles y a la OTAN de una tacada. Menos aún, intentar tomar el pelo a plena luz al líder del país más poderoso del mundo, que no se anda con bromas. Pero el histrionismo de Sánchez perjudica a España, a la imagen de nuestro país y, por lo que se avecina, a la economía que tendrá que afrontar unos aranceles que arruinarán a sectores cuyo mayor beneficio reside en las exportaciones, como la agricultura, la alimentación o la industria, entre otros.

Se puede entender que Pedro Sánchez sufra su mayor crisis política y personal. Pero ahora, se ha superado. Resulta escandaloso firmar un acuerdo para, al minuto, incumplirlo. Y es poco serio patalear en la Asamblea de la OTAN como un niño enrabietado. Será porque está aterrado de que los tribunales trunquen su carrera política. O porque sus antiguas triquiñuelas ya no le valen para salir airoso. Pero ha hecho el ridículo y ha manchado la imagen de España. Al final, ha salido por la puerta de atrás de la Asamblea General de la OTAN con el rabo entre las piernas. Definitivamente, ha perdido la cabeza.

Alinearse con China es otro pecado mortal del sanchismo.

 

Trump ha alterado las reglas del juego. El orden liberal internacional basado en reglas parece que llega a su fin y, emerge con fuerza uno nuevo donde el choque entre dos gigantes, EEUU y China, estará marcado por la ley del más fuerte.

Ante este escenario, en el que muchos quisieran convertir a la Unión Europea en actor secundario, hay que actuar con cabeza fría y evitar pasos en falso. No es el momento de alinearse con uno de los grandes bandos sino de mantener una autonomía estratégica que, lejos de significar aislamiento, nos dará capacidad para diversificar nuestras relaciones geopolíticas y económicas, ser un interlocutor válido con ambos bloques y mantener nuestra independencia en defensa de nuestros intereses y, sobre todo, de nuestros valores.

Es indudable que la administración Trump es una amenaza para Europa y que algunos miembros relevantes del gobierno de EEUU, como el vicepresidente J.D. Vance, manifiestan una especial inquina y desprecio por todo lo que somos y representamos. No obstante, esto no puede hacernos olvidar que el ascenso de la República Popular China como actor mundial nos enfrenta a retos que amenazan a las democracias en todo el mundo, también a las europeas. China no es nuestro bando en esta nueva lucha de gigantes. 

Es evidente que el Partido Comunista no comparte los mismos valores que las democracias europeas puesto que es el gran pilar que sostiene el régimen chino. Una dictadura que se vuelve cada vez más represiva en el plano interno y más agresiva en el internacional. Su objetivo: demoler el actual orden internacional liberal basado en normas, el multilateralismo y la gobernanza mundial. 

Por ello la Unión Europea ha considerado China como un rival sistémico y, el Parlamento Europeo ha reiterado en numerosas ocasiones que nuestras relaciones con China deben guiarse por el principio de cooperar cuando sea posible, competir cuando sea necesario y enfrentarse cuando sea inevitable. En este sentido, el fomento, la protección de la democracia, los DDHH y el Estado de Derecho deben ocupar un lugar central en las relaciones entre la UE y China.

Es por ello llamativo que en la reciente visita del presidente Sánchez a China no haya habido una sola referencia a la defensa de los principios democráticos y a los Derechos Humanos que nos representan como espacio político. Esto me parece especialmente grave en el actual contexto, ya que podría lanzar un mensaje equívoco de que en estos momentos de emergencia estamos dispuestos a relegar nuestros valores en defensa de nuestro intereses.

Nuestras relaciones con China deben guiarse por el principio de cooperar cuando sea posible, competir cuando sea necesario y enfrentarse cuando sea inevitable

El Gobierno Chino es el padre del relativismo de los DDHH. Para Xi Jinping los derechos humanos no son universales sino interpretables dentro de la diversidad cultural y política. Esta es su teoría para justificar que la represión brutal de estos derechos y libertades en su territorio, especialmente en Xinjiang, el Tíbet y Hong Kong, son tan sólo la expresión de una cultura milenaria y de un régimen político tan respetable como cualquier otro. 

Lo conozco bien porque la pasada legislatura 2019-2024 formé parte de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo que fue especialmente activa en pedir la aplicación de sanciones, en particular la congelación de activos extranjeros y las restricciones de visados, para las personas implicadas en violaciones de los derechos humanos, incluidos los responsables políticos en China.

Denunciamos la implacable persecución de la disidencia política y de las minorías. Manifestamos la preocupación por las denuncias de extracción forzada de órganos de presos en el sistema de trasplantes como también ha denunciado Naciones Unidas. Pedimos la prohibición de los productos realizados con trabajo forzoso, así como la implementación de los principios rectores de las empresas y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Denunciamos el alto número de ejecuciones que, en 2022, superó al de todos los demás países que aplican la pena capital en el mundo, y solicitamos la abolición de la pena de muerte. 

Dimos altavoz a los activistas en pro de los Derechos Humanos y de la democracia en China, pidiendo la libertad de los activistas encarcelados y torturados y el cierre de los campos de detención. También exigimos el fin del hostigamiento que el Gobierno Chino lleva a cabo contra las comunidades en la diáspora, en especial con el control de los medios digitales y el cierre de las denominadas "Comisarías de Policía" chinas ubicadas en la UE, que sirven al régimen para espiar a estudiantes y a ciudadanos chinos en territorio europeo. Por todo ello, solicitamos a los Estados Miembros cualquier acuerdo de extradición con el Gobierno chino y la protección de manera efectiva a los ciudadanos chinos acosados y perseguidos otorgándoles un "visado salvavidas". De la misma manera, intentamos que se conociera la persecución de las minorías, la represión en el Tíbet, las violaciones sistemáticas del pueblo Uigur y el intento de desguazar la democracia en Hong Kong.  

Todo esto provocó que el Gobierno chino sancionara a la Subcomisión de Derechos Humanos y directamente a algunos parlamentarios por sus declaraciones en la eurocámara. Algo inédito y que demuestra que nuestras denuncias se convirtieron en algo intolerable para el régimen.  

Es llamativo que en la reciente visita del presidente Sánchez a China no haya habido una sola referencia a la defensa de los principios democráticos y a los Derechos Humanos que nos representan como espacio político

Hemos sido firmes en apoyo a la democracia, también en Hong Kong. China se comprometió con el principio de "un país, dos estados" y lejos de respetarlo aprobó la Ley de Seguridad Nacional el 30 de Junio de 2020, desmantelando las garantías democráticas en Hong Kong y tomando duras políticas de represión contra la oposición política y sus familias.

China es un gran mercado, sí. Sin embargo, el espejismo de más de un millón de consumidores dispuestos a comer jamón esconde otra realidad: la de la mayor industria del mundo dispuesta a inundar nuestros mercados de productos a bajo costo. Asimismo, el mercado del gigante asiático adolece de importantes deficiencias estructurales, como la falta de protección de datos, de la propiedad intelectual y las transferencias forzosas de tecnologías.

Tras este mercado se encuentra un régimen político cuya violación sistemática de los DDHH no permite que ninguna democracia que se considere como tal pueda guardar silencio. 

Con China hay que dialogar para conseguir unas relaciones comerciales recíprocas, equilibradas y condiciones más justas para el acceso al mercado chino de nuestras empresas, pero a su vez debemos mantener la defensa de la democracia y los Derechos Humanos en el centro de nuestro de nuestras relaciones, porque es evidente que no estamos en el mismo bando.   

Mantener hoy un dialogo con China en defensa de los intereses europeos es más importante que nunca, pero entender que la defensa de nuestros intereses incluye la defensa de nuestras democracias lo es aún más. 

Así afectarán los arancelesa España y a la UE.

 

Claves de los nuevos aranceles de Trump: qué implican, a qué países se dirigen y cómo afectan a España.

  • Los expertos consultados consideran que la peor parte se la llevarán los consumidores estadounidenses
  • Cuestionan el método de cálculo y creen que no servirá para contener el déficit comercial de EE.UU.

Nuevos aranceles Trump: claves
Vista de los contenedores en un carguero en el puerto de Los Ángeles, en Estados Unidos EFE/ Allison Dinner

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha propuesto "hacer a América rica de nuevo" y, para ello, ha decidido imponer nuevos aranceles a todos aquellos países con vínculos comerciales con Washington, es decir, a prácticamente todo el planeta. La noticia ya ha impactado en los mercados financieros y gobiernos de medio mundo han avanzado que responderán.

Según ha defendido Trump, EE.UU. ha sido "estafado" durante décadas por naciones "amigas y enemigas". "Se han enriquecido a nuestra costa y ahora es nuestro turno", ha dicho el mandatario estadounidense, que ha prometido devolver al país a su "época dorada".

Trump desata la guerra comercial y declara la "independencia económica": aranceles del 20% a la UE y del 34% a China
Trump desata la guerra comercial y declara la "independencia económica": aranceles del 20% a la UE y del 34% a China

Pero, ¿qué es lo que ha aprobado? ¿A qué países van dirigidos? ¿Saldrá reforzada la economía norteamericana? ¿Qué represalias se prevé que anuncie la UE? Estas son las principales claves de la medida:

¿Qué ha anunciado Donald Trump?

Trump ha establecido un arancel general del 10% para todas las importaciones a Estados Unidos y otros específicos más elevados para ciertos países con los que el país mantiene déficits comerciales significativos.

¿A quienes van dirigidos?

Los nuevos aranceles afectan a prácticamente todo el mundo. Dentro de los países damnificados por el arancel universal mínimo del 10% se encuentran más de un centenar de economías, entre ellas, Brasil, Reino Unido o Emiratos Árabes.

Además de esto, el presidente de Estados Unidos ha decretado aranceles especiales para los que denomina "agresores", como la Unión Europea, a la que ha gravado con un incremento del 20%; Japón, con un arancel del 24%; o Corea del Sur, del 26%. La peor parte se la lleva China, con un gravamen del 34% que se suma al 20% que Trump le había impuesto previamente.

Cabe recordar que estas economías engloban un 40% del total de las importaciones que recibe Estados Unidos.

¿Cuáles se quedan fuera?

Las importaciones de México y Canadá esta vez se quedan al margen y también algunos productos estratégicos, entre ellos, metales preciosos como el oro y la plata; otros importantes para la industria como el platino, el paladio o el rodio; algunos productos farmacéuticos como la insulina o los semiconductores.

¿Qué aranceles estaban ya en vigor?

Precisamente, Trump ya había impuesto anteriormente un arancel del 25% para las importaciones procedentes de México y Canadá (con excepción del petróleo canadiense, que tendrá solo un 10%), aunque a principios de marzo aplicó una moratoria de un mes para los productos cubiertos por el tratado de libre comercio entre estos tres países (T-MEC), que incluye desde productos agrícolas hasta partes de automóviles o ciertos tipos de maquinaria.

Precisamente México y Canadá son los dos principales socios comerciales de Estados Unidos y, con ellos, asegura a RTVE.es el profesor del Máster en Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), Ramón Casilda, “a Donald Trump le interesa mantener una negociación y un entendimiento”. “Con México son más de 839.000 millones de dólares en comercio bilateral y con Canadá, 760.000. Es decir, ambos países mantienen una interdependencia muy fuerte que puede afectar considerablemente no solamente al nivel de precios y a la inflación en Estados Unidos, sino incluso a sus propias empresas, incluida la del automóvil, que es la que quiere salvar”, explica.

En el caso de China, el presidente estadounidense anunció en febrero gravámenes adicionales del 10% y, en marzo, elevó las tasas hasta el 20% (que hoy llega al 54%).

¿Cuándo entran en vigor estos aranceles?

Los aranceles entrarán en vigor en dos fases: los del 10% lo harán el próximo sábado, 5 de abril; mientras que los específicos se implementarán a partir del miércoles 9 de abril, una semana después del anuncio.

¿Realmente son “recíprocos”?

No, sostienen los expertos consultados. “A pesar de llamarlos “recíprocos”, estos aranceles no son genuinamente simétricos”, explica a RTVE.es el profesor del Departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de Esade, Omar Rachedi.

“La administración Trump los calculó de forma unilateral, usando el déficit comercial de EE.UU. con cada país como excusa para fijar gravámenes superiores”, argumenta. Sin embargo, “en vez de igualar exactamente los aranceles extranjeros, Washington impone tarifas según sus propios criterios –sin transparencia sobre el cálculo– penalizando más a los países con los que tiene gran déficit”, sostiene.

Por ejemplo, China afrontaría un 54% de aranceles sobre todos sus productos y la UE un 20%, mientras que países con los que EE. UU. tiene superávit (como el Reino Unido) solo pagan la tarifa base del 10%. “En resumen, el término “recíproco” es engañoso: son aranceles unilaterales y desproporcionados, muy criticados por su falta de rigor económico”, añade Rachedi.

¿Saldrá reforzada la economía de EE.UU.?

"No, para nada. Porque esto es un cortafuegos para otras grietas que tiene la economía norteamericana, como la elevada deuda o la inflación", recalca el profesor del IEB, quien cree que EE.UU. seguirá "sin poder contener el gran déficit que tiene en bienes, que es 1,2 billones de dólares". "Es decir, que con estos aranceles EE.UU. no va a ser más competitivo frente al resto del mundo”, añade.

En la misma línea se posiciona el profesor de Esade: "Lejos de reforzarla, la medida amenaza con lastrar la economía de EE.UU. en conjunto, dificultando el crecimiento económico, al elevar costes y alterar las cadenas de suministro". En su opinión, "aunque sectores protegidos (acero, autos, etc.) puedan ver un alivio temporal, otras industrias sufrirán insumos más caros y represalias externas, erosionando el empleo neto".

Enrique Feás, investigador del Real Instituo Elcano, sobre los aranceles de EE.UU.: "Es un suicidio económico"

¿Y qué impacto tendrá en el consumidor estadounidense?

Omar Rachedi añade que será quien “muy probablemente pagará la factura de estos aranceles”. “Diversos análisis advierten que los mayores costes de importación se trasladarán a precios más altos en tienda. De hecho, se estima que los “aranceles de la liberación” de Trump podrían costar entre 2.400 y 3.400 dólares adicionales por año a cada familia estadounidense promedio, golpeando especialmente a los hogares de menor renta”, explica.

¿Podrían llevar a empresas a trasladar su producción a EE.UU.?

“A corto plazo, no”, apunta el catedrático de Análisis Económico por la Universitat de València, Santiago Carbó: “Con el tiempo se puede sustituir, pero en este momento no tienen producción interna para sustituir estas importaciones. Entonces tienen que seguir comprando productos al extranjero, pero mucho más caros, con lo que les genera un impacto en ese sentido negativo”. No obstante, el experto cree que es “una vía inteligente” y se ha mostrado convencido de que “la Unión Europea tarde o temprano también lo hará”, tal como ha señalado en una entrevista en La Hora de la 1 de TVE.

A lo que el profesor de Esade añade: “La intención de Trump es forzar la producción en territorio nacional, pero en la práctica las empresas podrían optar por proveedores de otros países no tan penalizados en lugar de asumir los costes de mudar sus fábricas a EE.UU.”.

¿Estados Unidos ha sido "estafada" como Trump denuncia?

Omar Rachedi cree que esta afirmación es "muy exagerada y no se sostiene en el análisis económico": "El déficit comercial de EE.UU. no es señal de abuso externo, sino el resultado de factores estructurales internos: las familias y el gobierno estadounidenses gastan más de lo que ahorran. Además, su enfoque parte de una premisa errónea: que un déficit bilateral con un país es prueba de que ese país impone barreras. Pero lo que importa es el déficit total, no el saldo con cada socio”.

En su opinión, "en una economía global con ventajas comparativas, es normal tener déficits con algunos países y superávits con otros". "Imponer incluso un 10 % de arancel a países con los que EE.UU. tiene superávit demuestra que el enfoque es más político que técnico. Si alguien rompe las reglas del juego, es EE.UU., al aplicar una política comercial claramente proteccionista”, subraya.

¿Tendrá implicaciones sobre la economía global?

Los expertos consultados consideran que el impacto será "significativamente negativo" y auguran el inicio de una guerra comercial global, que frenaría el comercio mundial y podría desacelerar el crecimiento económico en muchas regiones.

"Todo lo que sea inestabilidad va a afectar a la economía mundial, tanto a Europa como a China. Lo que pasa es que la economía mundial también tendrá que tomar sus propias medidas para hacerle frente. Y, por ejemplo, se ha conseguido algo impensable: que Japón, China y Corea del Sur estén hablando para hacer un frente común ante los aranceles que anteriormente era impensable", explica Ramón Casilda.

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¿Y sobre España?

"Teníamos un orden económico y político que se está desmantelando. Esto ya nos afecta. Es decir, estábamos en una normalidad que ya no es normalidad, ya es otra cosa que está moviendo Estados Unidos desde hace dos meses y medio. En lo militar, en lo económico… Esto evidentemente nos va a afectar porque no sabemos hacia dónde nos dirigimos", sostiene Carbó.

¿Afectará a las exportaciones de las empresas españolas?

La Cámara de Comercio de España calcula que la imposición de aranceles del 20% por parte de Estados Unidos podría llegar a reducir nuestras exportaciones de bienes al país norteamericano una media del 14,3%.

Según recuerda el organismo, en 2024 el valor de las exportaciones de España a Estados Unidos ascendió a más de 18.000 millones de euros y este país es nuestro principal mercado extracomunitario, después del Reino Unido. No obstante, el impacto sobre el conjunto de las exportaciones españolas de bienes será “limitado”, afirman, ya que las ventas de España a Estados Unidos representan menos del 5% de nuestras exportaciones totales. Mientras que, en términos de PIB, apenas supondría una reducción del 0,21% anual.

El impacto de los aranceles de Trump en España: maquinaria, aceite de oliva y acero, los más expuestos
El impacto de los aranceles de Trump en España: maquinaria, aceite de oliva y acero, los más expuestos DANIEL FLORES | DatosRTVE

No obstante, añade el profesor de Esade, ciertos sectores clave sí sentirían el golpe: por ejemplo, maquinaria, equipos eléctricos, químicos o aceite de oliva, que "dependen más del mercado estadounidense y serían los más afectados por pérdida de ventas”. Además, vía indirecta España también se vería afectada si la UE en general sufre, ya que parte de lo que exportan países como Alemania lleva insumos ‘Made in Spain’. “En resumen, aunque España no es de los países más expuestos a EE. UU., una escalada arancelaria global perjudicar nuestro crecimiento a través de menores exportaciones y mayor incertidumbre comercial internacional”, concreta.

¿Qué medidas ha anunciado España para combatir aranceles?

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado un "plan de respuesta y relanzamiento comercial" de 14.100 millones de euros para "mitigar" los efectos del ataque "unilateral" de los aranceles. De esa cuantía, 7.400 millones serán de nueva financiación y los restantes 6.700 millones se reconducirán desde fondos ya aprobados. La dotación se canalizará a través de préstamos, avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO), ayudas y mecanismos de protección laboral para los sectores afectados, como el automovilístico.

Y la UE, ¿qué represalias se prevé que anuncie?

La reacción de la Unión Europea a las palabras de Trump no se ha hecho esperar. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha afirmado este jueves que la UE "está preparada para responder", si bien ha abogado por la negociación en primer término: "Trabajaremos para reducir las barreras, no para aumentarlas", ha dicho tras considerar que "existe una alternativa" y que "no es demasiado tarde para abordar las preocupaciones mediante negociaciones".

¿Cuándo las hará públicas?

Aunque no se ha especificado una fecha exacta, se espera que se anuncien en el corto plazo. Según Von der Leyen, están “ya finalizando el primer paquete de contramedidas en respuesta a los aranceles al acero” y “ahora preparando más medidas para proteger nuestros intereses y negocios si las negociaciones fallan".

¿Hay margen de negociación?

Sí, aunque hay poco tiempo, teniendo en cuenta que estos aranceles entran en vigor en menos de una semana. Si esto se produce, apunta Carbó, será a medio plazo pues si Donald Trump se echa para atrás ahora “empezaría a no ser creíble su estrategia”. No obstante, los expertos consultados y los distintos actores políticos llaman a seguir con la negociación.

¿Cómo puede afectar esto al libre comercio?

“Esta oleada arancelaria supone un golpe serio al libre comercio internacional. Trump está cuestionando las reglas del sistema comercial vigente desde la posguerra y rompiendo con sus principios básicos. En la práctica, medidas así socavan el orden liberal que ha regido el comercio global durante décadas, fomentando el proteccionismo y la incertidumbre. Si otros países responden en la misma línea, podríamos ver una escalada de barreras que revierta la tendencia integradora de la globalización”, explica el profesor de Esade.

Ramón Casilda, por su parte, sostiene que “Trump no es consciente de que la economía es un círculo, son eslabones y él no puede creer que por sí solo va a recomponer toda esta estructura que se ha forjado después de la Segunda Guerra Mundial y que Estados Unidos era el adalid”. “Ahora enfrente tiene curiosamente a China defendiendo este libre comercio, así que estamos en una situación de mucha incertidumbre que por supuesto no beneficia a nadie”, lamenta.

Éste made in USA, al que apodan Trump carga con aranceles del 25% a todos los coches no fabricado en EEUU.

Algunos productos españoles podrían ser gravados con el 50% y España no será considerada como miembro de la UE.

Von der Leyen lamenta la medida y asegura que el bloque comunitario evaluará la respuesta; el primer ministro canadiense critica el "ataque directo" a los trabajadores tras prometer 1.860 millones de euros para el sector.

WASHINGTON (United States), 28/02/2025.- US President Donald Trump prepares to speak to the media about his meeting with Ukrainian President Volodymyr Zelensky as he departs the White House in Washington, DC, USA, 28 February 2025. The Ukrainian leader was asked to leave the White House after Trump and Vice President JD Vance berated him during a meeting in the Oval Office. EFE/EPA/JIM LO SCALZO

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este miércoles aranceles del 25 por ciento a los automóviles fabricados fuera del país, medida que entrará en vigor el 2 de abril, en el marco de la guerra comercial iniciada por el magnate republicano tras su vuelta a la Casa Blanca.

“Vamos a cobrar a los países por hacer negocios en nuestro país y por quitarnos nuestros empleos, nuestra riqueza y muchas cosas que nos han estado quitando a lo largo de los años“, ha resaltado en declaraciones a la prensa durante la firma de la orden ejecutiva.

En una nota remitida posteriormente a los medios, la Casa Blanca ha señalado que el arancel afectará a “vehículos de pasajeros importados (turismo, SUV, crossovers, minivans, furgonetas de carga) y camionetas ligeras”, así como a determinadas piezas necesarias para la fabricación de automóviles: motores, transmisiones, piezas del tren motriz y componentes eléctricos.

Por otra parte, señala la hoja informativa, para los automóviles procedentes de México y Canadá –firmantes del tratado de libre comercio T-MEC–, los aranceles del 25% se aplicarán solo “al valor de su contenido no estadounidense”, si bien no especifica cómo los importadores podrán “certificar (el) contenido estadounidense” de los vehículos.

El Ejecutivo del republicano ha justificado esta decisión como una cuestión de “seguridad nacional” y porque el sector del automóvil en el país “se ha estancado”, asegurando que desde el año 2000 éste ha perdido el 34 por ciento de los empleos. Esto se produce además antes de que el presidente anuncie el 2 de abril los llamados aranceles recíprocos a los socios comerciales de la primera economía mundial.

La Administración Trump concedió a principios de marzo una exención de un mes a todos los automóviles que entren en el marco del tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, si bien esta vence el 2 de abril.

2.000 millones de Carney para los empleos

El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha anunciado horas antes un fondo de 2.000 millones de dólares (unos 1.860 millones de euros) para proteger los empleos del sector del automóvil en el país. Desde Windsor, sede de importantes plantas automotrices como ‘Ford’ y ‘Stellantis’, el líder de los Liberales ha señalado que este “fondo de respuesta estratégica” se destinará asimismo para impulsar la competitividad del sector del automóvil, ayudar a los trabajadores a adquirir experiencia y construir “una cadena de suministro canadiense fortalecida”, según recoge el canal CBC News.

“Nuestro sector automotriz siempre ha estado ahí para nuestro país. Por eso, en estos tiempos de incertidumbre y necesidad, Canadá estará ahí para nuestros trabajadores del sector automotriz“, ha declarado desde esta ciudad ubicada al sur de la provincia de Ontario, cerca de la frontera con Estados Unidos.

Además, en declaraciones a la prensa, ha calificado posteriormente la medida de la Casa Blanca como un “ataque directo” a los trabajadores del país y ha indicado que se trata de una acción “injustificada” por parte de Washington y ha anunciado que convocará al gabinete de relaciones Canadá-Estados Unidos para una reunión este jueves.

“Defenderemos a nuestros trabajadores, defenderemos a nuestras empresas, defenderemos a nuestro país y lo defenderemos juntos”, ha indicado, agregando que la medida afectará a Ottawa, si bien saldrán más fuertes “al estar unidos”.

Von der Leyen lo lamenta

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha lamentado “profundamente” la decisión de Trump de imponer aranceles a las exportaciones europeas de automóviles y ha indicado que el bloque “evaluará” la respuesta a dicha medida, así como a otras del magnate, en alusión a los aranceles recíprocos.

“La industria del automóvil es un motor de innovación, competitividad y empleo de alta calidad gracias a unas cadenas de suministro profundamente integradas a ambos lados del Atlántico”, ha señalado en un comunicado.

Asimismo, ha indicado que la UE “seguirá buscando soluciones negociadas” que permitan “salvaguardar al mismo tiempo sus intereses económicos”. “Protegeremos conjuntamente a nuestros trabajadores, empresas y consumidores en toda la Unión Europea“, ha zanjado.

El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, ha regresado recientemente de su segundo viaje a Estados Unidos sin un acuerdo para resolver la crisis de los aranceles, pero insiste en mantener abierta la puerta del diálogo aunque quede “trabajo duro” por hacer y Bruselas siga adelante preparando las contramedidas por valor de hasta 26.000 millones de euros.

El plan inicial del Ejecutivo comunitario era activar un primer paquete de aranceles por valor de 8.000 millones de euros desde el 1 de abril, basado en un listado de productos diseñado en anteriores crisis, y una segunda, con un impacto potencial de 18.000 millones, el 13 de abril.Bruselas dice ahora que prefiere esperar a mitad de mes para poner en marcha los dos planes en bloque por razones “técnicas”, ya que ello permite “calibrar” los aranceles y ajustar las listas a los intereses europeos, aunque admiten que además ofrece unas semanas de margen para la negociación.