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Milei, Trump y Musk: el “triángulo de hierro” de las criptomonedas o la estafa a millones de argentinos en 5 horas.

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Milei, Trump y Musk: el criptogate y el otro “triángulo de hierro”

Elon Musk, Javier Milei y Donald Trump

La conversación social acelera una pregunta sin respuesta por el momento: ¿el Gobierno acampa en esta crisis y se debilita? ¿O se recupera y retoma su fortaleza? El resultado de la investigación judicial y la capacidad de aprendizaje del Gobierno para producir cambios en el modo en que ejerce el poder son factores definitorios del futuro mileista

Ayer por televisión, Milei se esforzó por blindarse judicialmente desconociendo más o menos explícitamente la existencia del delito de estafa. Milei prefirió entregar otra cosa a cambio, un reconocimiento crítico del problema del fácil acceso a su Gobierno por parte de lobistas poco recomendables. Fue cuidadoso con las menciones a los lobistas. Como en su narrativa no hay delito, tampoco se metió en acusaciones que podrían volver como un boomerang y jugarle en contra.

Javier Milei, fue entrevistado en el canal TN
Así, pretendió salir de la cancha del código penal para refugiarse en el terreno de su hacer político: el ejercicio del poder como hombre común, con las trampas que eso implica. Las elecciones legislativas de este año serán la prueba de fuego: el momento en que llegará la respuesta definitiva sobre el impacto político del criptogate en la ciudadanía. Falta mucho para saber si la estrategia de contención de crisis del Gobierno es fructífera. O lo contrario.

El “triángulo de hierro” que forman Milei, su hermana Karina y Santiago Caputo quedó golpeado desde la irrupción del criptogate. Una muestra indirecta del impacto de la supuesta estafa global con la “shitcoin” es la ausencia de guillotinados políticos: si no hay “ejecutados”, es porque los ejecutables están demasiado cerca del centro del poder. Por eso ahora, en la estrategia del Gobierno, empieza a tallar otro triángulo de hierro de alcance global: el que queda trazado por la línea de puntos que va de Milei a Elon Musk y a Donald Trump.

El abrazo del "triángulo de hierro": Javier y Karina Milei junto a Santiago Caputo
El abrazo del "triángulo de hierro": Javier y Karina Milei junto a Santiago Caputo

Las cuatro verdades de Milei

La estrategia anticrisis se organiza en torno a una cuestión central: ¿qué es lo que le importa al votante, a los mercados, a la política y a sus aliados globales, y en qué medida esas verdades convergen y encuentran un interés común? La respuesta es cruda: más de lo que la utopía democrática republicana desearía. La estrategia del Gobierno aprovecha cuatro verdades, algunas peronistas.

Primero, en la Argentina, la política en general, incluida la política mileista, sabe que la corrupción no lleva a derrotas electorales. Carlos Menem fue reelegido como presidente con más votos que en el primer mandato y aún cuando en su primera presidencia quedó definida la matriz estructural de corrupción menemista. El kirchnerismo retuvo el poder durante cuatro mandatos a pesar de que proliferaron las investigaciones judiciales por corrupción, incluso con sentencias confirmadas. En 2023, aún en medio de las investigaciones judiciales por corrupción que involucraron a la Legislatura bonaerense con el Caso Chocolate y el Yategate de Insaurralde, Axel Kicillof logró la reelección como gobernador en la Provincia de Buenos Aires.

Esa conclusión puede fallar. La elección legislativa da más margen para que los votantes eviten la polarización. Si el criptogate no queda contenido, el votante liberal republicano de Macri o el radicalismo de centro derecha puede tomar distancia de un Gobierno libertario jaqueado por el criptogate y la corrupción de nuevo cuño, o “entre privados”, como describió Milei al negocio del criptogate.

En el Gobierno creen que el tipo de delito sospechado, una estafa con criptomonedas, carece de la contundencia de los delitos analógicos del kirchnerismo, con bolsos volando por los aires. La virtualidad de la supuesta estafa deja al margen a la mayoría de la gente. Pero esa interpretación tiene sus flancos débiles: el mileismo se consolidó como fuerza política entre varones jóvenes dueños de una experiencia identitaria en las redes sociales. En parte de ese piberío, se superpone el ideario libertario con la búsqueda libre de prosperidad económica de la mano de inversiones en criptomonedas. Con el tuit borrado de Milei y sus coletazos, hay reclamo por una traición a esa vía de progreso. El criptogate pudo haber lastimado el poder mileista en la calle virtual en la que se consolidó.

Es la economía

Segundo, la política también tiene clarísimo que el factor económico positivo mata al tema corrupción. Desde el menemismo al kichnerismo en sus distintas versiones, se comprueba la vigencia de ese patrón electoral hecho de blindaje ante las denuncias de corrupción y premio al resultado económico cuando domina variables clave. El Gobierno apuesta a la repetición de esa tendencia ciudadana y de ese hábito electoral. Por eso desde el domingo, Milei y sus ministros volvieron a la carga con los resultados económicos. Esa certeza está sintetizada en una consigna que repiten los libertarios en redes, y también Milei y su ministro de Economía Luis Caputo: “Lo que verdaderamente le importa a la gente”. Explícitamente, se refiere a los logros económicos. Tácitamente, es una forma de despreciar las denuncias de corrupción que arrecian contra Milei por el criptogate.

Desde Manhattan, un economista argentino destacado en el mundo financiero y muy escuchado por el Gobierno, refuerza esa perspectiva. Está más preocupado por la incertidumbre que viene del cepo y del panorama internacional, con Trump elevando barreras, que por el criptogate. ¿Por qué entonces la caída de los mercados? “Cayeron por las chances de que Milei salga debilitado. Si se da algo de eso, los mercados anticipan que le va a costar hacer reformas, por lo tanto las acciones no valen lo mismo”, explica. Otro argentino de los mercados, un operador con éxitos consistentes, no se alarmó con el movimiento del mercado argentino. “La caída es un “buying opportunity”: compro barato porque después se va a recuperar”, asegura.

La otra preocupación económica es el impacto del criptogate en la negociación con el FMI. En El Salvador de Nayib Bukele, el tema criptomonedas resultó de alta sensibilidad. En diciembre, Bukele tuvo que abandonar definitivamente una de sus políticas fundacionales: la legalización del bitcoin como moneda de curso legal. Fue la exigencia que le puso el FMI para otorgarle un préstamo de 1.400 millones de dólares.

Javier Milei saliendo de Casa Rosada
Javier Milei saliendo de Casa RosadaMARCOS BRINDICCI

“El caso de la Argentina es distinto. Milei puede simpatizar con el mundo cripto pero no ha avanzado con una política pública como la Ley Bitcoin de Bukele. No impacta en la negociación con el Fondo”, sostiene un economista que conoce como pocos la lógica del FMI. La investigación por estafa podría traducirse en un análisis de la contingencia fiscal, como máximo. Imagina, en cambio, que el FMI avanzará con las negociaciones con la Argentina como siguió adelante durante el kirchnerismo, más allá de las denuncias de corrupción. El vínculo del FMI es con el Estado, no con la persona que ocupa la presidencia. La foto de Kristalina Georgieva con Federico Sturzenegger en Arabia Saudita aportó alivio al Gobierno.

Milei, el “underdog” de la democracia real

A esas dos máximas, la estrategia del Gobierno suma una tercera verdad política de estos tiempos: el desprestigio de la democracia republicana que pone límites al poder político y, al contrario, el ascenso rampante a nivel global de una versión de la “democracia real”, menos atenta a las reglas de juego institucional. Esa versión se enfoca en su pretendida efectividad a la hora de solucionar los problemas de la gente aunque en el camino pague el costo de relativizar la calidad republicana. Trump sintetizó bien esa concepción en un posteo de X del viernes pasado: “Aquel que salva a su país no viola ninguna ley”. Lo retuiteó Musk. También Milei, apenas 42 minutos después del posteo de Trump. Milei le sumó un comentario de su cosecha: “VLLC!”. Una prueba de lo bien interpretado que se sintió por su par de Estados Unidos.

Para el poder global representado por Trump y Musk, Milei es el primer presidente libertario que llega al poder. Y que al llegar, logra dar vuelta el destino económico de un país con crisis macroeconómica endémica: para el nuevo ideario de derecha de la tecnopolítica, Milei es el caso testigo. La política económica de Milei con Caputo bajando la inflación y Sturzenegger desregulando es el manual de instrucciones para los líderes antisistema que llegan a hacerse cargo del sistema. Por eso Milei es el experimento a cielo abierto que tiene que salir bien. En esa concepción, el criptogate es uno de los sinsabores de “aquel que salva al país”. De ahí, el apoyo.

En X, Musk evitó referencias al escándalo de $Libra. Y ayer, Trump posteó una cita de Milei que todo el arco libertario interpretó como un apoyo tácito a Milei en medio de la crisis del criptogate: “Si imprimir dinero termina con la pobreza, imprimir diplomas terminaría con la estupidez”, decía el mensaje en la red Truth. El Gobierno argentino celebró.

Hay una última verdad política que conecta al Milei del criptogate con Trump y Musk. En la Argentina, esa verdad se reveló plenamente exitosa con la llegada de Milei al poder. El poder de empatía del “underdog”, del despreciado por la corrección política: una foto en la que se podrían reconocer Musk, Trump y Milei. Contra la lógica clásica de la política modelo siglo XX, donde la impostura de ejemplaridad jugaba un rol, la gente dio ganador a Milei en aquel debate donde Massa buscó humillarlo con sus puntos más vulnerables. En estos catorce meses de gestión, Milei abandonó ese rasgo de humanidad que lo conectó en 2023 con la gente común.

Su modo de ejercer el poder se volvió implacable e incluso cruel con algunos de los suyos, eyectados sin vueltas. Ahora, vuelve la lectura del débil: “Milei se equivocó. No es chorro. Puede aprender”. Así se sintetiza una percepción que en la entrevista televisiva de ayer Milei repuso: la del hombre común que puede cometer errores, y desde ahí conecta con los comunes.

Le falta mucho recorrido al escándalo del criptogate hasta llegar a ver si termina convirtiéndose en un Triángulo de las Bermudas político irremontable. Y en tal caso, comprobar quién se pierde más en ese Triángulo, si la calidad institucional de la Argentina o el poder de La Libertad Avanza.

Por Luciana Vázquez

Milei, un mal negocio político para Sánchez y para Ayuso.



La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recibe al presidente de Argentina, Javier Milei, en un acto en el que le entrega la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, este viernes en la sede del Gobierno regional.
Isabel Díaz Ayuso, recibe al presidente de Argentina, Javier Milei, en un acto en el que le entrega la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid | EFE/ Daniel González

Milei por Madrid parecía un león de felpa que se le había caído a Ayuso de los brazos, no tanto como si ella fuera la diosa Cibeles con leones de cojín sino como si fuera Mari Carmen y sus muñecos. Milei ya es un icono mundial, como un Maradona con la motosierra de Dios, pero Ayuso, en su casa, es presidenta y generala y manda más en pantuflas o en mantoncillo que los jefes de Estado con banda de borlón y misión sagrada. Yo diría que Ayuso se alquiló a Milei para pasearlo por las alfombras, como una actriz con dálmata, y lo hizo para fastidiar a Sánchez y, a lo mejor, también a Feijóo. Era una cuestión de marcar territorio, más que de afiliarse a ese supuesto anarcoliberalismo de motosierra o calambrazo que nadie podría sostener aquí sin perecer (hasta Ayuso ha alabado lo público). Además, aún no entiendo por qué Sánchez puede inclinar la orgullosa testa ante Mohamed VI, o por qué se le puede sacar toda la vajilla de Madrid, del Congreso y de la Casa Real al emir marbellero de Catar, pero a Milei no se le puede dar una medalla protocolaria o un botijo de recuerdo.

Quizá Ayuso quería adornarse de Milei como la que se adorna de macarra, o incluso vestir al macarra con camisita y canesú, que es todavía más impresionante (diría que Ayuso, de alguna manera, hacía que Milei sólo pareciera, junto a ella, un muñeco legionario con pelo que da dentera, como el pelo de los geyperman). La verdad, tampoco entiendo por qué espanta tanto el macarreo de Milei teniendo aquí a Óscar Puente, que ni siquiera es icono mundial, sólo mascota de Sánchez. O teniendo al propio Sánchez, que representa una evolución mucho más cínica de la agresividad y del insulto. Milei, como Ayuso, es otro excomulgado de Sánchez, que van formando todos una como hermandad en el agravio y eso ya puede ser motivo de simpatía y de enganche. Además, seguramente Ayuso necesitaba un poco de balconing castizo, y eso ni es ideología ni es política exterior ni interior, eso es sólo chulapería de la más chulapa, a ver si los únicos chulos aquí van a ser Sánchez y Begoña, presidenta in corde además de Miss Fundraiser por gracia de la tuna complutense.

La verdad es que Milei, más espantajo que modelo, es inexplicable y seguramente inexportable aquí. Milei es la reacción desaforada y despeinada de una Argentina arrasada por su clase política, por los sucesivos militarismos criminales y peronismos madreros y sopaboberos. Yo creo que para entender a Milei tendríamos que imaginarnos franquismos y chavismos (o sanchismos) alternándose aquí durante casi un siglo, y ya veríamos lo que consideraríamos entonces friki o ultra. Milei no es tan sistemático ni tan científico, en realidad es bastante contradictorio, porque ese ultraliberalismo suyo del carajo o zurriago no termina de cuadrar bien con el conservadurismo moral (en el tema del aborto, por ejemplo). Ni tampoco casa su simpatía por opciones iliberales, como Trump, o por partidos esencialistas, identitarios, joseantonianos, como Vox (Vox ya no tiene nada de liberal, todos los liberales se les han convertido en almas en pena).

Para entender a Milei tendríamos que imaginarnos franquismos y chavismos (o sanchismos) alternándose aquí durante casi un siglo, y ya veríamos lo que consideraríamos entonces friki o ultra

Milei, sea lo que sea, liberal o caótico, es un espantajo para Sánchez, es otro jinete del apocalipsis facha (aunque el fascismo es todo lo contrario al liberalismo) que le sirve a él para las homilías de triclinio o cama de agua a las que se ha aficionado. Yo creo que, simplemente, Ayuso ha pensado que el espantajo también le puede servir a ella. No ya porque pueda venir bien un poco de motosierra en esos sauces llorones que da a veces lo público, o un poco de zurriago para ese castigador de butacón que es Sánchez, sino porque la izquierda espantada, así como grajos, siempre es vistosa y ruidosa. Yo creo que Ayuso miraba a Milei, su cabeza de paja, su cosa de escoba vestida, y sólo veía a Sánchez y a la izquierda tirándose de los pelos tiesos por él. Juan Lobato, líder o algo así del PSOE de Madrid, ya quiere recurrir la medalla a Milei, que por lo visto la considera política exterior, algo que corresponde al Gobierno en exclusiva, supongo que igual que las incoherencias o la vista gorda (por cierto, ¿será eso judicializar la política?). Quizá toda esta polvareda de peluca ha merecido la pena sólo por oír hablar de “deslealtad institucional” a los que tienen a los indepes de socios o señores.

Ayuso le puso a Milei el medallón paellero o las pilas de muñeco diabólico para enfurruñar y agitar a Sánchez, que lo mismo pronto nos saca otra carta a la ciudadanía, esta vez contra Milei y contra Ayuso, algo así como la entente facha de la fruta con pelusa. Por lo que sea, Ayuso cree que todo esto le beneficia, que todo lo que sea ella haciendo de ella y Sánchez haciendo de Sánchez le beneficia. El sanchismo-begoñismo es un peronismo, un peronismo discotequero, y por eso también piensa que le viene bien un Milei haciendo de Milei, como un profeta que viene del futuro. Pero lo más importante nunca fue Milei, contradictorio, caótico e intransferible como toda la política o la mitología argentinas, sino fastidiar a Sánchez. También quizá alterar a Feijóo, pero a Feijóo lo altera todo, empezando por estar ahí, mandando sin saber qué hacer o sin querer mandar, así que no sé si esta sospecha lleva a algún sitio.

Ayuso condecoró y paseó a Milei, yo creo que porque su idea es que todo lo que fastidia a Sánchez le hace ser más Sánchez, de los jueces a la verdad, y cuanto más Sánchez es Sánchez más se descubre que no hay nada aquí, ahora mismo, más extremista y peligroso que nuestro presidente. Tan segura está que se arriesga poniéndole banda de música a esta conjunción del León de Pelusa y Lady Madrid. Aunque yo creo que a Milei, tan macarra, se lo llevó Ayuso en la solapa, como un nardo por la calle de Alcalá. Quizá, incluso, pensando que podría hacer lo mismo con Feijóo y con Sánchez.

El trampa/marrullería Sánchez-Begoña colapsa medios de comunicación mundiales. ¿Dimitirá, Pedro?

 

El sanchismo-begoñismo ya era inevitable

Pedro Sánchez y Begoña Gómez votan en las elecciones europeas.
Pedro Sánchez y Begoña Gómez votan en las elecciones europeas. |

Aun con la victoria justilla o suficiente del PP, lo que hará Sánchez a partir de ahora a mí me parecía ya, simplemente, inevitable. Para un plebiscito, en realidad, no hacen falta siquiera elecciones, al fin y al cabo un engorroburocrático y estadístico, como si fuera el catastro. Para un plebiscito valen los autobuses cargados de militantes como de toallas de Portugal (o de militantes verdaderamente cargados con toallas de Portugal), valen automanifestaciones orgánicas con coreografía de rezo por la Champions o por santa Begoña, patrona de los conseguidores y los cursillistas, y vale hasta un lamparón concienciado en la camiseta.

La legitimidad Sánchez siempre se la ha inventado, que cuando no se la otorga la corrupción ajena se la otorga la corrupción propia, que cuando no se la otorga el bloque de progreso se la otorga el nacionalismo ultraderechista y tribal, que cuando no se la otorga la multitud se la otorga la intimidad. Esta legitimidad, además, no es ya la legitimidad para gobernar con la simple aritmética en vez de con la ideología, sino que Sánchez la considera legitimidad para poder hacer cualquier cosa, incluso liberar a Begoña, con sus grilletes de caramelo, de los jueces.

Que el sanchismo-begoñismo era inevitable lo sabíamos antes de este teatro europeo que aún mezcla el desembarco de Normandía con los trenes gratis para estudiantes con trenzas y ristras de condones, como antes eran trenes con señoras con pañoleta y ristras de chorizos. Estas elecciones tienen una idiosincrasia particular, son sólo como para eurofans de los partidos, pero además yo creo que las proyecciones o corolarios de estos resultados en el ámbito nacional no importan para Sánchez. Europa suena a timbal beethoveniano, a niña cogiendo tulipanes y también un poco a reductos de la
ultraderecha de nido de águilas, pero a lo que suena España es sólo a Sánchez, a su peronismo de parejita de discoteca, como de Grease, como Travolta y Olivia Newton-John cogidos de la mano entre aquel elenco de escolares viejísimos, que es lo que parecen nuestros votantes infantilizados.

La legitimidad Sánchez siempre se la ha inventado, que cuando no se la otorga la corrupción ajena se la otorga la corrupción propia

Sánchez no puede dejar de sonar a lo mismo, no puede dejar de hacer lo mismo, porque no tiene otra alternativa. Una vez que ha renunciado a la ideología, a la coherencia y a la memoria, sólo le queda la teatralización de
grandes dramas que justifiquen el ataque a todo lo que pueda oponérsele, ahora especialmente jueces y medios. Además, cada drama y cada desafío a
la democracia al que se atreve Sánchez lo impulsarán a dramas y desafíos aún más extremos. Los números de estas elecciones, pobres en todo caso, apenas influyen en esa necesidad, de la que de nuevo vuelve a hacer virtud.

La distancia con el PP de este Feijóo un poco desnortado en la campaña es de 4 puntos, un PP en la frontera de la decepción o del fracaso después de la amnistía, de Koldo y de Begoña, pero ya sabemos que Sánchez dirá que esa distancia es culpa de los bulos de la “internacional ultraderechista” (ya tiene que ser internacional porque hasta la Fiscalía Europea anda pidiendo papeles).

Nada cambia, la cruzada sigue, incluso más justificada y encolerizada todavía, como cuando una secta de sandalia falla en la fecha del fin del mundo.

El PP se salva, el PSOE aguanta, Vox hincha un poco su pecho de palomo y la izquierda confitera de Yolanda empieza a estrellarse como un avioncito de papel. Pero la verdad es que las actitudes autocráticas de Sánchez no le suponen un castigo demasiado severo, que a ver qué significa el Estado de derecho al lado del amor de batamanta que comparte el dinero público como el calorcito de los pies.

España se ha argentinizado, ya son posibles aquí un Milei con rotaflex, que es más español (a lo mejor Alvise termina en eso), o un matrimonio Kirchner en una carrocita como una bombonera, una especie de monarquía absoluta con latinajos de la Logse y de LinkedIn, un peronismo de parejita en patines que considera que su gracia es la voluntad del pueblo. El sanchismo-begoñismo acaba con el PSOE como partido socialdemócrata o como partido demócrata, pero eso ya me parecía inevitable. Ahora, lo veremos hincharse de maneras exóticas y espantosas buscando la supervivencia, como flores carnívoras o extraterrestres. A mí esto me parece mucho más grave que lo que pase en Europa, que a lo mejor está condenada a la decadencia o la autodestrucción, como nosotros, sin importar los resultados de estos comicios de domingo raro o robado, como de fiesta eslava, como de semifinales de Eurovisión.

Milei abastece de drogas a Óscar Puente.

 El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.

Se equivocan los que creen que venimos aquí de gallos de pelea. Venimos a gestionar y a hacer avanzar a este país". Era la declaración de intenciones del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, el pasado 21 de noviembre. Ese día recogía la cartera del departamento con más presupuesto de la Administración pública, de manos de su antecesora en el cargo, Raquel Sánchez. Desde entonces, el exalcalde de Valladolid se ha convertido en uno de los ministros más reconocibles del Gobierno de coalición, con un perfil político combativo que compagina con un trato estrecho con el tejido empresarial que rodea a su Ministerio.

Activo como pocos en las redes sociales, a las 11:08 horas del pasado 29 de abril escribía el siguiente mensaje en su cuenta de X (antiguo Twitter): "Siuuuuuuuuuuu". Usaba el popular grito del futbolista portugués Cristiano Ronaldo para celebrar que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hubiese decidido seguir al frente del Ejecutivo tras cinco días de reflexión. Durante el fin de semana, Puente se llegó a referir a él en un mitin como "el puto amo", en referencia a su proyección en el exterior.

Su referencia de ayer a la "ingesta de sustancias" de Javier Milei ha provocado en la madrugada de este sábado un duro comunicado de la Oficina del Presidente de Argentina cargando contra las "calumnias e injurias" de Puente y recordando los problemas con la Justicia de Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez.

Milei responde a Sánchez tras la acusación de Puente sobre la "ingesta de sustancias"

En la tarde del miércoles 24, Óscar Puente había sido uno de los cuatro convocados a la reunión de urgencia con el Presidente en Moncloa, tras hacer publica la carta a la ciudadanía en la que anunciaba su intención de hacer una pausa. Al cónclave asistieron también el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños; la vicepresidenta del Gobierno, ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero; así como el secretario de Organización del partido, Santos Cerdán

En comparación con su predecesora (ahora en Paradores), "se nota que tiene peso político", comenta el presidente de una organización empresarial, interlocutora habitual del Ministerio de Transportes. "Ella llegaba un momento en el que sabías que no podía hacer más", explica. A pesar de ser el ministerio inversor por excelencia, cualquier cambio presupuestario de calado requiere horas de tira y afloja con Hacienda, es decir, con Montero. Por ejemplo, para aplicar una revisión de precios de los contratos públicos de obras.

"A las empresas nos sigue cuidando, pero hay en otras facetas en las que piensas... es un auténtico killer y ojalá no tenga que enfrentarme o encontrármelo así", confiesa el presidente de otra de las organizaciones empresariales que más estrechamente trabajan con el departamento de Puente. Empresas privadas a las que olvidó citar en su primer discurso en el cargo, como luego se encargó de recordar reiteradamente el propio ministro.

Aunque no con todas las compañías tiene guante de seda. El ejemplo es el choque abierto que mantiene con la operadora ferroviaria de alta velocidad Ouigo por el bajo precio al que vende sus billetes desde que aterrizó en España en 2021. "Estamos deseando conocer las cuentas de la empresa de este año", dijo sobre la compañía dependiente de la empresa pública francesa SNCF, a la que se plantea incluso llevar ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por prácticas desleales.

"En las redes se juega duro"

El propio jefe del Ejecutivo ha llegado a bromear públicamente con su estilo en las redes. "Se lo he dicho muchas veces a Óscar Puente. Hay dos cosas muy importantes que he hecho en mi vida. Una fue, hace más de veinte años, dejar de fumar. Y hace más de diez años, dejar mis redes sociales en manos de una community manager", le llegó a decir durante la presentación de su libro 'Tierra Firme'. "Yo no lo voy a hacer", replicó desde el público el titular de Transportes.

Óscar Puente saluda a Florentino Pérez en presencia de José Manuel Albares en el Bernabéu. (EP)

En esas redes es objeto de escrutinio constante. La polémica se desata cada vez que sale retratado en el palco del estadio Santiago Bernabéu sentado junto al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Este último también preside la constructora ACS, que recibe contratos millonarios de infraestructuras por parte del Ministerio. "No se pierde una y yo tendría mucho cuidado de hacer eso. A veces hay que saber declinar invitaciones como ministro", comenta un directivo de peso en el sector de la construcción.

La última polémica llegó el pasado 1 de mayo, cuando Puente se refirió al fondo buitre BlackRock, cuyo responsable en España presumía en Expansión de invertir 60.000 millones en la economía española. "Qué raro que uno de los tres fondos de inversión más grandes del mundo se fije en un país gobernado por social comunistas bolivarianos y se anime a invertir en él", escribía.

De hecho, no rehúye el contacto con el ciudadano a través de la red social como tampoco lo hacía en su etapa de alcalde. "Ministro por favor, solo quiero ir de Ferrol a Oviedo sin tardar 8h y 30. Y a ser posible del tirón, sin tener que coger un bus por el medio por avería", decía un usuario de la red social X.

"Pues nada maestro, ponte a estudiar la orografía del territorio que separa ambas localidades, luego haces un cálculo de costes de una línea ferroviaria que pueda unir ambos puntos, y después la demanda de viajeros potencial que compartiría tus necesidades. Y me cuentas", le replicaba seis minutos después el titular de Transportes.

Y está convencido de que esa forma de expresarse es un plus. "No tengo por qué cortarme a la hora de expresarlo. Lo hago especialmente en las redes sociales, empleo un punto de agresividad; en las redes se juega duro y, si no juegas duro, pasas desapercibido y eres irrelevante", llegaba a decir este mismo viernes en un coloquio de la Escuela de Gobierno 'Luis Tudanca' del PSOE de Castilla y León en Salamanca, según recoge Efe.

Frente a esa faceta en las redes, los empresarios consultados valoran que baje al barro. "Si tiene que decir que no a un tren, lo dice", elogia uno de ellos. Además, otro interlocutor habitual remarca que "gana mucho en las distancias cortas". "Sorprendentemente es muy pausado, muy calmado y pregunta mucho. No quiere perder el pulso de las aéreas que gestiona", traslada.

Además de mostrarse "accesible", abunda, "se nota que fue alcalde porque baja al terreno de lo concreto y le interesa realmente cuáles son los problemas del sector". En cuestión de una semana, este último vio solucionada una de las demandas más acuciantes para su sector gracias -dice- a su intervención con una administración regional.

Apenas unas semanas después de aterrizar en el Ministerio, fue Puente quien se encargó de anunciar el desbloqueo de la millonaria ampliación norte del Puerto de Valencia. El asunto llevaba varios años empantanado y la decisión le costó un choque con Compromís y Sumar, el socio de coalición del Gobierno.

"Le ha caído el caso Koldo"

El mensaje que Puente traslada a los empresarios es que, a pesar de que no haya nuevos Presupuestos Generales del Estado (PGE), con los del 2023 será suficiente para que no se frene ninguno de los proyectos ya aprobados. Aunque el ímpetu con el que accedió al cargo se dio de bruces con el escándalo de las mascarillas.

"Con las organizaciones empresariales es muy cariñoso, pero no ha podido empezar a desarrollar nuevas políticas y ya le ha caído el caso Koldo", se lamenta otra fuente. La sensación que cunde es que la presunta trama de corrupción que se gestó en el seno del ministerio durante el mandato de su antecesor, José Luis Ábalos, "ha puesto el freno de mano" a todo el departamento.

La nueva ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y el nuevo ministro de Transportes, Óscar Puente, tras recibir las carteras de mano de la ministra saliente, Raquel Sánchez.
La nueva ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y el nuevo ministro de Transportes, Óscar Puente, tras recibir las carteras de mano de la ministra saliente, Raquel Sánchez.

Su guardia de corps

Un departamento en el que Puente, coinciden las diferentes fuentes, "se ha rodeado de perfiles técnicos con experiencia de gestión" a los que "no les importa hablar de colaboración público-privada". Nombró como número dos, eso sí, al perfil más político de todos, José Antonio Santano. El secretario de Estado de Transportes fue alcalde socialista de Irún desde 2002 hasta su nombramiento.

Por debajo situó a Marta Serrano Balbuena, la secretaria general de Transporte Terrestre. Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos, fue desde 2020 directora gerente de la Empresa Municipal de Transporte de Valencia. También nombró secretario general de Movilidad Sostenible a Álvaro Fernández Heredia, antes director gerente de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) durante cuatro años, luego director de Autobuses Urbanos de Valladolid (Auvasa) y, posteriormente, concejal de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital.

A nivel interno, algunos de los que trabajaron codo con codo con él en la etapa municipal aseguran que se caracteriza por ejercer un "liderazgo muy confrontativo, incluso dentro de su partido". Con Pedro Sánchez al frente, llegó a ser nombrado portavoz de la Ejecutiva Federal. Y, tras perder la alcaldía de Valladolid en mayo de 2023, su carrera política tomó de nuevo el rumbo hacia Madrid.

Elegido diputado nacional tras los comicios de julio, Sánchez confió en él para dar la réplica del grupo parlamentario del PSOE en la investidura fallida de Alberto Núñez Feijóo. "Lo eligió sabiendo lo que quería y cumplió la función con gran éxito", bromea una fuente parlamentaria que no comulga con su estilo.

Sin soterramiento

Ahora, ya con los galones de ministro, tiene abierto un frente con el actual equipo de gobierno de su ciudad de origen a causa del soterramiento de las vías del tren. Aunque Puente era inicialmente partidario de enterrar el trazado (lo firmó incluso ante notario), una vez llegó al cargo en 2015 apostó por la integración en superficie como única solución viable tras el millonario agujero financiero creado durante los mandatos del exalcalde del PP, Javier León de la Riva, que llevaba gobernando desde 1995.

Desde su despacho en La Castellana se mantiene firme en que las obras para hacer la ciudad más permeable que se iniciaron bajo su mandato son la mejor solución. Esgrime un informe de la empresa pública Adif para asegurar que enterrar las vías es "un ejercicio de voluntarismo irrealizable". Mientras tanto, el actual regidor Jesús Julio Carnero (PP), batalla contra el ahora ministro de Transportes. "Es él quien con su decisión como alcalde nos quitó de la lista de ciudades en las que se iba a soterrar", se queja una fuente municipal que le conoce bien.

Como lugarteniente en el Ayuntamiento, Puente tenía al arquitecto Manuel Saravia, elegido primero como independiente en las listas de Izquierda Unida y concejal de la plataforma municipalista Valladolid Toma La Palabra (VTLP), donde se integraban Izquierda Unida y Equo. "Era un técnico con una gran capacidad de gestión y de conocimiento" que siempre abogó por no soterrar las vías a su paso por la ciudad.

En cambio, en la propias filas del PSOE había voces discordantes. Una de ellas pudo hacer descarrilar la opción de un tercer mandato al frente del Consistorio pucelano. El exedil socialista Cecilio Vadillo -al que Puente ganó unas primarias en 2014 por 32 votos- se dio de baja del PSOE y montó una plataforma que abogaba por el soterramiento. En los comicios locales del 23 de mayo de 2023, Vadillo se llevó un puñado de votos que -de haber ido al PSOE- podrían haber sido claves para repetir en el cargo. La plataforma que lidera se concentrará frente a las puertas del Ministerio de Transportes el próximo 27 de mayo, según El Español de Castilla y León.

Más allá de eso, el sector empresarial dice ser consciente de que Puente "quiere poner en marcha muchas cosas y dejar una impronta" en su departamento. De momento, no les queda otra que aguardar el desarrollo de los acontecimientos para poder hacer un balance general de su gestión.

A lo largo del mandato tendrá que gestionar importantes transferencias como las de puertos al País Vasco o los Rodalies (Cercanías) a la Generalitat de Cataluña. Esto último le valió una convocatoria de huelga en Renfe y Adif que logró abortar in extremis en sus primeros días en el cargo. "De todas las empresas de mi organización no he recibido ni una sola queja", se limitan a decir de momento desde una de las patronales que tratan habitualmente con el Ministerio.

Lo que Puente deja claro es que, más allá de lo que esté por venir, no piensa modificar su estrategia. "A estas alturas de la vida no voy a cambiar. Si siendo como soy estoy donde estoy, tan mal no me ha ido, he sido alcalde de Valladolid y os aseguro que podría haber sido ministro antes. Si no me ha ido tan mal, ¿para qué cambiar?"

VOX se va quedando descolgado y morirá como UPyD, Cs....

 

Estos son los socios preferentes de Vox más allá de Chega! de cara a las europeas

Aunque las relaciones de Vox con Ventura son buenas y Abascal ha hecho campaña con él, los lusos convergen mejor con ID, la corriente de Le Pen en la que Vox no encaja | Hay rivalidad con ECR, más favorable a pactos con el PPE


El presidente de Vox, Santiago Abascal, participa en un mitin electoral de André Ventura, líder de Chega!, en Olhao (Portugal), el miércoles 6 de febrero

El presidente de Vox, Santiago Abascal, participa en un mitin electoral de André Ventura, líder de Chega!, en Olhao (Portugal), el miércoles 6 de febrero EFE/ Luis Forra

Entre la política de Le Pen y la de Vox hay más distancia que entre la de Putin y Milei. Las elecciones de Portugal han reforzado la idea de que la corriente nacionalpopulista avanza sigue al alza en el continente y llegará con fuerza a los comicios europeos de junio. En Países Bajos, tras su victoria, Geert Wilders sigue negociando de momento sin éxito su llegada al poder con terceros partidos, los polacos de Ley y Justicia (PiS) no lograron reeditar su gobierno por la ausencia de suma, pero siguen siendo primera fuerza, y en Finlandia si que Verdaderos Finlandeses (Perus) condicionaron al centroderecha clásico haciéndose con carteras elementales como Interior, Justicia o Economía. En ese reconocimiento claro a sus socios naturales lusos, desde el cierre de urnas y este mismo lunes, ha estado Vox, Santiago Abascal o el vicepresidente Ignacio Garriga.

Entre André Ventura, presidente de Chega!, y Abascal hay una línea común respecto a sus pasados: ambos vienen de militar en el centroderecha clásico, caso del Partido Social Demócrata (PSD) -integrado en el PPE-, y pasaron a asumir un ideario mucho más conservador que derivó en las escisiones de sus actuales partidos [aunque Abascal no la capitaneó desde el principio, solo fue socio fundador]. Ambos se vieron motivados por considerar que hay una derecha huérfana, portan un discurso 'anti progres', los dos representan a los países de la excepción ibérica a la ultraderecha ya disuelta; y ambos han lidiado con luchas internas entre sus filas.

La diferencia quizá es el tiempo en el que coinciden: Vox, ya madurado, parece orientarse hacia una posición de partido 'muleta' para otorgar un futuro gobierno al PP tras el desgaste socialista. Chega!, ahora llave para que Alianza Democrática conservadora tome el mando, experimenta un auge exponencial con tan solo cinco años de vida y su tercera participación nacional.

Falta conocer si el nexo seguirá ampliándose entre formaciones tras las europeas en cuanto a la afiliación. A Ventura se le resiste el plano continental, una barrera que probablemente, y en vista de los resultados del domingo, romperá en junio. Pero, pese a su euroescepticismo 'suave', milita testimonialmente con el Grupo de Identidad y Democracia (ID), donde se encuentran Le Pen, Salvini, Wilders, los belgas de Vlaams Belang o el FPÖ austriaco. La afinidad viene de su duro perfil xenófobo, con especial dureza contra el colectivo gitano.

Si hay dos socios prioritarios para Vox en estos momentos es Fratelli d'Italia y PiS. Se incluye a Orbán, pero con matices

Aun por la tradición mediterránea que le acerca a Vox o a Giorgia Meloni, no entraría en la órbita directa de asociados a Abascal. Hay poner sobre relieve que las relaciones entre ID y el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) no son del todo buenas, con los segundos más proclives con estrechar lazos con los populares y en hacer viable la gobernabilidad de la Unión y los primeros aún con pulsiones entre sus socios para abandonar el euro, caso de alguna corriente interna de Alternativa para Alemania (AfD).

Vox, entre el eje del Este y la alianza con Meloni

Si hay dos socios prioritarios para Vox en estos momentos es Fratelli d'Italia y PiS. Se incluye a la Fidesz de Viktor Orbán, aunque con algunos matices. Aunque el propósito de Abascal y los suyos es llevarse bien con todos sus partidos 'hermanos', con italianos y polacos hay nexo de unión motivado por una visión propia de la política nacional e internacional. Con Meloni y Mateusz Morawiecki Vox comparte el atlantismo, que lo conecta a su vez a EE.UU. y al OTAN, y el componente anticomunista. Algo que puede ampliarse al rechazo de Putin mientras que los socios de ID se han mostrado más rusófilos tradicionalmente, aunque ahora Reagrupación Nacional de Le Pen o la Liga de Salvini, sus máximos exponentes, tras estallar la guerra en Ucrania, intentan mostrarse más desvinculados.

Este aspecto, el 'coqueteo' de líderes como Orbán con Rusia -lo que preocupa ahora en España ante la OPA planteada a Talgo-, hace que el húngaro sea un aliado un tanto especial de Vox. En todo caso, es más lo que les une que lo que les separa. De hecho, la Fidesz, hasta hace poco, pertenecía al PPE. La deriva de Orbán viene desde posiciones liberales a principios del siglo hasta el autoritarismo iliberal que le ha brindado su éxito electoral. Con los dos máximos exponentes del eje de Visegrado -compuesto junto a Chequia y Eslovaquia-, Abascal y los suyos tienen unidad en todo lo que compete a las tradiciones, la cultura o la identidad racial. Si bien Le Pen aboga por el laicismo para adherirlo a sus tesis xenófobas, o junto a Wilders defiende los derechos de la mujer o los homosexuales y todo el colectivo LGTBI+ para justificar su rechazo a la cultura islámica, Orbán y PiS rechazan el aborto, las teorías de género y ensalzan la religión católica.

La negativa al multiculturalismo es compartida entre todos los ultras europeos, que pese a sus diferencias suelen comulgar en casi todas las votaciones de la Eurocámara.

Meloni no es una excepción y entra dentro de esa alineación ideológica con los polacos. Comparte la defensa de las tradiciones por igual, y se decanta en contra de cuestiones como la eutanasia, el aborto [Vox quiere derogar la ley, y que esta intervención o la 'muerte programada' queden fuera de la Sanidad Pública] y solo a favor de "la familia natural". Aunque es un término que ha ido perdiendo peso, tanto Fratelli como Vox priorizan que las unidades familiares tradicionales, concebidas como la integrada por un hombre y una mujer, tengan prioridad frente a las homosexuales a la hora, por ejemplo, de la adopción. Quizá, la peculiaridad por la que se ha reforzado esa cercanía entre Meloni y Abascal radica en una cuestión geográfica e histórica, así como la convivencia vivida dentro del grupo ECR desde hace casi cuatro años.

Mientras que las corrientes migratorias al Este de Europa son mínimas, tanto España como Italia se enfrentan en la última década a importantes oleadas migratorias desde África, algo que, vehiculado con el chovinismo que les caracteriza, les ha hecho arrimar el hombro. Ambos sitúan el foco en el mediterráneo -con la excepción de la ruta canaria por el Atlántico-, y han propuesto un "bloqueo naval". Tras la propuesta de Meloni, Vox corrió a imitarla en noviembre del año pasado, al calor de la nueva crisis migratoria en las islas. Ha insistido hace poco en hacer uso de la Armada, aunque el organismo ya vienen insistiendo en la inviabilidad de la propuesta. Los dos partidos, asimismo, se han mostrado favorables al nuevo Pacto Migratorio Europeo, que ha apoyado el Gobierno de Pedro Sánchez y que ha sido calificado por sus socios de Sumar como "un paso atrás" y una "incipiente cesión" a la "extrema derecha".

La propuesta de pacto, que incluye reparto migratorio, ha provocado, recientemente, diferencias dentro de esa misma corriente europea. Polonia y Hungría, a la que se ha sumado Eslovaquia y se ha terminado de bajar Donald Tusk a su llegada al poder este año. Budapest y Bratislava se negaron y se siguen negando a ese aspecto de reparto, así como a afrontar los costes por rechazar la acogida: son 20.000 euros por cada persona a la que se le deniegue el asilo.

La moral, las tradiciones y la cultura cristiana es prioritaria entre los socios de Vox en Europa. Otros partidos de ID, aparentemente, se muestran más aperturistas para ganar votante

Si uno hecha una mirada a la distribución del poder dentro de ERC, el partido, no el grupo europeo, se refleja el equilibrio entre Fratelli, Vox y PiS. Mientras que Meloni ostenta la presidencia, Jorge Buxadé, ahora vocal de la dirección del partido español, coordinador jurídico y delegado del grupo en Europa, ejerce de vicepresidente. Comparte cargo con el polaco Radosław Fogiel. Dentro de esa cobertura de aliados, Vox también tiene afinidad con Demócratas Suecos, Perus -abandonó ID por la postura pro-Putin respecto a Ucrania-, o Solución Griega entre otros partidos con menor reconocimiento. Una de las últimas incorporaciones ha sido la de Reconquista, el partido de Énric Zemmour y su vicepresidenta Marion Maréchal, la sobrina de Le Pen. Un líder que con su teoría del "gran reemplazo" identitario hizo pasar por moderada a la dirigente ultra en las últimas presidenciales.

Vox ya marcó distancias con Le Pen

De cara a ese proceso electoral en 2022, Vox, en palabras de su entonces vicepresidente primero Buxadé, en una entrevista a Radio Nacional, ya marcó distancias con Le Pen en preferencia de Zemmour. Tanto ID como ECR aspiran a posicionarse como tercera fuerza en el Parlamento Europeo, aunque con objetivos distintos. Los segundos pretenden condicionar las políticas, y obligar a los populares a una alianza. Los primeros no están tan bien vistos. Hay que ver que, por ejemplo, el polaco Janusz Wojciechowski (PiS) ha sido elegido comisario de Agricultura esta legislatura. Siendo sexto grupo ECR y cuarto ID.

Entre los partidos del espectro nacionalpopulista hay más coincidencias que diferencias. A excepción de Le Pen, que defiende tesis claramente proteccionistas, con una ampliación del estado de bienestar -más salarios y pensiones-, la mayoría de grupos políticos parten de una propuesta neoliberal. En sus inicios lo era claramente Vox, muy cercano a propuestas nórdicas o a la alemana AfD, gestada entre empresarios del Oeste. Pero entre la órbita de ECR, aunque se aboga por el recorte de la burocracia, pesa notablemente las cuestiones morales, y esas han ido ganando terreno en Vox conforme ha ido saliendo la corriente de Iván Espinosa de los Monteros. AfD y la Reagrupación Nacional, por la que parece aflorar el liderazgo de ID en esta nueva edición, se muestran tolerantes con la sexualidad, por el contrario. La copresidenta de la fuerza germana Alice Weidel es abiertamente lesbiana. El exvicepresidente del antiguo Frente Nacional, Florian Philippot, es gay.

La guerra en Ucrania ha sido, de momento, el principal elemento desintegrador entre partidos como AfD y el FPÖ con Vox, que sí podrían casar más que con la propia Le Pen. Precisamente, la cumbre 'de los patriotas' de finales de enero de 2022 en Madrid, previa a la guerra, dejó evidencia de ello. Mientras que la afinidad era común para denunciar el avance de la UE hacia un "mega-Estad ideologizado" o la defensa de la preminencia de las normas locales a las supranacionales, fue muy difícil llegar a un consenso más allá de una declaración para decir que Putin dejaba a Europa "al borde de la guerra". Puede decirse que el geopolítico y la forma de relacionarse con el PPE es la esencia que diferencia a Vox y a sus socios del resto de corrientes ultras continentales.