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¿Se parecerá la miseria del socialismo venezolano al de Argentina, España, Bolivia….?


¿Se parecerá la miseria del socialismo venezolano al de Argentina, España, Bolivia….?

Para poder comprender la tesis de Heinz hay que partir sin duda algunas de las premisas teóricas de Marx y Engels. Específicamente en el materialismo histórico y la crítica a la economía política, ya que mientras el principio de la lucha de clases sigue en el trabajo de Heinz casi de una manera idéntica, la crítica a la económica política ha sufrido una metamorfosis. Engels y Marx critican a la economía política recién surgida por la revolución industrial, afirmando que esta ignora las bases económicas que enajenan y alinean al ser humano, si bien esta premisa sin duda alguna sigue presente no significa que los medios y formas de acción sean las mismas.


La enajenación actual del trabajo no solo está sustentada en hacer de la mercancía y del trabajo algo ajeno y hasta peligroso para el ser humano, sino también en convertirlo en un instrumento fino de la expansión de esa enajenación, a lo que llamaremos la enajenación generalizada. Es decir, la enajenación no es solo de burgués a proletario instrumentalizando los medios de producción sino también de proletario a proletario. Marx no ignoro la violencia simbólica dentro de las relaciones de producción entre opresor y oprimido, sin embargo, si ignoro la contenida entre los oprimidos.


Esto sin duda alguna nos hace cuestionar la posibilidad de un socialismo pleno y autentico como el que Marx quería y esta violencia simbólica entre aquellos que están de un solo lado de los medios de producción. ¿Dónde está el socialismo pleno y autentico para Marx?. Aquí quiero reflexionar sobre el caso soviético en la antigua URSS. Marx redefinió el sentido del ser, en términos de cómo debe actuar, creando al hombre genérico, si bien la expresión “hombre” es en sí excluyente cuando a lo que realmente se refiere es al “humano” el hombre genérico es el sentido de reivindicar al humano como lo que es, un ente natural y colectivo, sin enajenación que pertenece dentro de sí mismo mientras pertenece a los demás humanos. En otras palabras el hombre genérico es el sentido de protección mutua del ser humano como especie. La URSS se convirtió en un monstruo de una sola elite preponderante, un partido único que se a aburguesó y burocratizó.


Persiguiendo a las alternancias y ejerciendo la mayor violencia simbólica o no, sobre su población. Heinz retoma la idea del hombre genérico haciendo una puntual remembranza en no cometer los errores que cometidos en aquel "socialismo", Heinz afirma que no se debe de importar el socialismo a América, si no que América debe gestionar su propio socialismo tomando en cuenta las bases sociales y el contexto al que pertenece.

El caso latino americano
El socialismo del siglo XXI en América intenta romper una colonialidad intelectual e histórica, dejar de intentar ser como los europeos para poder ser nosotros, tal como el caso de la actual pluriculturalidad de Bolivia. Hay que comprender que nunca se dejó de ser colonia, ya que nuestras mentes, metas y hasta la forma en la que estamos organizados son meramente importaciones de Europa.


Desde la manera en la que somos educados hasta la forma en la que vestimos y calzamos, la autonomía no trajo independencia plena.

Regresando a los parámetros económicos que señala Heinz, el capitalismo como modo de producción no es un sistema transcendente, es decir que no goza de una perpetuidad, es orgánico. Heinz menciona que todo sistema comprende un tiempo de vida y siendo que el capitalismo ha trascurrido por una adolescencia y una madurez es lógico pensar que ahora se encuentra en un estado de vejez. No es que el capitalismo bajase a morir “naturalmente” bajo esta analogía si no que su funcionalidad se ve deteriorada.


Heinz se refiere a este deterioro como la perdida de legitimidad que se le otorga y lo ejemplifica con la excesiva acumulación de la riqueza en pocas manos.

“Desde 1945, 600 millones de personas han muerto de hambre, esto es diez veces más que los muertos que causo la segunda guerra mundial y diariamente mueren 40 mil niños en el mundo por la misma razón mientras nuestras bodegas rebosan y los estados europeos pagan por la paralización de campos fértiles”

Son las condiciones de pobreza las que crean las premisas opositoras al capitalismo, ya que es en los países más pobres donde se opta por políticas o Estados socialistas, así el propio capitalismo es fundador indirecto de su propia oposición, como Marx lo menciono con anterioridad.


Heinz acredita la circunstancia de pobreza al mercado mundial que estandariza las monedas de las potencias mundiales a todo el mundo, es decir, la estandarización del dólar americano para la medición de índices sociales, así como la movilidad de mercancías iguala los precios en el mundo, sin embargo, esto no es conveniente a cualquier país que su moneda sea mínima al dólar. En otras palabras los servicios y los productos no se venden en su valor, sino en el valor del mercado mundial. La globalización del mercado solo conviene aquellas potencias que tengan una moneda fuerte así un país solo puede ganar cuando uno pierde por ende el desarrollo permite la existencia del subdesarrollo, ya que la explotación de los subdesarrollados permite el prevalecimiento de los desarrollados.


Dentro del parámetro de la lucha de clases Heinz considera que la vía de la violencia ha perdido eficacia, ya que el Estado burgués mediante el uso de la fuerza legítima tiende a coaccionar muy fácil dichas insurgencias, sin embargo, la lucha de clases debe representarse con la libre asociación de la clase obrera que permite el mismo estado burgués. Es en estos sentidos donde el caso de Latinoamérica y la dialéctica entre desarrollados y subdesarrollados se ejerce de igual forma, como lo fue el caso venezolano donde mediante un cambio de política económica el gobierno logro aumento de la moneda nacional a rango internacional y el posicionamiento en la economía mundial de combustible, oponiéndose al orden de jerarquización global económica.


Dentro de esta dialéctica de contradicciones económicas también cabe aclarar que la forma propensa de la región está firmemente enfocada a la solidaridad, en otras palabras, los subdesarrollados tienden a ser prospectos de "seres genéricos" debido a la supresión de calidad de vida, reafirmando la subsistencia desde el sentido de comunidad y arraigo. Con esto concluimos que el socialismo del siglo XXI debe su funcionamiento a las bases sociales y la solidaridad en estas para poder mantener cambios sistemáticos, como fue el caso de Venezuela, España y Bolivia en estos dos últimos meses.

¿Desmanteló Gorbachov el imperio del MAL o la URSS?

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Hay víctimas de sus propios errores que se siguen llamando comunistas. Otros vivieron o sufrieron como comunistas, medraron como compañeros de viaje, y aún no lo han lamentado públicamente. Si no confiesan su culpa o analizan su error de ayer, mal podemos atenderles hoy. La denominación de.. "comunista" ha quedado manchada para siempre. En el vocabulario político se halla en la misma monstruosa sima que la apelación de "nazi" y, posiblemente, más bajo que socialista. Quienes rindieron pleitesía al comunismo nos deben, no una autocrítica al estilo de las de los juicios de Moscú, sino una explicación de cómo pudieron hacerse esclavos de tan monstruosa filosofía y organización, para aviso de propios y extraños. Rectificar errores del pasado hace que el presente programe el futuro.

Gorbachov, el VIII líder de la URSS, al que nunca agradeceremos bastante el haber desmantelado el "imperio del mal" (como lo llamaba Reagan, ahora sabemos todos que justificadamente). Cuanto más nos remontamos en el tiempo, peores fueron esos líderes. Elegiré un ramillete de tres, otro que no pudo serlo y el gran maestro de todos ellos.

Jruschov hizo un favor a la humanidad confesando, en su famoso discurso secreto del XX Congreso del PCUS, de 1957, algunos de los crímenes de Stalin, pero adujo una coartada indigna de un marxista, la del "culto a la personalidad". Sólo la firmeza y valentía del presidente Kennedy detuvieron a Jruschov en su intento de realizar un ataque nuclear contra EEUU desde Cuba. En cuanto a su capacidad de predecir científicamente el futuro, recordaré una frase del campesino Jruschov: "El comunismo desaparecerá cuando los langostinos aprendan a silbar".

Stalin, a quien muchos de los vergonzosos comunistas adoraron, es junto Hitler una de las figuras más diabólicas de la historia. Habría que hacer recuento de las muertes causadas por estos dos dictadores, que con la propaganda y el terror supieron apoderarse del alma de dos grandes pueblos, el alemán y el ruso. Distingamos con Bullock las muertes políticas del total de la mortandad violenta en los 30 años que van de 1920 a 1950 (que quizá alcance los 50 millones de personas). Hitler hizo matar en los campos de concentración y los guetos a seis millones de judíos, que no fueron menos, digan lo que digan los nuevos fascistas; a ésos hay que añadir dos más, hasta ocho, entre gitanos, rusos, socialistas y comunistas alemanes, y otros opositores a su poder. Stalin fue culpable de la muerte de unos 16 millones en su Gulag. En su caso se ensañó especialmente con sus propios súbditos: campesinos, cosacos, intelectuales, o veteranos de la guerra de España; o todos los que hubieran sido prisioneros de guerra, a los que envió inmediatamente al Gulag, bajo sospecha de espionaje. La maldad de Stalin es menor, si es que en esos, sumideros caben distingos, en cuanto que no intentó el genocidio de dos pueblos, o dos "razas", como decía Hitler, el de los judíos y el de los gitanos. Pero por lo que se refiere a número y consanguinidad, el antiguo seminarista sobrepasó ampliamente al fracasado artista del pincel.

Dicen que Lenin fue mejor que su sucesor en el cargo. En efecto, en cuanto a muertes es difícil rivalizar con tanta iniquidad. Mas, desde el punto de vista político e intelectual, dio lustre a una especie de hombre muy repartida en el siglo XX, la del terrorista revolucionario. Tanto Stalin como Lenin tenían pretensiones intelectuales. Los ha retratado con pluma acerba SoIzbenitsin: en Pabellón de reposo, a Stalin escribiendo un papel sobre la teoría marxista de la evolución de las especies, en pleno ejercicio de su satrapía; en Lenin en Zúrich, a Lenin componiendo artículos sobre la inminente revolución bolchevique en Suecia, cuando ya gobernaba en Rusia Kerensky. Stalin fue un Calígula a la manera asiática, pero Lenin está más cerca de nosotros, más cerca de esos profesores que aún le defienden: fue un intelectual revolucionario a la manera occidental, como los retratados por Joseph Conrad en El agente secreto: el hombre de acción que sin escrúpulo alguno, sin parar en los medios, se sirve de las ideas, de los ideales de la humanidad, para alcanzar el poder; y para mantenerse en él crea la Cheka.

Tras haberse convertido al marxismo dio a luz la idea de la necesidad de una élite revolucionaría capaz de imponer el progreso revolucionario a un proletariado dormido. En un folleto de 1902, titulado ¿Qué hacer?, Lenin propuso la creación de un partido que formase "la vanguardia del proletariado": "Dadnos una organización de revolucionarios, y subvertiremos a Rusia". Con su golpe de Estado de noviembre de 1917 destruyó el frágil régimen democrático creado tras la caída del zar. Se mantuvo en el poder prometiendo a los soldados, obreros y campesinos rusos paz, comunismo y la tierra para el que la trabajaba. No cumplió ninguna de estas tres promesas; sólo otra a sus camaradas bolcheviques, la de imponer "la dictadura del proletariado" propugnada por Marx, es decir, la férrea autocracia imperial de una capilla de revolucionarios. El propio origen del término "bolchevique" es revelador: una minoría que se adjudica el nombre de mayoría, precisamente para aplastar a los reformistas mayoritarios. Las injusticias del zarismo, las cortedades de Kerensky, no justificaban esos 75 años de catastrófico régimen revolucionario nacido gracias a Lenin. Trotski, a la cabeza del Ejército Rojo y en el poder al lado de Lenin, no tuvo escrúpulo alguno en el uso de la pena de muerte, la cárcel y el exilio para quienes dentro del movimiento revolucionario no coincidían exactamente con la dirección.

Si pasamos de los dirigentes bolcheviques a su mentor Carlos Marx, el espectáculo no es más edificante. Desde el punto de vista filosófico, el pensamiento de otros autores materialistas es más completo e interesante: empezando por Espinosa y el barón de Montesquieu; siguiendo con David Hume y Jeremías Bentham, y terminando por el mismo Engels y el revisionista Eduardo Bernstein. Y no digo nada de Stuart Mill, cuya teoría económica asumió, íntegra Marx, tras insultarle abundantemente. Su única aportación original a la economía fue la de subrayar el inmenso poder productivo del capitalismo, en lo que le precedió el también denostado Nassau William Senior. Tres rasgos de su vida personal y una frase resumen su fanático carácter. Los tres rasgos son: las terribles estrecheces que hizo pasar a su mujer y a sus hijas; su negativa a conocer a la compañera de Engels, de cuyo dinero vivían ambos, y el hijo que tuvo con la cocinera de la familia, que hubo de adoptar Engels por el qué dirán. La frase recoge la funesta idea de la lucha de clases: "¡La burguesía se acordará de mis forúnculos!".
¿Cómo pudo tal credo poner en peligro la civilización? Hasta 1917, sólo unos pocos locos eran marxistas revolucionarios. Pero la humanidad es muy susceptible al atractivo de las creencias absolutas, sobre todo cuando las apoya el poder absoluto. El marxismo-leninismo utilizó sin duda el poder de la URSS para prostituir ideales entrañables de los trabajadores: la justicia para los pobres, la hermandad de los pueblos por encima de las fronteras, la esperanza de un mundo mejor. También los nazis prostituyeron los ideales de patria, orden y trabajo, tan queridos de las clases medias.
La principal ventaja del marxismo sobre otros fanatismos estriba en que predijo cosas comprobables, que no resultaron. Por eso ha caído. Otros credos han cometido maldades en nombre de la felicidad de ultratumba. No se me malentienda. No estoy condenando el sentir religioso. En el campo personal, pocas sentencias hay sabias que "no sólo de pan vive el hombre"; en el campo político, pocas amonestaciones más prudentes que "mi reino no es de este mundo". Hablo del pasado del que las iglesias se han arrepentido.

A quienes son o fueron comunistas les pido, por Dios o por la humanidad, que se arrodillen y hagan las paces consigo mismos... como lo haría un nacionalsocialista... por la muerte y la opresión que su partido ha infligido a la humanidad. No hacerse las víctimas mientras encuentran culpables a los que responsabilizar de los males de su historia, una vez muerto el presente y sin futuro.