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Primera encuesta electoral interna. PP, mayoría absoluta. Vox lleva el mismo camino o peor que Podemos, Cs y UPyD.

 

Encuesta electoral | El PP se sostiene en la mayoría absoluta en las elecciones gallegas

Reparto de escaños, según Infortécnica
photo_camera Reparto de escaños, según Infortécnica

Estos son los resultados de la segunda encuesta electoral encargada a Infortécnica para La Región, de cara a las elecciones gallegas. Rueda sufre una ligera caída que no le impediría revalidar mandato, mientras la izquierda se queda a dos escaños de la mayoría

El Partido Popular mantendría su mayoría absoluta en el Parlamento gallego con una tendencia a la baja que le haría perder varios escaños por el camino, con descenso en todas las provincias. El BNG crece y el PSOE cae. El nuevo estudio demoscópico de Infortécnica para La Región y Atlántico muestra un panorama abierto en el arranque de la campaña electoral por el elevado número de indecisos y la ajustada mayoría absoluta de Alfonso Rueda.

Los populares lograrían entre 39 y 41 diputados (41-42 en la encuesta anterior), el BNG de Ana Pontón repuntaría con entre 19 y 21 representantes (17-18 en la encuesta anterior) y el PSOE de José Ramón Gómez Besteiro experimentaría una caída a entre 13 y 14 parlamentarios (en el anterior estudio tenían 15-16). El sondeo detecta un “traspaso de votos del PSOE al BNG”.

Reparto de escaños, según Infortécnica
Reparto de escaños, según Infortécnica

La pujanza de los nacionalistas en la precampaña sigue siendo insuficiente para articular una mayoría alternativa en la izquierda, ya que como máximo podrían alcanzar 36 representantes -la absoluta está en 38-, si  Sumar alcanzase un parlamentario (la encuesta le otorga la posibilidad de obtenerlo por A Coruña). También podría entrar Democracia Ourensana, al que Infortécnica le concede la posibilidad de arañar un escaño.

Evolución de partidos

Según el estudio de Infortécnica, el PPdeG de Rueda llega al inicio de campaña con una ligera erosión entre el electorado. La encuesta señala que podría perder un escaño en cada provincia, y le atribuye una horquilla de diputados probables entre 39 y 41.  En A Coruña podrían perder el decimocuarto, ligeramente por encima del 45% de los sufragios. El BNG se acercaría en esta provincia al 28% de los apoyos y el PSOE apenas aspiraría al 16%, con 7 y 4 diputados respectivamente, y Sumar rozaría el 5% mínimo que le permitiría entrar (a costa de un acta del PP).

Reparto de diputados, por provincias (Infortécnica)
Reparto de diputados, por provincias (Infortécnica)

En Lugo, el PP obtendría el mejor resultado, y opta a conservar el noveno diputado superando con creces el 50% de los sufragios. El BNG se despega de los socialistas y opta a una cuarta acta con más del 25% de los apoyos, mientras el PSdeG conserva dos en el entorno del 16%. 

En Ourense se vive una de las luchas más encarnizadas. La encuesta estima que el PP podría caer a siete diputados o mantener los ocho actuales, tras perder tres puntos de apoyo en una semana y poniendo en riesgo el umbral del 50%. Crece el BNG en más de un punto en siete días y podría alzarse con el cuarto representante con el 23% de votos. Mientras, los socialistas sufren también una ligera caída, ya por debajo del 20%, y podrían perder su tercera acta. Infortécnica concede posibilidades a Democracia Ourensana, que con un 5,4% de apoyos se situaría en la barrera para entrar. Todos tienen en juego el último diputado en la provincia.

Resultados de Ourense, según Infortécnica
Resultados de Ourense, según Infortécnica

En Pontevedra se produce el peor resultado para el PP de Rueda, que sería superado en votos por la unión de BNG y PSdeG. Los populares apenas sobrepasarían el 40% de papeletas, mientras los nacionalistas se acercan al umbral del 30% y los socialistas rondan el 20%. 

Indecisos y abstención

La bolsa de indecisos se reduce respecto a la semana anterior, pero sigue siendo elevada. Así, son un 32% los que no saben o no dicen a quién votar, frente al 36% de hace siete días. Ourense sería hoy la provincia con menos indecisos y opacos (31,3%), cinco puntos menos que la semana previa. En Pontevedra (31,7% de indecisos) también caen casi cinco puntos la cifra una semana, mientras crece en A Coruña (34,8%) y en Lugo (36,7%).

La cifra de abstencionistas crece a medida que se acerca la cita con las urnas. En Pontevedra, ya son el 14,4%, dos puntos más en una semana; en Ourense alcanzan el 16% (casi tres puntos más); en Lugo se elevan a 16,8% (punto y medio más), y A Coruña es la única provincia donde crece la movilización: no votaría allí el 14,6% (dos puntos y medio menos que en el estudio previo).

BARÓMETRO DEL CIS. EL PP GANARÍA LAS ELECCIONES, PERO SEGUIRÍA GOBERNANDO PEDRO SÁNCHEZ.

 



En realidad y como siempre no cuadra para nada el barómetro del CIS.

El PP ganaría las elecciones con un 30,1% de los votos y casi dos puntos de ventaja sobre el PSOE, según el CIS

Vox registra un marcado hundimiento en paralelo a un fuerte ascenso de Unidas Podemos

 

El Partido Popular ganaría las elecciones generales si se convocaran hoy, con un margen de casi dos puntos sobre el PSOE y un 30,1% de los votos, según el barómetro de julio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado este martes, justo cuando se cumple un mes de las elecciones de Andalucía que dieron al PP su primera mayoría absoluta en la comunidad autónoma. El ascenso del PP de Alberto Núñez Feijóo va en paralelo a un hundimiento de Vox, que cae a un 12% de intención de voto desde el 16,5% que el instituto consignaba en la encuesta de junio. Al tiempo, se produce un fuerte ascenso de Unidas Podemos, al que la encuesta adjudica una estimación de voto del 13,4%, es decir, 3,6 puntos por encima del último CIS, lo que la consolida como tercera fuerza. Esta estimación llega después de la presentación de Sumar, la plataforma de la vicepresidenta Yolanda Díaz, el pasado 8 de julio.

 

La encuesta, elaborada con 3.988 entrevistas llevadas a cabo entre el 1 y el 12 de julio, consolida el cambio de tendencia que se inició en el PP con la salida de Pablo Casado y la llegada de Alberto Núñez Feijóo. De hecho, se trata del mejor resultado del PP en una encuesta general o en unas elecciones nacionales desde noviembre de 2019. Los populares superan la barrera del 30% de los votos, justo la que cruzó hacia abajo el PSOE en el barómetro de junio. El resultado que el CIS da al PSOE es el peor desde noviembre del año pasado, cuando los de Pedro Sánchez bajaron del 28%.

Curiosamente, el ascenso del PP va en paralelo al parón de las expectativas de voto del partido de Santiago Abascal, una tendencia que ha ido en paralelo al llamado efecto Feijóo, y un fuerte ascenso de Unidas Podemos, que recupera la tercera posición en intención de voto. Así, Vox se anota un 12% en estimación, cayendo 4,5 puntos respecto al mes anterior, mientras que Unidas Podemos sube 3,6 puntos y se queda en el 13,4%, coincidiendo con el lanzamiento del proyecto Sumar de la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz. La suma de las intenciones de voto de PP y Vox es del 42,1% frente al 41,6% de las formaciones en el Gobierno de coalición (PSOE y Unidas Podemos).

La encuesta confirma el declive de Ciudadanos, que reúne un apoyo del 1,7%, su peor registro, y que supondría que quedaría fuera del Congreso, como ya le ocurrió en junio en el Parlamento de Andalucía.

La mitad de los españoles ‘pasa’ del debate del estado de la Nación

El barómetro se publica una hora después de que el CIS divulgara una encuesta sobre el debate del estado de la nación, que refleja que este no concitó el interés de los españoles. El estudio apunta que el 47,8% de los encuestados vio poco o nada interesante el debate, mientras que el 50,1% estima que los problemas reales de los españoles estuvieron poco o nada reflejados en las intervenciones parlamentarias.

 

El anterior barómetro, publicado el 13 de junio, reflejaba que el PSOE ganaría las elecciones generales y otorgaba al partido de Pedro Sánchez una estimación de voto del 29,2%, es decir, 1,1 puntos menos que en el sondeo de mayo. El PP seguía entonces en segunda posición, con un 27% de los posibles sufragios, pero sufría la primera bajada en apoyo popular desde que Alberto Núñez Feijóo se hizo con las riendas del partido a primeros de abril (cae del 28,7% al 27%).

 

Apoyo a la pertenencia a la OTAN

Por otro lado, el 73,9 % de los españoles cree que la pertenencia a la OTAN ha sido muy positiva o bastante positiva para los intereses de la nación y un 83,8 % está muy o bastante de acuerdo con que España participe en misiones internacionales de paz. Así se desprende del barómetro del CIS julio, publicado también este martes, y que fue realizado entre el 1 y el 12 de este mes, inmediatamente después de la cumbre de la OTAN, que se celebró en Madrid del 29 al 30 de junio.

 

De esta cumbre, el 90,3% señala que ha tenido noticias y un 54,1% declara que lo ha seguido con mucho o bastante interés. El CIS también pregunta en esta ocasión sobre la decisión de dar prioridad a Ucrania para que entre en la UE. Respecto a este asunto, el 64,3% afirma estar muy de acuerdo o bastante de acuerdo. Y sobre la posibilidad de dar prioridad a Moldavia para que entre en la UE, un 52,7% se manifiesta también a favor.

La tremenda derrota de la izquierda en las municipales y autonómicas obligarán al PSOE a ceder poder a Podemos.

JP Logística

Hay una segunda vuelta de las elecciones generales porque las autonómicas y municipales -las europeas se abordan con otra mentalidad- se van a celebrar sin que se haya cumplido un mes de las generales. Por lo tanto, el elector tiene claro en la memoria el destino final de su reciente voto y el resultado de las combinaciones que ha permitido la aplicación de la ley D’Hont.
Ahora las cosas son más fáciles y más directas porque en las municipales y autonómicas el voto es más proporcional y los votantes saben que pueden modificar si lo desean el resultado electoral del 28 de abril. Los contendientes son los mismos pero comparecen ante el electorado con disposiciones muy diferentes.El PSOE, vencedor de estos comicios, aspira a beneficiarse de la ola de adhesiones que comporta automáticamente toda victoria y los líderes autonómicos respiran algo más tranquilos ante la nueva convocatoria. Pero tanto el PP como Ciudadanos se disponen a disputarles el poder habida cuenta de que en términos cuantitativos los votantes de la izquierda -PSOE y Podemos- están prácticamente igualados a los de la derecha – PP, Ciudadanos y VOX- lo que convierte esta nueva batalla en un enfrentamiento más igualado.
Pero el problema es distinto en cada uno de los bloques. En la izquierda, Podemos aspira a no seguir perdiendo apoyos con la intensidad con que los ha perdido en los comicios generales, razón por la cual no deja de presionar a Pedro Sánchez para que incluya a algunos de los suyos en el Gobierno o por lo menos en los altos niveles de la Administración que permiten los nombramientos a dedo.
Pero Pablo Iglesias no va a tener la respuesta a sus peticiones a tiempo para exhibirla en la nueva campaña electoral como trofeo que disimule la auténtica dimensión de su fracaso. De modo que tendrá que batallar fiado en sus propias fuerzas para conseguir por este orden: una presidencia autonómica, algo extraordinariamente improbable por no decir imposible; puestos en los gobiernos de algunas comunidades, y esto sí lo puede conseguir con presidentes socialistas, como de hecho, sucedió en Castilla-La Mancha durante esta pasada legislatura; y un puñado de alcaldías de las que ya ostenta. Es un objetivo modesto y alcanzable.
Por lo que se refiere al PSOE, como explica aquí Miguel Riaño, las presidencias de Castilla-La Mancha, Aragón o Extremadura podrían verse amenazadas por las candidaturas de derecha aunque, insisto, la victoria de Pedro Sánchez en las elecciones generales ha proporcionado un refuerzo muy considerable a las candidaturas socialistas en todas las comunidades y ayuntamientos.
El problema lo van a tener las derechas en toda España pero muy especialmente en Madrid
El problema lo van a tener las derechas en toda España pero muy especialmente en Madrid. El Partido Popular de Pablo Casado, herido de muerte en las elecciones generales, no sobrevivirá fácilmente si pierde su plaza emblemática, que es Madrid. La Comunidad madrileña y la capital de España son ahora mismo el madero al que la dirección del PP se va a abrazar para no desaparecer bajo la riada que le ha arrastrado el 28 de abril.
Y ésta va a ser una lucha cuerpo a cuerpo, por un  lado con el partido que le disputa en el ámbito nacional el liderazgo de la oposición conservadora y por otro con el que ha “mordido” en las generales más de medio millón de votos y le relegado a la tercera plaza por detrás de PSOE y Ciudadanos. Con sus adversarios más directos es con los que el PP habrá de pactar, y ceder, si quiere conservar la presidencia de la Comunidad o el Ayuntamiento de la capital.
Lo que parece más probable, a pesar de que el PSOE haya sido el más votado el 28 de abril y de que acumula junto con Podemos más de 1.600.000 votos, es que la suma de los tres partidos del centro y la derecha se alce con la victoria porque en las generales esa combinación ya obtuvo más de dos millones de votos. Por lo tanto, y dado que las opciones de Manuela Carmena, de Más Madrid y la de Pepu Hernández, el candidato del PSOE, parece que van a quedar muy por debajo de la posibilidad de ganar la alcaldía, es razonable dar por ganadora a una de las dos candidaturas de la opción conservadora.
Si nos atenemos a los resultados electorales del 28 de abril, la batalla entre Begoña Villacís, de Ciudadanos, y José Luis Martínez-Almeida, del PP, para disputarse la alcaldía de Madrid será prácticamente casa por casa. Pero si la ligerísima ventaja que en la capital obtuvo el PP sobre Ciudadanos se alterara en favor de este último partido, Albert Rivera no cedería de ninguna manera su puesto a menos que, algo poco probable, tuviera que negociar a cambio la presidencia de la Comunidad.
Ese escenario supondría un golpe mortal para la aspiración de Pablo Casado en su giro al centro: recuperar la alcaldía le proporcionaría el oxígeno que le es imprescindible para iniciar la remontada desde el subsuelo que está obligado a intentar. Y no lo tendrá fácil si es Ciudadanos quien se alza finalmente con la victoria. Sobre todo porque, para que la candidata de Cs accediera a presidir el Ayuntamiento, requeriría del apoyo del PP y de Vox, que venderá caro su respaldo y pondrá sus condiciones. Un trago muy amargo para los populares.
Y lo mismo sucede con la Comunidad. Si los electores no cambian su voto, Ignacio Aguado será el próximo presidente de Madrid con los votos de PP y de Vox en los mismos términos. Con lo que nos encontramos con un combate entre adversarios que tienen que asumir necesariamente su irrenunciable condición de socios y no sólo en Madrid sino en otras muchas plazas de España, así que asistiremos a una ceremonia de ataques recíprocos sin llegar nunca al punto en que resulte obligado romper un escenario de futuros pactos. Porque se detestan tanto como se necesitan. Difícil equilibrio.

Encuesta electoral. El 73% de los votantes del PSOE quieren que Pedro Sánchez abandone el partido.

Blog de Juan Pardo


El 81% de los españoles quieren adelanto electoral.

El 73% de los votantes del PSOE quieren que Pedro Sánchez abandone el partido.

El 60% de los votantes de Ciudadanos no le volverán a votar, si antes no deja claro que jamás beneficiará ni apoyará pactos junto a independentistas o Podemos.

Un nuevo actor irrumpe en la escena política y trastoca la función. Nada es lo que parecía, el argumento se disloca y el epílogo ya no es predecible. Se trata de Vox. La derecha radical entraría hoy en el Congreso con una fuerza arrolladora: el 13% del voto y entre 43 y 45 escaños. Su aparición rompe todos los moldes conocidos esbozando para España un horizonte político muy similar al que ha adelantado Andalucía. Los comicios los ganaría el PSOE con un 22,6% de los votos, prácticamente el mismo resultado que obtuvo en las elecciones de 2016. Los socialistas se beneficiarían del descalabro que registran PP y Podemos y del nuevo reparto de restos que ello implica, hasta el punto de que aumentarían entre siete y 11 sus escaños hasta ocupar entre 92 y 96. No obstante, el porcentaje que lograrían, calcado casi milimétricamente al de hace dos años, demuestra que el sanchismo no ha sabido aumentar su base electoral pese a contar con la ventaja que proporciona el altavoz de la Moncloa. Sería pues una victoria pírrica porque no bastaría en ningún caso para abrirle a Sánchez de nuevo la puerta de la Presidencia. Ni siquiera reeditando las alianzas con Podemos, nacionalistas y secesionistas que hicieron triunfar la moción de censura. Este bloque podría sumar un máximo de 167 escaños que representarían al 44,2% de los votantes. El tablero se inclinaría, como en Andalucía, del lado de la derecha. Sólo la suma de fuerzas entre PP, Ciudadanos y Vox ofrecería una mayoría amplia, que incluso podría ser arrolladora si se tienen en cuenta los valores más altos de la pinza de escaños que les pronostica la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO. Esta combinación de partidos podría sumar entre 179 y 189 diputados, holgadamente por encima de los 176 que marcan la mayoría absoluta. Juntos representarían al 50,9% de los electores. Existe otra fórmula de Gobierno posible, pero a la vista de la guerra que enfrenta a los principales partidos, es muy improbable. Sería un remedo de gran coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos. Un gran bloque que marginaría a los extremos y los nacionalismos.

El sondeo dibuja un Parlamento más fragmentado aún que el actual, con los tres primeros partidos -PSOE, PP y Cs- a muy corta distancia unos de otros. Especialmente es mínima la diferencia entre populares y naranjas. Apenas cuatro décimas en porcentaje y entre cuatro y ocho escaños de margen a favor de los primeros. Una pequeña sacudida bastaría para propiciar el sorpasso de Rivera sobre Casado. Más aún, una mínima onda expansiva fruto de alguno de los impactantes acontecimientos que salpican la política española o incluso de los rifirrafes propios de una campaña electoral podría trastocar sustancialmente las previsiones de cosecha de escaños de unos y otros. No cabe pues perder de vista nada de lo que suceda en relación con el desafío secesionista catalán, pendiente de un proceso judicial inminente, y que hasta la fecha ha tenido capacidad sobrada de contaminación de toda la vida pública.

Abascal obtendría entre 43 y 45 escaños; el PP de Casado se hunde: lograría entre 70 y 74 parlamentarios

Además de la llegada de Vox, si hay un dato reseñable en el sondeo, ése es el batacazo estratosférico del PP. Su pérdida es espectacular. Podría decirse que la derecha, que hasta ahora y durante décadas han representado los populares, se escinde para dar a luz una nueva fuerza, la liderada por Santiago Abascal.

El PP pasaría del 33% del voto que logró, con Rajoy al frente, en las elecciones de 2016 a sólo el 19,2% si se abrieran hoy las urnas. Su representación en el Congreso sufriría como ninguna otra porque perdería casi la mitad de sus escaños. Frente a los 137 de la actualidad a disponer sólo entre 70 y 74. Se dejaría pues entre 63 y 67 diputados que, en su mayoría, se repartirían entre Vox y Ciudadanos. Los populares parecen así ser víctimas de una pinza que les desangra por la izquierda y por la derecha y con la que inevitablemente tendrán que convivir si quieren seguir jugando en la liga del poder. Sin embargo, es dudoso que una hipotética alianza con Cs y Vox les reservara la Presidencia del Gobierno. El partido naranja sin duda pujaría fuerte para situar en La Moncloa a su líder porque la formación de Rivera, al contrario que la de Casado, mantiene una firme carrera ascendente.

Unidos Podemos perdería el 30% de su representación parlamentaria

Ciudadanos conseguiría atraer a casi un 6% de votantes más que hace dos años y ello le supondría dar un salto olímpico en el Congreso duplicando cómodamente el espacio que ahora ocupa. Así, con el 18,8% de los votos pasaría de sus 32 escaños de hoy a contar con entre 66 y 70. De esta forma, los naranjas pasarían a ser la tercera fuerza de la Cámara y a sólo un paso de arrebatarle a los populares la segunda posición. Además, dejarían muy atrás a Unidos Podemos, el otro partido que junto con el PP más sufriría en las urnas, llegando a perder hasta el 30% de sus representantes. La formación morada conseguiría el 15,8% de las papeletas, más de cinco puntos menos que en 2016, y con ello su grupo parlamentario se quedaría con entre 45 y 47 diputados frente a los 71 actuales. El batacazo de Podemos sin embargo no tiene como principal beneficiario al PSOE como cabría imaginar. O al menos no como único beneficiario. Como hipótesis cabría aventurar que una parte de sus electores, decepcionados, se dirija a la abstención o incluso pase a engordar el otro extremo del arco parlamentario siguiendo un recorrido similar al que han realizado los votantes de extrema izquierda en países europeos vecinos, como es el caso de Francia.

ERC duplicaría su cosecha electoral robándole al PDeCAT la mitad de sus votos

Entre las fuerzas minoritarias sólo cabe reseñar el vuelco de votos en el bloque independentista catalán. Gana ERC, pierde el PDeCAT. Los republicanos catalanes sacan buen rédito de las tensiones internas y el inacabable baile de siglas que padece la fuerza heredera de la antigua CiU, dividida entre moderados y radicales y teledirigida desde Waterloo por el fugado Carles Puigdemont. ERC, liderada en el Congreso por Joan Tardà, vería aumentar su cosecha de votos del 2,6% al 3,6% y sus escaños pasarían de los nueve actuales a moverse entre los 12 y los 14. Por el contrario, el PDeCAT se hundiría: recabaría sólo el 1% de los votos y pasaría a contar sólo con entre 2 y 4 diputados con los que ni siquiera podría formar grupo parlamentario. Los votantes soberanistas parecen encontrar más solidez en el discurso de las huestes de Junqueras. En el escenario vasco, el PNV mantendría intacto su porcentaje electoral y vería incrementar su espacio en el Congreso con un escaño más. Pasaría de cinco a seis.