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¿Por qué, el Gobierno español, beneficia a Iberdrola siendo el 80% de su accionariado extranjero?


Torre Iberdrola
Iberdrola es una gran empresa, Sánchez Galán, su presidente, un gran gestor, nadie lo discute. Empresa y empresario tienen todo el derecho del mundo a decidir dónde hacen sus inversiones figura entre los derechos fundamentales de una empresa privada con una única condición en una economía libre: que tenga recursos para hacerlo. Que la misma empresa y el empresario se quejen del marco regulatorio e incluso lo hagan responsable del descenso de sus beneficios es algo que se puede defender desde la libertad de opinión. Por tanto, hay muchas consideraciones que se pueden hacer a favor de Sánchez Galán, de Iberdrola y de su decisión de reducir al mínimo las inversiones en España.
Probablemente, lo que ha fallado, ha sido todo lo demás. No me parece un acierto considerarse muy español cuando los beneficios no hacían más que subir y dudar si es más mexicano, inglés o norteamericano cuando el dividendo se reduce. Eso ofende a los usuarios de sus servicios, que no han tenido ni parecida libertad para elegir quién le suministra la luz. Y ofende a todos los emprendedores que no han visto una reducción del 7 % en sus beneficios, sino que han tenido que reducir plantillas o empeñar su patrimonio personal para salvar su empresa.
Al mismo tiempo, y aunque el señor Sánchez Galán se erija en abanderado de la marca España, no cabe duda de que la ha perjudicado: a la marca, al Gobierno y a la nación. No es la mejor imagen exterior el espectáculo de ver cómo el número uno de la producción eléctrica prefiere otros países para invertir. Y ese daño es mayor en este momento: cuando se presume tanto de atraer capitales extranjeros y cuando se asiste a la exaltación casi mística de la recuperación. Las razones económicas de Iberdrola no parecen suficientes para justificar ese perjuicio. Las empresas deben ser prósperas, pero también deben lealtad al país donde han labrado su patrimonio y su prosperidad.

.Es evidente que ha sido un fracaso. No solo no consiguió ser estable y previsible, como pide el señor Sánchez Galán, sino que desorientó al mercado y a los consumidores y perjudicó a las empresas de producción. En este sentido, la acción de Sánchez Galán es un serio aviso. No se trata de crear ni mantener privilegios. Se trata de consensuar las decisiones y de combinar los intereses del usuario y del fabricante. Y se trata de ser menos intervencionista y hacer verdad el principio de la libre competencia, cosa que no nos atrevemos ni a soñar. En este sentido, sí tiene razón Sánchez Galán y el Gobierno debería meditarlo. La energía eléctrica es un bien del país, no una fuente de votos para el partido que dirían los hispanos, oficialista.

¿Por qué, los políticos, nos torturan?




Me sorprendía que la práctica totalidad de los gobiernos latinoamericanos tuviesen como denominador común la maquinación de las cuentas del Estado y la corrupción de brazo armado para la evasión de capitales. No tienen piedad del pobre, del último, del sin techo, del que todo lo silencia; en definitiva, solo son unos indignos tiranos cuyo preceptivo final no debería ser otro que el de ahogamiento por suspensión. ¡Si, cojones, muertos y matados¡
A esto nobles pueblos se les ha unido  el inquisidor, Rajoy, que hasta la fecha solo ha conseguido la crispación de los españoles con sus famosos, por equivocados,  recortes. Tanto Rajoy como sus compañeros de Gobierno hispanos saben, perfectamente, que si están endeudados,  el PIB decrece y el paro crece, no hay teoría económica que niegue una pronta  catástrofe económica con daños colaterales como la miseria y la hambruna. Por tanto, aun no se a qué cojones esperamos para echarlos como mínimo a escupitajos. ¿Qué pretende Rajoy con subir impuestos y número de parados? Es una estrategia más vieja que los balcones de palo  y que consiste en anidar una deflación relativa a través de un elevado desempleo.
Si, no os sorprendáis, sencillamente, el fin que persiguen es hacerse dueños y amos del pueblo. ¿Cómo? En economía se llama “Curva de Phillips, más o menos es crecer de 2 a 1, o sea,  incentivar que el nivel de desempleo crezca aun más y el poder adquisitivo menos. Esto conllevaría a que la miseria propulsara costes laborales muy baratos y por ende una fuerte subida del nivel de competitividad y, por descontado, un crecimiento de las exportaciones que controlarían la deuda externa. O sea, esclavizar a la clase media para beneficiar al todopoderoso rico. Estas  políticas de austeridad convertidas en dogma religioso nos están llevando a la puta ruina.
Aquí, hay poner los huevos sobre la mesa y pensar que estás bandas –creo que ya son razas- e imponer una tecnocracia con cuentas de estado visibles e inteligibles por el pueblo. ¿Cómo podemos salir de la “ruina” que tenemos con políticos más cerca de ignorancia académica que de la cordura social?.  Según toda una venerable tradición filosófica que va desde Platón hasta Kant, actuar “libremente” es actuar “por deber”, es decir “necesariamente”. Es la teoría platónica de un “gobierno de la filosofía”: un gobierno de las ideas universales y necesarias, lo que debe hacerse en tanto que es racional y justo, independientemente de lo que opine o desee cada quien. Es la teoría kantiana de un “agente libre”, es decir un agente que actúa “por deber”, esto es “racionalmente”. La tecnocracia se presenta como un gobierno técnico pero instrumental: pura aplicación de las verdades de la ciencia económica. Un gobierno sólido, en tanto que no actúa o decide por prejuicios o intereses privados, sino “desinteresadamente”. Un gobierno eficaz donde mandan los que saben, no los que más brillan en los medios de comunicación o los que mejor ponen la zancadilla en los pasillos del poder.
Me sorprenden algunos compañeros que descartan un corralito. Si se llega al 10 de Septiembre sin una intervención ya estamos más cerca del corralito que de la intervención.  
La conversión Euro/peseta antes fue de 6 Euros/1.000 Ptas. ¿Verdad? Hoy sería de 5 Euros/2.800 Ptas.