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martes, 22 de agosto de 2017

Autoridades políticas de la Generalitat estaban en complot con el Imán, Abdelbaki es Satty.


Mezquita en Ripoll donde, supuestamente, el imam Abdelbaki es Satty guiaba las oraciones 
El papel del imam de Ripoll, Abdelbaki es Satty, en la radicalización de la célula que perpetró la matanza en La Rambla de Barcelona es sólo una de las incógnitas que existen sobre la identidad de este siniestro islamista. Según ha podido saber este periódico, el imam fue condenado a cuatro años de prisión, tras ser descubierto transportando un cargamento de droga en el ferry que hace el trayecto entre Ceuta y Algeciras.
A su salida de la prisión de Castellón, en la que entabló una estrecha relación con uno de los condenados de los atentados del 11-M, pesaba sobre él una orden de expulsión que nunca fue ejecutada, porque un juzgado de lo contencioso-administrativo falló a favor suyo el recurso interpuesto por el propio Es Satty. De esta forma, el imam no sólo pudo permanecer de forma legal en nuestro país, sino que en noviembre de 2014 solicitó amparo internacional.
Tal y como publicamos hoy, Es Satty dejó a su mujer y a sus hijos en su casa en las inmediaciones de Chaouen, en Marruecos, donde posee una extensa plantación de hachís. Sorprende que alguien con un perfil así dispusiera de libertad de movimientos en España sin estar sometido a una intensa vigilancia. Gracias a ello, pudo también viajar a los principales feudos yihadistas de todo Europa, organizar la célula terrorista, ocupar un chalet en Alcanar y preparar un arsenal de explosivos con el que pensaba causar el mayor número de víctimas posible en Barcelona.
Es cierto que no se puede orquestar un dispositivo de seguimiento para cada sospechoso de radicalización, pero es evidente que en este caso se han cometido muchos errores y que el imam de Ripoll se aprovechó de ellos
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