Forcadell, Artur Mas y Puigdemont y sus lacayos son responsables de un delito de sedición y golpe de Estado.


Carles Puigdemont en un vivo acto de sedición, y sus lacayos, escuderos han convocado un referéndum, totalmente,  ilegal a celebrar el próximo. día 1 de octubre. Supone además un intento de golpe de estado incruento. Consumada la convocatoria se comprende hasta qué punto era una sandez la frase arriólica: “No hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico”. Los vaticinios monclovitas de que el proceso catalán no era más que una finta que se descompondría internamente han fallado de forma estrepitosa.

El líder del PP juró cumplir y hacer cumplir la ley. No tiene otro remedio que actuar de forma contundente. Puigdemont y sus cómplices han cometido un delito de sedición y se han alineado en el golpismo. La Constitución otorga al Presidente del Gobierno medios suficientes para cortar de raíz la aventura secesionista y para actuar contra los que se han instalado en el delito. Ya no caben más paripés ni más negociaciones inanes. Hay que actuar descargando todo el peso del Estado de Derecho sobre los delincuentes. Sediciosos y golpistas deben terminar allí donde los jueces dicten en sentencia


El Gobierno, no puede cruzarse de brazos y esperar. Se terminaron las contemplaciones, las concesiones y las debilidades. Carlos Puigdemont le ha cruzado la cara a Mariano Rajoy y el pueblo español confía todavía en que sus gobernantes actúen con la contundencia que la situación exige

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