El Mundo
"Los
fiscales del Supremo: Puigdemont "animó a seguir en las acciones
violentas" de Tsunami que se desarrollaron "con su conocimiento" y
"apoyo carismático"". "El Parlament tramita una ley para
declarar unilateralmente la independencia pese a que los letrados la ven
"inadmisible"". ¿Pero no eran cosas que sólo pasaba con el PP? Mira
Sánchez, contigo también pasa, y mira que les mimas.
Maite Rico
destaca como "los equipos de opinión sincronizada (copyright
Wert+Calderón) han salido en tromba para explicar que no hay lectura
nacional posible. Si antes de la votación, las elecciones gallegas iban a
sellar la suerte del PP -los medios afines habían casi desahuciado a
Alberto Núñez Feijóo, ZP había recomendado a Ayuso que calentara en la
banda-, en cuanto salieron los primeros sondeos ya habíamos pasado a una
votación en clave puramente gallega. RTVE desconectó la emisión en La
1. ¿Elecciones gallegas? ¿De qué elecciones estamos hablando?". Están de
lo más domesticados.
"A
quien más parece haber irritado los resultados de las autonómicas, sin
embargo, es a Vox. Y no tanto por no lograr un escaño -algo que los
expertos en demoscopia electoral habían dejado claro- como por el hecho
de que el PP haya revalidado su mayoría absoluta y haya impedido que
Galicia se una al frente secesionista que impulsa el propio Gobierno.
Dice Santiago Abascal que eso no es bueno para España. Ni siquiera quiso
felicitar al ganador. Ya se sabe que en política se dan extrañas
confluencias, y Abascal y Sánchez están hermanados por la animadversión
hacia Feijóo". Algunos empezamos a creer que es Sánchez quien paga a
Abascal. A ver si desaparecen de una puñetera vez esta gente, son un
grano en el trasero.
Federico Jiménez Losantos
dice que "el batacazo gallego no frena el golpe de Sánchez y sus
cómplices contra el régimen constitucional español, sino que lo
acelera". "Los optimistas sobre el futuro del PSOE, que son cada vez
menos, pero alguno queda, creían que, tras el resbalón gallego, el muy
previsible tropezón vasco, el harto probable castañazo en las europeas y
el verosímil debilitamiento del PSC, que ya no recogerá el voto útil de
los separatistas, Sánchez, aunque incapaz de echar el freno, levantaría
el pie del acelerador. Pues no. Salvo que prepare otra marcha verde del
bracete de Mohamed sobre Ceuta y Melilla, lo que hace es largarse al
desierto más cercano para que su talento, sólo superado por su valor, se
contemple en el espejo vacío. Porque lo mismo que Zapatero, otro gran
triunfador en Galicia, no producía sombra cuando andaba por la playa,
porque el sol se retiraba ante su brillo, Sánchez se mira en el espejo y
no ve a nadie. ¿Drácula, Belcebú? A saber". A saber qué se le ha
perdido ahora en Marruecos. Y nos quedaremos con las ganas de saberlo, a
menos que no lo cuente Mohamed.
El País
"El Gobierno confirma que Sánchez se verá con el rey de Marruecos esta tarde". ¿Para? "Sánchez a Feijóo, tras el giro sobre los indultos: "Todo usted es mentira"". Habló de putas la Tacones. Es de risa. ""A mentiras me gana usted por goleada", ha espetado Feijóo al presidente".
El
editorial confirma que los medios sanchistas no digieren el triunfo del
PP. "Con su triunfo del domingo en Galicia el PP acumula el mayor poder
territorial de su historia. Gobierna 11 comunidades, además de Ceuta y
Melilla, cinco de ellas en coalición con Vox. Esa es una enorme
responsabilidad sobre el bienestar de 32 millones de españoles a los que
gobierna en solitario o en alianza con los ultras, no solo una palanca
para hacer oposición con fuerza al Gobierno central aun a costa de dificultar el consenso en medidas que benefician a sus ciudadanos". ¿Consenso? Parece que Pepa
no recuerda que fue Sánchez el que levantó un muro entre españoles y el
que sitúa en la fachosfera a la mitad de los españoles. Eso es consenso
para la izquierda política y mediática.
"La
euforia del líder desde el domingo es la prueba más notoria de que
sigue cautivo del desconcierto que les provocó el resultado de las
elecciones de julio. Plantear cada cita electoral como un
paliativo de esa conmoción no conduce más que a la melancolía mientras
no haya nuevas generales". Vaya, Feijóo no tiene ni derecho a celebrar una victoria que toda la izquierda política y mediática negaba.
"La
vida de esa tesis puede, además, ser muy corta ante unas elecciones
vascas en las que el PP parte como cuarta formación. O en el horizonte
de unas catalanas a las que concurre como el último grupo del Parlament.
En cualquier caso, un partido que ha obtenido una suma tan considerable
de confianza ciudadana en el resto de comunidades autónomas tiene aún
pendiente presentar un proyecto de España, incluidas Cataluña y Euskadi,
que no consista solo en derogar el sanchismo". A veces me pregunto si
es más frutero Sánchez o sus voceros.
"Alberto
Núñez Feijóo tiene razones para estar satisfecho de su resultado en
Galicia —lo planteó como una revancha de Sánchez y le ganó de calle—
(mentira Pepa, Sánchez lo planteó como un plebiscito sobre el
liderazgo), pero ese triunfo no le exime de definir un liderazgo que
sigue oscilando entre llamadas a la moderación, discursos incendiarios e
incumplimiento del deber constitucional de renovar el Consejo General
del Poder Judicial". Qué plastas. Y para discursos incendiarios el de
Sánchez y la fachosfera.
José Luis Sastre se pregunta qué le pasa al PSOE. Pues
que no existe, Sastre. "Sin duda tiene argumentos para evitar que se
extrapole el resultado de las elecciones de Galicia. Otra cosa es que el
partido haga como que esto no importa, o importa poco, o importa de
aquella manera".
"Lo que pasa lo ha descrito el propio Sánchez cuando ha ido a dar la
solución, porque si admite que faltan liderazgos es que no los tiene, o
que no los ha dejado crecer. Lo que pasa es que se fueron diluyendo los
liderazgos que tenían la capacidad de alzar la voz en la Ejecutiva o en
el Comité Federal sin que se tomaran los disensos por deslealtades ni
traiciones". Sí, que Sánchez hace como El País, si disientes te echan.
" Y será verdad que no se puede extrapolar a todo el país lo que se votó
el domingo, pero resulta extraño pensar que el partido en el Gobierno
acabe de cosechar su peor derrota en Galicia y su lectura fundamental
sea que, por lo menos, esos votos se han quedado en su bloque. Se
quedaron en el Bloque, que es distinto y no tiene nada que ver". Y ni
siquiera es cierto porque hubo traspaso de socialistas al PP.
ABC
"La crítica interna crece en el PSOE con la renovación regional empantanada". Les quedan dos telediarios. A Sánchez no se le puede rechistar. Dice Luis Herrero
que "que el Partido Socialista se vaya convirtiendo poco a poco en el
compañero de viaje de los que tienen en la cabeza acabar con la idea de
España, incluso ocupando ya posiciones de subalternancia, es algo que a
Sánchez se la sopla. Lo único que parecía importarle era ver la cabeza
de Feijóo convertida en el badajo de las campanas de la catedral de
Santiago". Es un enfermo.