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Benedicto XVI, Papa, renuncia.

Benedicto XVI, volverá a ser el cardenal Ratzinger. 

Ratzinger, un Papa valiente e inteligente, ni abdica, ni dimite. Renuncia. ¿Y esto es posible? Pues sí, aunque es algo a lo que los pontífices no nos tienen acostumbrados. De acuerdo al canon 332. 2 del Código de Derecho Canónico: "Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie". Y así, sencillamente, lo ha hecho.

A las 20.00 horas de el día, 28 de febrero- Joseph Aloisius Ratzinger, Benedicto XVI (en latín, Benedictus PP. XVI), dejará tras de sí ocho años de intenso pontificado. En su inicio, en 2005, dijo: "después del gran papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor". Creo que estas palabras resumen perfectamente el carácter de Benedicto XVI.

No ha sido tarea fácil suceder a Juan Pablo II,  sobre todo por la presión mediática a la que se le sometería en los primeros meses de su pontificado. Se dijeron verdaderas aberraciones, por supuesto, todas infundadas. Lejos del "inquisidor" que nos habían querido vender, nos hemos encontrado con un rostro amable, sonriente, esforzado? me atrevería a decir, incluso, entrañable. Preocupado por los problemas del mundo, por las necesidades de los que sufren, mediador de la paz y, sobre todo, un pastor y un maestro. Aunque más allá de impresiones personales por la simpatía que puede despertar en mí la figura de Benedicto XVI cabe destacar cuestiones más objetivas.

Por cierto, va a ser el primer Papa que retire la tiara de su escudo pontificio, ¿casualidad? No, humildad (así se presentó en su inicio). Ha escrito abundante magisterio del cual cabe destacar sus tres encíclicas: Deus caritas est (2005), la cual está lejos de presentar la doctrina de un papa "inquisidor", comienza diciendo que "Dios es amor"; Spe salvi (2007), sorprendió a todos por su contenido esperanzador incluso en los momentos en los que la fe parece desaparecer; Caritas in veritate (2009), en la que retoma el "amor" pero esta vez como fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en la justicia y en la paz. (todas ellas de recomendable lectura).

No podemos olvidar que Benedicto XVI visitó España en tres ocasiones: Valencia, en el Encuentro Mundial de la Familias (2006); Santiago de Compostela con motivo del Año Santo y Barcelona para la consagración de la basílica de la Sagrada Familia (2010) y, finalmente, Madrid para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (2011). También en 2011, pero ya en el Vaticano, canonizó a su predecesor, Juan Pablo II, en una multitudinaria ceremonia en la plaza de San Pedro.

Aunque no todo ha sido "vino y rosas". Benedicto XVI ha tenido que enfrentarse a problemas tan serios como la pederastia. En esta ocasión, como en tantas otras, algunos medios buscaron noticia donde no la había. Y prefirieron meter el dedo en la llaga antes que escuchar y ver cómo se estaba respondiendo al problema. Y la respuesta fue tolerancia cero: "las víctimas deben ser la preocupación principal de la comunidad cristiana, y debe ir de la mano de una profunda renovación de la Iglesia a todos los niveles". A todo esto se le suman las últimas andanzas de su entorno: la cuestión de Paoleto, de Vatileaks, también han mermado la salud y las fuerzas de Benedicto XVI.

Benedicto XVI, para unos el Papa Conservador; para otros progresista es el mismo que buscaba  una y otra vez  la unidad con pluralidad. La aprobación del rito extraordinario de celebrar la misa suscitó muchísimas polémicas, pero fue un "tender la mano" a la Fraternidad de San Pío X. La creación del Ordinariato anglocatólica ha sido acoger con los brazos abiertos en el seno de la Iglesia Católica a miles de sacerdotes anglicanos. Tampoco podemos olvidar su impulso al diálogo ecuménico, o su interés por la paz en los Encuentros interreligiosos por la paz en Asís, pero claro, esto nunca es noticia. Así es Benedicto XVI, un simple y humilde trabajador que no espera que le reconozcan nada.

Por último, y no por eso menos importante, ha sido un papa creativo. Las nuevas tecnologías han sido una de las grandes novedades de su pontificado. Hemos visto imágenes de él con un iPad, o en Twitter? quizás parezca anecdótico, pero en definitiva, ha sido una muestra más de que pese a su edad buscaba hacerse presente entre los más jóvenes. A esta creatividad se le suma su interés por la nueva evangelización y su deseo por hacer llegar a todos los hombres y mujeres la Buena Noticia, Jesucristo.

Un pontificado bueno, muy bueno. Llegó con humildad y se fue con humildad. Eso sí, dejando un legado del que nos seguiremos nutriendo durante años.

 

 

Se cumplen 7 años de Ratzinger como Sumo Pontífice. Idea y razón.


Parece que fue ayer y ya han pasado 7 años  desde que el  cardenal Joseph Ratzinger fue elegido Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.  Aquel, 19 de abril de 2005, pasará a la historia  como el primer pontificado  de ideas, no idealista. Valga como ejemplo del valor que otorga a éstas, cabe recapitular su respuesta cuando una vez le recordaron que una imagen vale más que mil palabras:  lo que él, contesto: “Sí, y una idea, más que diez mil imágenes”.
El principal punto de inflexión por el que ha girado su ministerio como obispo de Roma. Párroco de la Iglesia de San Juan de Letrán es como valor seguro y eterno, el amor. De ahí que su primera encíclica lleve por nombre  “Dios es amor”. Desde la misma,  Benedicto XVI, nuestro pontífice, explica cómo en un mundo en el que se usa y abusa de este sagrado término, el eros ha de ser impoluto para transformarse en verdadero amor humano y cristiano. O se, en ágape. El afecto, el cariño y el amor humano tienen que estar presentes en la caridad, siempre la caridad como valor propio.
De igual manera, otra de las virtudes adyacentes ha de ser la razón, de la que  en innumerables ocasiones ha referido en su discurso en Ratisbona, uno de los más relevantes que ha pronunciado. Ruego a quien pueda y quiera lea el mismo sin prisa y asimilando su finalidad.  Aproximadamente un año antes de ser elegido Sumo Pontífice y junto al filósofo alemán Jürgen Habermas habían dirimido sobre razón y religión, al final, ambos llegaron a la conclusión de una podía sanar a la otra ya que sus patologías solo eran ideas.  
 Con la razón de fondo, la liturgia le introdujo en el mundo de Dios, tal y como afirma el Santo Padre.
 Esta última, precisamente,  es uno de los puntos determinantes de su propia  teología y por ella ha desempeñado un especial interés desde niño. El es consciente de que es el  indiscutible motor de la Iglesia y de la vida cristiana. Frente al activismo cortoplacista, Ratzinger sabe esperar, rezar y pensar. Pero sobre todo, orar con idea de fondo.
Aunque sus ocupaciones no le dejan el tiempo que el quisiera, no declina en terminar de escribir, Jesús de Nazarat.  Nadie duda de que lo hace  porque lo considera como una parte substancial de sus obligaciones. Hablar de Jesucristo, es   hablar de él como Dios y hombre, como Cristo de la fe y Jesús de la historia. No es un alternativa más de la divinidad, sino el Hijo de Dios hecho hombre. Bien y venturosos siete años del Cardenal Ratzinger a la cúpula de la iglesia, posiblemente, el único Papa que resultó  elegido por divinidad celestial. Hoy, la persona más influyente de la tierra.