Comentando una forma de vivir creativa y pasional, la textura es de rabia y emotividad, hay desesperación y un poco de ansiedad. ¡¡BASTA YA¡¡.
Juan Pardo Navarro
El Buque Escuela de la Armada Española Juan Sebastián de
Elcano iniciará el próximo 11 de enero en Cádiz su 97 crucero de
instrucción, con la princesa de Asturias a bordo, formando parte de la
dotación como guardiamarina de primero de la Escuela Naval Militar, como
hizo el rey en 1987.
En esta ocasión, el recorrido, de seis
meses, incluirá las islas Canarias, Uruguay, Chile, Perú, Panamá,
Colombia, República Dominicana, Estados Unidos y, de vuelta, a España,
Gijón y Ferrol antes de su llegada a la Escuela Naval Militar en Marín,
el 14 de julio y su posterior regreso a Cádiz.
Primer día de la princesa Leonor en la Escuela Naval Militar: reconocimiento, competición deportiva y salida al mar
Leonor, otra gualdamarina más en el buque escuela, Juan Sebastián Elcano.
El próximo viaje de instrucción del Juan Sebastián de Elcano ha sido presentado este martes en un acto en el Museo Naval de Madrid
presidido por la ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada por
el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro, que ha
afirmado que el mar enseñará en este recorrido a los guardiamarinas "a
ser humildes y a forjar su carácter". Robles, que ha destacado los
"valores de sacrificio, de compañerismo, de preparación, de formación"
que este viaje representa, y ha subrayado que "este va a ser un año muy
especial porque la princesa de Asturias se va a incorporar como
guardiamarina".
En presencia de los representantes diplomáticos de
los países que visitará el buque escuela, la ministra ha señalado
además que el buque y su tripulación y los guardiamarinas "son uno de
los mejores embajadores de España".
El capitán de navío Luis
Carreras-Presas, comandante del buque escuela, ha explicado los detalles
del crucero, de cerca de 18.000 millas, que ha definido como "una
herramienta esencial en la formación de los oficiales de la Armada",
tanto en su función navegante como embajadora.
La primera salida a la mar en instrucción marinera de la princesa Leonor Casa Real
Visitará territorios españoles y americanos.
El
buque hará escala del 17 al 20 de enero en Santa Cruz de Tenerife y del
21 al 23 de ese mes en Las Palmas, para viajar después a Salvador de
Bahía (Brasil), donde permanecerá del 14 al 19 de febrero.
Como parte de su visita a América,
también visitará Montevideo (Uruguay) del 5 al 9 de marzo, Punta Arenas
(Chile) del 20 al 23 de marzo, Valparaíso (Chile) del 4 al 8 de abril,
El Callao (Perú) del 17 al 22 de abril y Panamá del 3 al 6 de mayo. Ese
día cruzará el canal y se dirigirá a continuación a Cartagena de Indias y
Santa Marta (Colombia) del 9 al 14 de mayo, Santo Domingo (República
Dominicana) del 19 al 24 de mayo y Nueva York (Estados Unidos) del 5 al
10 de junio. A Gijón llegará el 3 de julio y estará hasta el día 7 y a
Ferrol el 9 de ese mes para zarpar el 12 rumbo a Marín.
La princesa Leonor hará todo el recorrido, excepto el itinerario de regreso por el Atlántico norte, ya que desembarcará en Nueva York
para volar a España y reembarcará en el buque escuela en Gijón tras
permanecer casi un mes embarcada en una fragata para continuar su
formación naval y marinera. A bordo viajarán 76 guardiamarinas
pertenecientes a la 427 promoción del Cuerpo General y 157 de Infantería
de Marina, que harán parte de su plan de estudios del tercer curso de
carrera, de cinco, cursando, entre otras, asignaturas de liderazgo,
formación militar, navegación, astronomía, meteorología y operaciones
anfibias.
El navío, de 113, metros de eslora, cuatro palos verticales, 20 velas y 3.700 toneladas de desplazamiento a plena carga, cumplirá 100 años en 2027
y ha navegado ya casi unos 1,9 millones de millas náuticas con
recaladas en puertos de más de 70 países, según ha informado la Armada.
La princesa Leonor en la Academia Militar de Zaragoza
La princesa Leonorlleva
ya casi un mes en la Academia General Militar de Zaragoza y ha
terminado ya la primera fase de acogida y adaptación a la vida militar.
Hace apenas unos días se conocía que la heredera, al igual que el resto
de sus compañeros y compañeras, ya había comenzado la etapa de
instrucción y adiestramiento, que tiene una duración aproximada de dos
semanas y que, además, Leonor había sido nombrada oficialmente ‘Dama
Cadete’.
El pasado 5 de septiembre, el Consejo de Ministros nombró Dama Cadete de la AGM a la hija mayor de los Reyes don Felipe y doña Letizia,
después de haber finalizado la fase inicial de adaptación e integración
a la vida militar. Un nombramiento que se produjo según lo previsto en
el artículo 2, apartado 2, del Real Decreto 173/2003 de 14 de marzo, por
el que se regula la formación y carrera militar de la heredera y que
fue publicado poco después en el Boletín Oficial del Estado y en el
Boletín Oficial de Defensa.
En estos momentos, la hija mayor de
Sus Majestades está completamente integrada y volcada en la primera
etapa de su formación castrense y, de hecho, ha realizado varias salidas
por Zaragoza con sus compañeros y compañeras. Aunque no han trascendido
muchos detalles de su día a día en la AGM -más allá de las primeras
fotografías oficiales que distribuyó la Casa de S.M. el Rey-, sí se sabe
que la princesa tiene en los próximos días una importante cita, poco
antes de su jura de Bandera.
Será el próximo 19 de septiembre cuando se celebre el acto de entrega de sables. Mientras que a la jura de Bandera sí se espera que acudan los Reyes -no la infanta Sofía
porque se encontrará aún en Gales en mitad del primer trimestre-, la
entrega de sables es un acto interno al que no asisten familiares. Esta
ceremonia se realiza en el patio de armas por la mañana y está cargado
de simbolismo. Es un momento importante para los estudiantes, ya que
justo coincide con el final de las primeras etapas de formación.
En
la web del Ejército de Tierra se explica que, en el acto «se simboliza
la obtención del título de Caballero o Dama Cadete, que se materializa
con la entrega del sable, símbolo de la condición de Oficial». Cuando
los alumnos y alumnas obtienen título, «adquieren la obligación de
abrazar los ideales de honor, valor y lealtad recogidos en el Decálogo
del Cadete».
El Decálogo del Cadete se remonta a 1927 y es un
compendio de frases que recogen lo que debía constituir la expresión «el
espíritu de la General». Una vez que el aspirante aprobaba el examen de
ingreso recibía en su casa el nombramiento de cadete y, entre otras
cosas, un ejemplar del Decálogo del Cadete. Actualmente, se les
proporciona a los alumnos y alumnas en su incorporación a la Academia,
para que puedan llevarlo siempre consigo; al menos en los primeros
momentos, en los que deberán memorizarlo y, sobre todo, asimilar su
contenido.
En la ceremonia, cada recién ingresado recibe de un
cadete de segundo curso un sable, «escenificándose con ello la relación
de compañerismo y tutela que debe de existir entre el veterano y el
nuevo». Asimismo, durante el desarrollo del acto, los números uno de
cada promoción pronuncian discursos en los que destacan, por una parte,
la vida de servicio, dedicación, entrega y abnegación que han elegido, y
por otra, el firme compromiso de afrontar la dureza de la vida militar y
convertirse en buenos oficiales. Tras la entrega de sables, el
siguiente acto es la presentación de los nuevos cadetes ante la Virgen del Pilar, pero no ha trascendido cuándo tendrá lugar esta ceremonia.
En estos días tan
especiales, en los que siempre nos deben unir los mejores sentimientos, os
deseo, junto a la Reina y nuestras hijas, la Princesa Leonor y la Infanta
Sofía, una Feliz Navidad y que en el año 2019 podáis ver cumplidos vuestros
anhelos y aspiraciones.
Hoy no quiero dejar de
recordar a quienes vivís una situación difícil por razones personales,
económicas o sociales; o estáis lejos de vuestro hogar y seres queridos. En
estas horas, que han de ser para la alegría y de celebración, nuestro corazón y
nuestro pensamiento están a vuestro lado; y nuestro mayor deseo es que todas
esas circunstancias queden pronto atrás.
A lo largo de los
últimos años os he venido transmitiendo en Nochebuena mis inquietudes y
reflexiones sobre nuestra democracia; sobre la cohesión social y territorial,
la economía y el paro o la educación; también sobre la corrupción, el
terrorismo, o la violencia contra las mujeres; una violencia, de tan triste
actualidad y que merece siempre nuestra repulsa y condena más enérgica y el
empeño de toda la sociedad para erradicarla de nuestra vida. Todas estas
cuestiones que acabo de mencionar nos siguen preocupando, por supuesto, muy
seriamente.
Permitidme que esta
noche os hable de algo que también me parece muy importante. Quiero hablaros de
nuestra convivencia, de los principios en los que se inspira, pensando en el
presente y también en el futuro, en nuestras generaciones más jóvenes, a las
que hoy me voy a dirigir especialmente.
El pasado 6 de
diciembre, con motivo del 40 aniversario de nuestra Constitución, recordé
nuevamente los ideales que animaron y unieron a los españoles durante la
transición política y que han sido el fundamento, la base de nuestra libertad y
de nuestro progreso de estos últimos 40 años: la reconciliación y la concordia;
el diálogo y el entendimiento; la integración y la solidaridad.
Quienes vivieron
aquellos años saben bien que si hay algo que los define fue el valor de
trabajar juntos y unidos pensando en nuestro país y en su futuro; fue la
voluntad de los españoles de entenderse y la de los líderes políticos,
económicos y sociales de llegar a acuerdos, a pesar de estar muy distanciados
por sus ideas y sentimientos.
A todos les unía un
objetivo muy claro: la democracia y la libertad en España; definir unas reglas
comunes que garantizaran nuestra convivencia. Y lo lograron. De ese éxito nos
hemos beneficiado las siguientes generaciones; y lo que debemos hacer hoy es
todo lo que esté en nuestras manos para que esos principios no se pierdan ni se
olviden, para que las reglas que son de todos sean respetadas por todos. Y de
esa manera asegurar a los jóvenes, con mayor garantía, nuevas décadas de
progreso y avance como las que nosotros afortunadamente hemos conocido.
Quienes fuisteis
protagonistas o testigos de la transición estoy seguro de que entenderéis muy
bien lo que acabo de decir. A los que no vivisteis aquel tiempo y especialmente
a las generaciones más jóvenes, tenemos el deber de haceros partícipes de ese
período de nuestra historia, de ese camino que permite entender por qué y cómo
España ha conseguido el cambio más radical de su historia; por qué y cómo ha
avanzado y prosperado tanto nuestra sociedad desde entonces
Yo creo que eso es
necesario, sí; pero también creo que no es suficiente. Porque como sociedad
tenemos una deuda pendiente con nuestros jóvenes. Somos responsables de su
futuro y las circunstancias de hoy en día no son, ni mucho menos, las más
fáciles.
Los jóvenes vivís
inmersos en la realidad de una sociedad tecnológica —de cambios continuos y
acelerados— que plantea nuevos interrogantes, pero que a la vez está llena de
nuevas oportunidades. Tenéis talento, creéis en la paz, estáis abiertos al
mundo porque sois y os sentís europeos, sois solidarios, estáis comprometidos
con las causas sociales, con la lucha contra el cambio climático y la defensa
del medio ambiente. Queréis vivir y convivir, pero tenéis problemas serios.
Sabéis que es muy
difícil encontrar trabajo sin una adecuada formación. Muchos la tenéis, pero a
veces os veis obligados a ocupar un puesto de trabajo que no es para el que os
habéis preparado o que no responde a vuestras expectativas. Y os tenemos que ayudar:
a que podáis construir un proyecto de vida personal y profesional, con un
trabajo y un salario dignos, a tener un lugar adecuado donde vivir y, si así lo
queréis, a formar una familia y poder conciliar con la vida laboral.
Nuestra
responsabilidad, la de toda nuestra sociedad, es que vuestra capacidad, vuestra
motivación, vuestra ilusión y esfuerzo, venzan a las dificultades; porque
tenemos la obligación –contando con vosotros, con vuestra energía–, de seguir
construyendo día a día un país mejor, más creativo, más dinámico, y siempre en
vanguardia; una España más cohesionada socialmente y más comprometida con la
igualdad real entre hombres y mujeres
Hoy, que vivimos en
una democracia asentada y que compartimos unos mismos principios y valores con
otras democracias de nuestro entorno, es imprescindible que aseguremos en todo
momento nuestra convivencia.
Una convivencia que se
basa en la consideración y en el respeto a las personas, a las ideas y a los
derechos de los demás; que requiere que cuidemos y reforcemos los profundos
vínculos que nos unen y que siempre nos deben unir a todos los españoles; que
es incompatible con el rencor y el resentimiento, porque estas actitudes forman
parte de nuestra peor historia y no debemos permitir que renazcan; una convivencia
en la que la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca
puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo
y de la unión ante los desafíos y las dificultades.
Una convivencia, en fin, que exige el respeto a nuestra Constitución; que no es
una realidad inerte, sino una realidad viva que ampara, protege y tutela
nuestros derechos y libertades. Todos los proyectos necesitan unos cimientos
sólidos, y la España de hoy los tiene, porque están hechos de una voluntad
decidida de concordia, de paz y de entendimiento.
Y esta es la reflexión
que quería haceros llegar esta noche: que la convivencia —que siempre es
frágil, no lo olvidemos— es el mayor patrimonio que tenemos los españoles. La
obra más valiosa de nuestra democracia y el mejor legado que podemos confiar a
las generaciones más jóvenes; y, por ello, debemos evitar que se deteriore o se
erosione; debemos defenderla, cuidarla, protegerla; y hacerlo con
responsabilidad y convicción. Así lo hemos demostrado durante estos últimos
cuarenta años de libertad porque hemos creído en nosotros mismos y en nuestras
propias fuerzas.
Ahora debemos valorar
con orgullo lo que somos, lo que hemos hecho y confiar en lo que podemos hacer
entre todos, alejando el desencanto o el pesimismo. Debemos ser conscientes de
la nueva realidad que nos impone el siglo XXI y ser capaces de alcanzar
consensos cívicos y sociales que aseguren el gran proyecto de modernización de
España.
Con esa esperanza y
confianza en el futuro, sigamos adelante. Con coraje y sin descanso. Porque
todos podemos hacer mucho por el bien común, y superarnos cada día; haciendo
cada uno lo que nos corresponde y apoyando a quien cumple con su obligación;
animando a quien lo precisa —sin que nadie quede atrás—, y sumando todas
nuestras fuerzas en el deseo de una España siempre mejor, porque los españoles
lo merecemos.
A todo esto os animo.
Gracias por escucharme y os deseo nuevamente a cada uno de vosotros y a
vuestras familias, una muy feliz Navidad.
Eguberri on. Bon
Nadal. Boas festas. Buenas noches. Y feliz y próspero 2019.