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Es peligroso, para el mundo, que EEUU sea una provincia de China. El fraude electoral existe desde la A-Z.

 



No hay que ser un lince para adivinar que lo de EE.UU. se veía venir. Nadie, con un mínimo de sentido, puede ahora decir que lo acontecido en el Capitolio fue una sorpresa. La crispación entre los anticomunistas es de tal envergadura que no lo va a tener fácil, Kamala Harris para gobernar, porque será la Presidenta y Biden con demencia senil estará tan bien cuidado como despistado.

Kamala. Muy cerca del mundo bolivariano, de momento, hará la vista gorda a la emigración sin antes haber resuelto “la casualidad” de que el 82% de los presos en cárceles estadounidenses sean de origen hispano  y maleteros de la droga, prostitución en ambos sentidos y crimen organizado. En USA, un hispano “normal” está hasta premiado con 1.200 dólares/mes y están exentos de la mayoría de impuestos, si  bien es cierto, que para que no alcancen arraigo en segúnda generación, solo los nacidos en el país donde China marcará las pautas a seguir.

 Kamala Harris, muy, demasiado próxima a China e Irán y que con toda seguridad hará del Capitolio un protectorado con blindaje total, conoce bien poco a su pueblo, recordemos que su antecesor demócrata, Obama, hizo dos suspensiones de pagos como  consecuencia del gasto social y que lo tuvieron que sacar por las cloacas de la casa presidencial.

El voto por correo no es un asunto inusual en Estados Unidos: existe desde que, en la guerra civil, los legisladores quisieron permitir que los soldados votaran desde el campo de batalla para las elecciones de 1864. A eso le llaman causa justificada. Pero que en estas elecciones hayan votado 110 millones de americanos por correo y que haya sacas de 20.000 votos y los 20.000 sean favorables a Biden, eso no me lo creo yo ni tu ni la mismísima Kamala Harris.  

Lo peor no es el resultado de las elecciones, sino las secuelas accidentadas que van a quedar para el resto del mundo en vías de progreso.  Cabe recordar que el demócrata Kennedy solo fue una vez a Dallas y nunca volvió a la Casa Blanca.