Sócrates, siempre debatía con ciudadanos como Protágoras, Hipías, Ión, Alcibíades, Aristófanes, Górgias, Teeteto, Menón. Sócrates no debatía con grotescos ufólogos o expertos en fenómenos para-anormales, como ha llegado a hacer Gustavo Bueno en los medios de comunicación con el fin de inocular su quehacer filosófico entre las ideologías y acercar la racionalidad crítica, no a sus obtusos interlocutores, con quienes renunciaba a dialogar, sino a la audiencia ciudadana televidente capaz aún de razonar. Sócrates debatía con ciudadanos como Protágoras, Hipías, Ión, Alcibíades, Aristófanes, Górgias, Teeteto, Menón, e interpelaba a todos los capaces de razón, incluyendo al esclavo del último citado, a los artesanos, comerciantes, poetas y políticos como se señala en la Apología platónica, pero ningún personaje de los diálogos platónicos se asemejaba, ni remotamente, a la imbecilidad de una Pitita Ridruejo, y eso que llegan a aparecer personajes tan obtusos como el Hermógenes del Crátilo o Eutidemo y Dionisidoro, sino que la mayoría de ellos, ya estuviesen dedicados a alguna profesión liberal, ya fuesen terratenientes, contaban con unos saberes previos desde los que Sócrates ejercía su quehacer mayéutico, saberes que no eran otros que las ciencias y las técnicas, eminentemente la geometría. Sin siquiera esa base racional no era posible el diálogo, pero es que en Grecia ¡hasta un esclavo sabía geometría!. Suponer que la filosofía brota de las ideologías, como hizo el marxismo clásico, presupone saltarse el necesario suelo científico desde el que se puede llegar a dialogar.
En la historia de Occidente se produjo en Grecia un paso del Mithos a la Scientia (crecida con la techné) y de ésta a la Filosofía, resumido por Nestle en paso del Mithos al Lógos, esto es, de la Ideología a la Razón, con lo que se olvida que entre ambos se sitúan las técnicas y las ciencias, como cuñas racionales brotando dentro del envoltorio ideológico que supura toda sociedad. Gustavo Bueno es bastante explícito en este punto: "La filosofía crítica, tal como la entendemos aquí, aparece muy principalmente, como crítica a las construcciones científicas categoriales, que son construcciones cerradas dentro de su categoría; pero la filosofía, por ocuparse de Ideas[vi] que brotan a través de esas categorías, no puede arrogarse una «categoría de categorías» para sí misma, o una categoría sui generis en función de la cual pudiera definirse como ciencia. La filosofía no es una ciencia, lo que no significa que deba dimitir {como geometría de las Ideas} de los métodos característicos del racionalismo. Cuando hablamos de filosofía académica nos referimos a este modo platónico de entender la filosofía, más que al modo burocrático universitario"
Con ello se pone de manifiesto que no es lo mismo filósofo, que profesor de filosofía, que aficionado a la filosofía, ya que el primero y el último no tienen como condición de su posibilidad que estar comprendido dentro del entramado estatal burocrático universitario o pedagógico.
Pero las ciencias y la Filosofía son solidarias en el sentido en que no se puede ejercer la segunda sin entrar en familiaridad con las primeras. Si bien se diferencian en sus procedimientos, en el experimentalismo y el cierre -no clausura- de las primeras frente al teoreticismo y apertura de la segunda; es el núcleo teorético de toda ciencia, cerrado y particular, es decir, su estructura Noetológica, lo que tiene en común con la filosofía, en cuanto teoría general y abierta de los principios de la razón material dialéctica. "4. Las distancias que hay que establecer entre los procedimientos científicos (tan diversos a su vez entre sí) y los procedimientos filosóficos no impiden la sospecha, ni excluyen el reconocimiento, de una «afinidad de principio», fundada en la razón, entre el saber científico y el saber filosófico". Las ciencias y la filosofía conforman el "racionalismo crítico" porque "piden una validez para todos los hombres y para todas las culturas" contrarrestando tanto a las ideologías como a esa concreta ideología que conocemos como relativismo cultural.
Lo esencial para que haya tanto ciencias como filosofía es su común sustrato en una "«Lógica material dialéctica»" , que iría más allá del proyecto gnoseológico de una teoría general de la ciencia, al buscar "englobar tanto a las formas de proceder de la razón científica como a las formas de proceder de la razón filosófica. El análisis de los procedimientos más generales de la razón dialéctica" (Ibid.), lo que desde Platón se conoce como Ontología (o Metafísica dentro de la tradición filosófica), la Lógica o principios del razonamiento en general, es decir, la Lógica del ser (onto-lógos), tan denostada por los seguidores de los autores llamados postmodernos; lógica que se materializa al concretar bajo la Idea del ser en general, cualquier ente o Ideas que las ciencias proporcionen para la reflexión: por eso la "filosofía es «enfrentamiento con las Ideas y con las relaciones sistemáticas entre las mismas»" y lo demás es opinión, cháchara ideológica, aunque pueda haber opinión verdadera, que no será sabiduría pero tampoco ignorancia.
La filosofía (saber de segundo grado) surge en todo el entramado social, a partir no ya de las ideologías, como afirma el marxismo vulgar, sino de las ciencias (saberes primarios), tanto de sus conmensurabilidades como de sus inconmensurabilidades: "Y, en la medida en que todos estos «saberes primarios» solo pueden conformarse socialmente y, por tanto, políticamente, habrá que reconocer que los diversos tipos de estructura política (según el nivel histórico o social) y, por tanto, de saber político, habrán de estar moldeando de un modo profundo la posibilidad misma de la conciencia filosófica.



No hay comentarios:
Publicar un comentario