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martes, 26 de abril de 2011

CENTRO DEMOCRÁTICO LIBERAL (CDL), ÚNICA ALTERNATIVA DE GOBIERNO.



HAY -como sucede en todas las ideologías- interpretaciones y sensibilidades distintas sobre el liberalismo. Nadie debe arrogarse ni la definición ni la representación del liberalismo auténtico. Sería ciertamente poco liberal. Una vez aceptado lo anterior, conviene aclarar algunas otras cosas porque en este mundo político, confuso y revuelto, la ideología liberal viene sufriendo manipulaciones sectarias, groseras y abusivas.

Es un hecho innegable que tanto en la forma como, en alguna medida, en el fondo, socialistas y conservadores -o en el lenguaje actual, centro derecha y centro izquierda- se han visto forzados a aceptar la superioridad intelectual y la mayor eficacia práctica de las concepciones liberales en casi todos los terrenos y de manera muy especial en el económico. Nadie puede negar esa realidad. Lo que sí puede y debe negarse categóricamente es que la simple aceptación, tan forzada como parcial, de principios liberales, les convierta, sin ningún otro esfuerzo, en liberales. El liberalismo conservador y el socialismo liberal tienen algo -y a veces mucho- de contradicción en términos. Existe un componente antiliberal en ambas ideologías que es imposible disimular. No tienen, en síntesis, fe en el individuo ni están dispuestas a centrar en él la acción política básica.

Son ideologías que han cumplido un papel decisivo en la historia y que lo seguirán cumpliendo porque responden todavía a tendencias y aspiraciones básicas del ser humano. Pero están viviendo momentos muy difíciles. El colapso del marxismo, la aceleración de los cambios culturales, económicos y tecnológicos, la progresiva dilución del concepto Nación-Estado unida a la explosión de los nacionalismos, y el aumento de los niveles de complejidad en las sociedades avanzadas, tienen sumidos a conservadores y socialistas en un proceso de renovación y adaptación para el que no están preparados en forma alguna. No saben ni qué hacer ni cómo empezar. Por ello han decidido ganar el mayor tiempo posible aferrándose al liberalismo en lo que les conviene y en todo lo demás al pragmatismo y al oportunismo más absolutos, aún cuando ellos les conduzca -sobran ejemplos- a posiciones radicalmente contrarias a su esencia ideológica tradicional.

Sin embargo -y por más que intenten ocultarlo- sus características básicas acaban emanando de una u otra forma. A los conservadores les sigue gustando conservar y a los socialistas, socializar. Y por ahí, ciertamente, no se va ni se llega al futuro. La historia no está siendo escrita, ni va a ser escrita a medio o largo plazo, en socialista o en conservador. La guía ideológica básica va a ser liberal. «El liberalismo no es otra cosa -viene afirmando desde hace tiempo Ralf Dahrendörf- que una teoría política de la innovación y el cambio» y por ello es el sistema de pensamiento que mejor se adapta a una época en la que el ser humano tiene que estar decidido a liberarse (el liberalismo libera) de toda estructura que oprima los nuevos valores, la nueva cultura y las nuevas opciones que están surgiendo en esta época fascinante que va a estar dominada por desarrollos científicos y tecnológicos espectaculares.
Pero aclaremos, por de pronto, varias cosas. No es, desde luego, liberal la persona que confiesa y defiende sentimientos xenófobos o racistas como hace en estos momentos un alto porcentaje de la ciudadanía del mundo occidental; no es liberal la persona que pretende poseer, nada más y nada menos, que la verdad absoluta; no es liberal, en concreto, quien afirma que su religión además de ser verdadera, es la única verdadera y que, por ende, las demás son falsas o como poco, menos salvíficas; no es liberal el que defiende tradiciones o privilegios aunque sean causa importante de desigualdades; ni tampoco el que acepta esas desigualdades como inevitables, e incluso naturales a la condición humana; no es liberal el que coloca a la sociedad como un valor superior al individuo y a la igualdad como un principio que prevalece sobre el de libertad; no es liberal -y merece la pena aclarar bien este tema- el que mitifica y sacraliza el mercado como la panacea universal.
El liberalismo entiende que, por regla general, el mercado es el sistema que permite una asignación más eficiente de los recursos y por ende el que mejor facilita no sólo la creación sino también la distribución de la riqueza. Pero si por cualquier razón ello no fuera así, el liberalismo ha defendido y defenderá inequívocamente la actuación del sector público y su intervención directa, con tal de que no tenga carácter permanente y el proceso pueda ser controlado en todo momento por la sociedad civil. El liberalismo se opone, sin la menor reserva, a toda forma de concentración de poder económico, sea público o privado, y por ello reclama una aplicación estricta de las leyes antimonopolio y de las normas que defienden una competencia leal. El liberalismo no tiene nada que ver con el llamado «capitalismo salvaje» ni con ningún sistema que provoque la indefensión y la opresión del ciudadano. El liberalismo protesta contra un mundo en el que se están acentuando las desigualdades tanto a nivel internacional como nacional, justamente porque se falsifican y se adulteran las reglas del mercado en beneficio de los más poderosos.
No hay peor ni más falso liberal, dicho sea con el mayor respeto, que aquel que limita su liberalismo al mundo económico. Se es liberal en todo no se es liberal en nada. El liberalismo no es simplemente ni fundamentalmente una teoría económica. Al liberalismo le importa mucho más el ser que el tener y aunque respeta profundamente el deseo de tener, la propiedad privada y el interés particular de cada ser humano, concede un valor decisivo a los planteamientos morales sin los cuales el sistema se encanalla y se derrumba, como está sucediendo con el sector financiero y el inmobiliario. Ni uno sólo de los grandes pensadores y filósofos de liberalismo (y en especial Adam Smith y Hayek) han dejado de insistir en esta idea. No podemos olvidar, como dice Röpke, que «las cosas auténticamente decisivas son las que están más allá de la oferta y de la demanda, aquellas de las que depende el sentido, la dignidad y la plenitud interior de la existencia».
Abramos con estas y otras ideas un debate serio y bueno. Un debate culto y civilizado en el que merecería la pena investigar por qué, a pesar del triunfo ideológico, los liberales -yo soy un buen ejemplo- hemos sido tan torpes y tan incapaces en la acción política y en cómo lograr penetrar en ese mercado político dominado fuertemente por un estéril bipartidismo. Sería un debate refrescante en el aburrido escenario actual. Ya está en marcha, lento, pero seguro, un nuevo proyecto (Centro Democrático Liberal) que ha aprendido mucho de los errores políticos al interpretar la realidad económica y se ha preparado para una batalla que en términos objetivos que, aunque parecía imposible, hoy por hoy, es la única alternativa de Gobierno. ¡Quizá haya llegado, por fin, el momento!
ANTONIO GARRIGUES WALKER
Jurista
LIBERAL DEMOCRATIC CENTER (CDL), the only alternative government.

HAY-as with all ideologies, interpretations and different sensitivities on liberalism. No one should assume either the definition or representation of true liberalism. It would certainly be very liberal. Upon acceptance of the foregoing, it is clear some other things because in this political world, confused and upset, the liberal ideology has suffered sectarian manipulations, rude and abusive.

A British Community Almanzora

It is an undeniable fact that both in form and, to some extent, basically, socialists and conservatives, or in today's language, center right and center-left have been forced to accept the intellectual superiority and more efficient practiceliberal concepts in almost all areas and most especially economically. No one can deny that reality. What can and should refuse categorically is that the simple acceptance, as forced as part of liberal principles, they become, without any further effort, in Liberal. Conservative liberalism and socialism have something liberal and sometimes far-contradiction in terms. A component in both anti-liberal ideologies that it is impossible to conceal. They have, in short, faith in the individual and are willing to focus on the basic political action.
They are ideologies which have played a decisive role in history and will continue to play because it still respond to trends and basic human aspirations. But they are living very difficult times. The collapse of Marxism, the acceleration of the cultural, economic and technological, the progressive dilution of the nation-state concept coupled with the explosion of nationalism, and increasing levels of complexity in advanced societies, have sunk to conservative andSocialists in a process of renewal and adaptation that are not prepared in any way. Do not know what to do or how to begin. They have therefore decided to earn as much as possible to cling to liberalism as it suits them and everything else to pragmatism and opportunism absolute, even if they are lead-positions of examples-a radically at variance with the traditional ideological essence.However, and if they try to hide it, just basic characteristics emanating from one or the other way. The Conservatives were still like to continue, and the Socialists, socializing. And there certainly will not or can reach the future. The story is being written, and will not be written in the medium to long term, socialist or conservative. The guide will be basic ideological liberal. "Liberalism is not saying anything else-is long Ralf Dahrendorf, a political theory of innovation and change" and therefore the system of thought is best suited to an era in which the human being must determined to be free (free liberalism) from structures to press the new values, new culture and new options emerging in this exciting time that will be dominated by spectacular scientific and technological developments.But let's, first of all, several things. There is, of course, liberal person who professes and defends xenophobic or racist feelings as it does at present a high percentage of citizens of the Western world is not liberal the person seeking possession, nothing more and nothing less than the truthabsolute, not a liberal, in particular, who claims his religion as well be true, is the only true and that, therefore, the others are false or at least, less salutary, not defending liberal traditions or privileges but be important cause of inequality, nor does it accept these inequalities as inevitable and even natural to the human condition is not liberal society that places a higher value to the individual and equality as a principle which prevails over the liberty is not liberal, and well worth clarifying this issue, creating myths and sanctifies the market as the universal panacea.Liberalism understands that, as a rule, the market is the system that allows a more efficient allocation of resources and therefore the best facilitates not only the creation but also the distribution of wealth. But if for any reason this is not so, liberalism has defended and will defend unequivocally the performance of public sector and its direct intervention, provided that is not permanent and the process can be controlled at all times by civil society. Liberalism is opposed, without any reservation, to all forms of concentration of economic power, whether public or private, and therefore calls for strict enforcement of antitrust laws and rules that uphold fair competition. Liberalism has nothing to do with the so-called "wild capitalism" or any system which causes helplessness and oppression of the citizen. Liberalism protest against a world where inequalities are widening both internationally and nationally, precisely because it is fake and adulterated market rules in favor of the most powerful.There is no worse or more false liberal, that is with the greatest respect, that he who limits his liberalism to the economic world. It is liberal in everything you are not liberal at all. Liberalism is not simply or primarily an economic theory.Liberalism cares much more to be that having and although deeply respects the desire for private ownership and the private interest of every human being, gives a critical value approaches to moral, without which the system collapses and trap for fools , as is happening with the financial and real estate sector. Not one of the great thinkers and philosophers of liberalism (and especially Adam Smith and Hayek) are no longer insisting on this idea. We can not forget, says Röpke, that "things are truly critical which are beyond supply and demand, those which depend on the meaning, dignity and inner fulfillment of existence."Let's open with these and other ideas and good serious discussion. A cultured and civilized debate in which it would be worthwhile to investigate why, despite the ideological triumph, liberals, I am a good example-have been so clumsy and so incapable of political action and how to gain insight into the political market strongly dominated by a sterile bipartisanship. It would be a boring discussion refreshing in the current scenario. Already under way, slowly but surely, a new project (Liberal Democratic Centre) has learned a lot of political mistakes in interpreting the economic reality and is prepared for a battle that in objective terms, although it seemed impossible, today today is the only alternative government. Perhaps it is finally time!Antonio Garrigues WalkerJurist
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