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Y este era menos inepto que Pedro Sánchez |
Ante el mayor desafío
que se le presenta al Estado, de pronto se ha colado el argumento (habría que
decir la perversión) electoral: a quién beneficia el órdago independentista. Y
ya tienen ustedes publicadas las teorías más disparatadas. Oído a un político
catalán: «Rajoy le hizo la campaña electoral a Artur Mas, y Artur Mas le
devuelve el favor haciéndole la campaña a Rajoy». Leído en la prensa de ayer:
Rajoy obtendrá una gran rentabilidad electoral porque hace el discurso que la
sociedad española quiere escuchar ante Cataluña. Y también se pudo leer en los
medios de Internet que Rajoy, al convocar a Albert Rivera a la Moncloa junto
con Pedro Sánchez le da categoría de hombre y partido de Gobierno, casi lo
eleva a los altares, al mismo tiempo que ningunea a Pablo Iglesias.
No es ninguna novedad.
Comentarios así son frecuentes después de grandes acontecimientos. Aún hoy se
debate si Rodríguez Zapatero hubiera llegado al Gobierno sin los atentados del
11M. Y ahora, a menos de dos meses de unas elecciones trascendentales, todo movimiento
político es interpretado en clave electoral, como lo han sido las
inauguraciones de Rajoy, la llamada agenda social o la creación a última hora
de una oficina para garantizar la recuperación de bienes de los condenados por
delitos de corrupción. El electoralismo es la enfermedad de la clase política,
también de la periodística, sobre todo en España, donde disfrutamos de la
tensión de los votos durante los cuatro años de una legislatura.
Espero que ahora no sea
el caso ante la cuestión catalana. Una respuesta marcada por el ansia de votos
y el aprovechamiento electoral ciega las mentes, limita las medidas y no
permite soluciones de futuro, sino el cortoplacismo habitual. Espero que Rajoy
no llame a los políticos de otros partidos a la Moncloa solo porque está
escarmentado del gran error de Aznar al no convocar al jefe de la oposición
después de la matanza del 11M. Espero que las posiciones de esos partidos no
sean tampoco un puro postureo ante las urnas, porque entonces no tendrán
perspectiva de Estado. Y espero que el discurso de contundencia del presidente
no esté escrito pensando en los votos que puede cosechar en el resto de España.
Si así fuese, no haría otra cosa que fomentar el victimismo de los
independentistas, como ocurrió cuando se instalaron mesas petitorias para
recoger firmas contra el Estatut y al final resultaron ser firmas contra
Cataluña por el arte de la manipulación política. De ahí provienen gran parte
de los problemas actuales de entendimiento. Ese ha sido uno de los gérmenes de lo
que Montilla, presidente de la Generalitat, llamó en su día el desapego y nadie
lo supo escuchar.
Comentarios
Luego no dice lo que halló al entrar en la Moncloa " Thop Secret..".
Los únicos que han movido ficha son Manos Limpias y Union del Pueblo y Democracia.
Ciudadanos edta posicionado pero no ha iniciado acción legal alguna.
Tengo una sospecha, hojala sea solo una sospecha; pero me da la impresión que está todo pactado.
Si no, al tiempo.