viernes, 6 de julio de 2018

Pedro Sánchez, doctor en ciencias de la confusión y golpista en ejercicio.


Blog de Juan Pardo

Un golpe de Estado es la toma del poder de forma violenta o engañosa para la población, por parte de un grupo de personas sin legitimidad institucional. El PSOE ha protagonizado tres y a cuál de ellos peor. En 1934 se sublevó contra la II República e instaurando en España lo que, posteriormente, se denominó “crimen organizado” Otro desastre electoral en 1936  y retorno al golpe anterior, hasta que un grupo de militares decidieron poner fin a esa “banda de bandoleros”, aunque dicho sea de paso estaban todos fugados en el extranjero –vivo ejemplo de la actual Cataluña-.

Años después en 2004, Zapatero y su séquito con la ayuda interesada de ETA y viendo que perdían las elecciones….volaron varios trenes de cercanías con llegada a Madrid y con resultado de 192 muertos e incontable la cifra de mutilados.

Recientemente, un holgazán de la política, Pedro Sánchez junto a seis partidos más de fracasados políticos ha perpetrado el tercer golpe de Estado y mucho me temo que definitivo para España. El nunca convocará elecciones de eso ya se han encargado otros carroñeros bolivarianos de la Yihad, o sea, Podemos. ¿El nombre? Nadie lo sabe, pero igual dicen que es la constituyente de la incondicional Constitución del desagravio en el día del orgullo Gay. Pero de convocar elecciones nada de nada hasta que un día nos veamos como en Venezuela que por no haber no hay ni farmacias.


Afortunadamente para casi todo el mundo, desafortunadamente para España que se ha descolgado de ese mundo, las ideologías políticas han desaparecido, para renovarse por el libre pensamiento neoliberal, aunque yo, directamente, lo catalogaría como liberal de John Stuart Mill.

Los movimientos socialistas incluido el capitalismo chino han petado como consecuencia de su obligatoria necesidad de ir acompañados de dictaduras totalitarias e incluso autoritarias, vivo. Por desgracia, España está gobernada por siete partidos autoritarios cuya único fin o meta perseguida es enmascarar el término dictadura. Pero, la realidad, la evidencia no tiene pelos en la lengua y, en Europa,  le empieza a denominar dictaduras secesionistas. 

Por cierto, la UE ha propuesto ilegalizar a todos los partidos separatistas ante la posibilidad de que se balcanice, junto a Baviera, Bélgica, Suiza y Escocia –“””casualidad””” lugares donde se concentran todos los huidos de la justicia española. No es menos llamativo que Pedro Sánchez se haya negado con rotundidad, a continuación fundamentó dicha negativa con su discurso de democracia particular. Dice Pedro Sánchez, todos los españoles somos iguales ante la Ley –ya lo sabíamos-, por tanto, todos los españoles tienen derecho a voto. Como este bausán, desecho de la humanidad es “poco inteligente” volvió a caer en su inducido error, -todos los españoles, Pedro, no todos los catalanes. 

Todos los partidos exaltan los valores del individualismo, o sea, liberalismo. Pero muchos de ellos que se autoproclaman liberales, pero evitan que les tilden de liberales. Es uno de los principios por los que Margaret  Thatcher denominó o creó el NEOLIBERALISMO.  

El liberalismo ha dejado aparte las dictaduras secesionistas, porque saben sin temor al más mínimo error que el final será una lucha civil entre ellos mismos. El dinero no es importante, pero sin dinero no se puede vivir. Pronto, más pronto que tarde a Pedro Sánchez, sus aliados del golpe de Estado, le tirarán al Circo Romano donde será víctima de los leones. Una vez devorado, engullido y cagado no será recordado como un mártir, todo lo contrario, pasará a la  historia por ser el mayor traidor de la historia de España.

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