Sigue el blog por EMAIL. Seguir por EMAIL

sábado, 14 de mayo de 2016

Votar en España es aburrido, solo hay dos opciones o buenos y malos.

En la dirección nacional del PP se piensa que el veto impuesto por Pedro Sánchez a Rajoy va a motivar al electorado de la derecha. Todo lo que suponga marcar fronteras ideológicas entre izquierda y derecha le favorece al PP, ya que es el único partido que acepta la etiqueta de derechas, y desde esa ubicación puede hacer una campaña tremendista explicando los males que traería un gobierno de izquierdas. Nada extraño, ya que ese discurso lo ponen en circulación a diario, PSOE, Podemos e IU, haciéndonos ver que la consolidación del PP en el poder será una desgracia para los españoles. Si la campaña se desliza por la vía de las descalificaciones ideológicas el viejo bipartidismo ganará terreno. La principal víctima será Ciudadanos que entiende la política desde el pragmatismo. La dirección del PP asegura que tiene sondeos que le otorgan 130 escaños. Si querían transmitirnos un mensaje positivo con ese dato logran lo opuesto. Como las encuestas de los partidos siempre están maquilladas, están hablando de un estancamiento. Un hecho que encajaría con la idea general de que vamos a una repetición del mapa electoral.
Pedro Sánchez abre la precampaña con un guión complementario al del PP: “Rajoy o yo”. Dicho con otras palabras, la vuelta al bipartidismo. Sánchez teme la doble competencia: por la izquierda, Podemos y por la derecha, Ciudadanos. La forma de librarse de ambos consiste en presentarse como el voto útil para desalojar al PP del Gobierno, y para que ese argumento tenga atractivo hay que equiparar a Rajoy con las plagas de Egipto. El PSOE como medicina para los males de España. Este tipo de discurso ofrece flancos a la crítica. Pedro Sánchez no representa un partido ilusionante, porque la “marca PSOE” ha quedado dañada tras los ocho años del Gobierno Zapatero. Pedro Sánchez no ha revisado el pasado del socialismo, no ha hecho borrón y cuenta nueva, se ha limitado a poner un nuevo rostro, con la correspondiente actualización de slogan. No es creíble que aplicara una terapia distinta a la de Rajoy contra el déficit público, el famoso “austericidio”. Ciudadanos y Podemos, cada uno a su modo, ofrecen una mayor dosis de cambio.
La estrategia de reducir la campaña a un pulso entre PP y PSOE, ya la ensayaron Rajo y Sánchez en el otoño pasado con un resultado poco satisfactorio. Todos sabemos que el voto útil abarca a cuatro partidos y que los cuatro participarán en las combinaciones del poder.
Publicar un comentario