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viernes, 13 de mayo de 2016

El riesgo de visitar Malasia....trabajar.......



Ahora bien, la alegría por el final feliz no debe serobstáculo para una reflexión que precisamente contribuya a que no se repitan situaciones de este tipo. La excursión de la pareja en su pretensión de hacer el trayecto que hay desde la isla de Balambangan hasta el distrito de Kudat pudo costarles la vida. Afortunadamente, no ha sido así, pero sí ha supuesto una gran movilización de preocupación, medios y recursos por parte de nuestro gobierno, a costa de las arcas públicas, para subsanar algo que se podría haber evitado. 

Lanzarse a un paseo marítimo recorriendo un trayecto que dura más de dos horas en una lancha no muy resistente no parece muy adecuado. Máxime, si tenemos en cuenta que las corrientes no escasean en la zona y que esta ha sido escenario de varios secuestros perpetrados por los yihadistas de Abu Sayyaf, por lo que en un primer momento no se descartó ninguna hipótesis. No es la primera vez que una actividad lúdica y privada, como en este caso es la excursión marítima de los dos jóvenes, que implica riesgo, desemboca en la necesidad de que se emplee dinero de todos. Naturalmente, llegado el momento, como ahora, no se les puede dejar a su suerte. Pero es hora de recordar que más vale prevenir que curar y de que se reflexione para que no se produzcan casos así. Quizá también de asumir que una actividad privada y sus posibles consecuencias lleva pareja la responsabilidad.

Por otra parte, la actitud de las familias no ha sido precisamente ejemplar: exigencias con mal tono, en el sentido de que era obligación del Estado pagar viajes de los familiares a Malasia, manifestaciones y acusaciones que se han demostrado infundadas, asegurando que, de tratarse de parientes de un ministro, se dedicarían más medios a su busca. No es la primera vez. Consulados y Embajadas se ven recurrentemente asediados por turistas españoles con las peticiones más peregrinas y arbitrarias, cuando no frívolas, a costa del presupuesto público. Auxiliar a ciudadanos españoles en dificultades serias e imprevistas es una obligación del Estado, atender caprichos de turistas es otra cosa: el Ministerio de Exteriores no es una agencia de viajes
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