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viernes, 16 de junio de 2017

Luis de Guindos debe comparecer lo antes posible y explicar los extraños movimientos del Banco de Santander y su aseguradora, LÍNEA DIRECTA.


Blackrock, el mayor accionista del Santander, vendió 98 millones de acciones entre el 30 y el 31 de mayo, poco antes de la quiebra de la entidad financiera, pero mantuvo la deuda senior, precisamente la única que no se ha visto afectada.

Es curioso, Zapatero salvó a Botín de la quiebra (2009/10/11) avalando un préstamo al Banco de Santander de 81.000 ante el BCE y Botín se hizo cargo de toda la deuda del PSOE.

Los extraños movimiento de Larry Fink,  Blackrock con su posición en el Banco Popular sorprende a propios y extraños. El que es el mayor accionista del Santander se desprendió de la totalidad de los títulos del Popular, pero mantuvo su posición en la deuda pese a los desplomes que registraba y las continuas bajadas del rating que realizaban distintas agencias de calificación, profundizando al bono basura.

Con la venta de acciones el mercado se hizo la seria pregunta sobre si el mayor accionista del Santander tenía información privilegiada. Y es que, ninguno de los otros grandes fondos con posiciones en Popular, algunos de ellos vinculados con accionistas de referencia como Pimco, no realizaron ninguna operación de venta.

Blackrock soportó importantes pérdidas en las acciones del Popular, cuyo desplome en poco más de un mes alcanzaban el 40%. Este fondo se desentendió del valor justo antes de caer, pero choca que sólo lo hiciera con las acciones, donde pudo recuperar cerca de 100 millones.

En la liquidación del Popular se estableció un doble baremo para la deuda. Los bonistas de deuda de mayor riesgo, como los cocos o subordinada, perderían toda su inversión, mientras que los titulares de deuda sénior no se verían afectados, ya que el Santander se hacía cargo de la misma. En este aspecto, Blackrock, junto a Santander Asset Management y Trea Capital no se vieron afectados.

De esta forma, los acreedores de deuda por valor de 662 millones de euros no verán perdida su inversión. El Popular tiene dos tramos con vencimientos a 2018 y 2020, con tipos del 0,625% y 2%. El precio de estos bonos se desplomaron antes de la caída del Popular, hasta un 90% de su valor, pero han recuperado terreno en los mercados secundarios, reduciendo drásticamente los intereses. De hecho, los precios se disparan un 16% y un 7,6% desde los mínimos.


Estos tenedores no tuvieron miedo a mantener la deuda, pese al miedo a un posible rescate que habría dejado a los bonistas sin opción alguna, pero no todos salieron sorprendentemente perjudicados, lo que eleva las dudas sobre si hubo información privilegiada al respecto.
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