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viernes, 7 de abril de 2017

Zinedine Zidane: No estoy seguro de continuar en el Real Madrid, más bien, estoy seguro de no continuar.


No estoy seguro en el cargo, no preparo la próxima pretemporada”, aseguró Zinedine Zidane en la conferencia de prensa previa al derbi ante el Atlético. Estas declaraciones del técnico sorprendieron teniendo en cuenta que tiene al Real Madrid líder de LaLiga y en cuartos de la Champions League y que aún tiene una temporada más de contrato (acaba en 2018). Sin embargo, el francés sabe cómo funciona el club. Y en ese conocimiento del club se basa para ponerse la venda antes de la herida: “Conozco este club y sé lo que es entrenar al Madrid, para lo bueno y lo malo”.

El principal motivo que tiene Zidane para, públicamente, no mirar más allá de junio es la inestabilidad que ha tenido el banquillo en las dos etapas de Florentino Pérez. En sus trece años al frente del Madrid (2000-2006 y desde 2009) ha tenido a 11 entrenadores. Y de todos los estilos futbolísticos y de personalidad. Unos en las antípodas de otros. Del carácter conciliador de Del Bosque al “librillo moderno” de Queiroz (273 días en el cargo). De la furia de Camacho (dejó su cargo al mes al no sentirse cómodo en el club) a García Remón (cuatro meses). Del exótico Luxemburgo y su cuadrado mágico a López Caro (meses después de darle el cargo, en febrero de 2006, Florentino dimitió por el caos generado). Ya en la segunda etapa fichó a Pellegrini, triunfador en Villarreal y que nunca congenió con él. Por eso le duró un año. Y le sustituyó por Mourinho, en las antípodas del chileno. En carácter y estilo. Fue el que más le duró (el único que ha estado más de dos temporadas con Florentino), y eso a pesar de la división que creó entre el madridismo... Ancelotti duró dos años y no le valió ni ganar la Décima para cumplir su contrato. El penúltimo de la lista fue Benítez, al que contrató (avalado por José Ángel Sánchez) porque no tenía más opciones. Su nulo feelling con las estrellas del equipo y su derrota ante el Barça (0-4) en el Bernabéu (el estadio comenzó a gritar "¡Florentino, dimisión!") hizo que el presidente blanco firmara su décima sentencia (duró hasta enero). Fue entonces, en esa situación de urgencia, cuando echó mano de Zidane, que era entrenador del Castilla, y recondujo la marcha del equipo con su mano izquierda y su sonrisa en sala de prensa hasta alzar la Undécima. El francés es consciente que esa Copa de Europa le aseguró continuar. Igual que sabe que si la temporada acaba sin títulos su puesto estará en el aire.

La consecución de títulos es clave en el futuro de Zidane. Ahora el equipo es líder de LaLiga, a dos puntos de distancia del Barça y con un partido menos. Desde que comenzó la pretemporada, tanto el staff técnico como la plantilla se pusieron como objetivo alzar el título doméstico, algo que el Madrid no hace desde la 2011-12, aquella Liga de los Récords de Mourinho. Esta ha sido la única que ha ganado Florentino desde que volvió al sillón presidencial, en 2009. Una de siete, como el Atlético. Lo más doloroso para el madridismo es que en ese periodo, el Barça ha dominado con mano de hierro el campeonato alzando hasta cinco títulos... Por eso Zizou puso a la plantilla como gran reto este Liga sin dejar de mirar a la Champions, competición fetiche del club.
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