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lunes, 20 de marzo de 2017

Cristina Cifuentes, agnóstica, proabortista, antifranquista, amor/sexo libre a cualquier edad y contraria a la religión en las escuelas, no debe ser Presidenta de la Comunidad de Madrid.


El Partido Popular inspirado en los valores del humanismo cristiano cuenta. Es el partido mayoritario de España a larga distancia del resto de partidos. . En la actualidad, con mayoría simple, Gobierna con acierto España.
 
El PP nace o se inspira en la democracia Cristiana, los valores morales de las personas y el humanismo cristiano por presente. Aunque como en todos los partidos hay ligeras turbulencias que no se acaban ni de entender ni mucho menos de subsanar.

Cristina Cifuentes, una rémora más para el PP que para Mariano Rajoy se ha propuesto fusionar la militancia y está más cerca de conseguir su objetivo que de rectificar su fin. Rajoy sabe quién es pero su tolerancia le obliga a mirar, a rezar, que su unión sea con Pedro Sánchez antes que con Pablo Iglesias.

Cristina Cifuentes ha sido elegida Presidenta del PP en la CM. Siendo agnóstica atea, proabortista, admiradora y portadora de tatuajes, antifranquista, amor/sexo libre a cualquier edad y, totalmente, en contra de la religión en las escuelas.

Ella es libre de ser portadora de sus extrapolados valores a cualquier precio, no tanto para aspirar a ser Presidenta del PP en la Comunidad de Madrid.
El triunfo del ejército romano en las Galias fue clave para encumbrar a Julio César.

Esta campaña militar es descrita extensamente por el propio emperador en su obra «Comentarios a la guerra de las Galias». A raíz de esta obra se le atribuye la famosa frase en la que Cristina Cifuentes ha encontrado la inspiración: «Cuando lleguemos a ese río, ya Hablaremos de ese puente». Durante el año que, Cristina Cifuentes,  ha presidido la gestora del PP de Madrid, la actual presidenta de la Comunidad ha salido al paso de los rumores que la situaban en la carrera por la presidencia del partido regional usando la célebre expresión.


César sabía que el resultado final de sus campañas dependía de sus tropas, mucho menos numerosas que las de los enemigos. Por eso se esmeró en ser también un gran líder motivador, capaz de conseguir que su ejército se entregase en cuerpo y alma a cada batalla. Un objetivo que Cifuentes pretende emular para «conquistar» la cima de su partido por qe, realmente, ella aspira a ECHAR a Mariano Rajoy.
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