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miércoles, 14 de diciembre de 2016

CUP.- Anna Gabriel tendría hijos "en común y en colectivo", hijos de la tribu.


Que un partido político (CUP) con 10 diputados de 135 que componen el Parlamento de Catalán, traiga en jaque a Cataluña y al resto de España ¡Manda huevos¡. Aunque si es cierto que estos terroristas son el vivo ejemplo del pueblo de la Sardana.

Ellos mismos se definen como "Izquierda independentista catalana. Nítidamente independentista, antropológicamente anticapitalista y radicalmente democrática en las formas de hacer, basadas en patrones colectivos de asambleas y auto organización, por encima de todo que reine la Anarquía con la estructura de sus bases ya preestablecidas"

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La CUP comenzó cepillándose a Artur Mas, en una exhibición de osadía como no se recuerda. Consiguió que el nuevo presidente, Puigdemont, con toda su mayoría parlamentaria, hiciese los Presupuestos que ellos le impusieron, con partida para el referendo de autodeterminación incluida. Manejan la presión y el chantaje como nadie. Prodigan la amenaza de dejar caer el Gobierno catalán cuando se les antoje. Ideológicamente actúan como motor asambleario del independentismo, son antisistema y se definen como anticapitalistas. Y dialécticamente son la negación de la concordia y de la convivencia entre personas que piensan de forma distinta. 

Nadie se atreve a contradecirles, sería hombre muerto por su brazo armado político militar.  . Una clase política catalana cobarde, incapaz de negociar con nadie que no sea soberanista y ansiosa de conservar el poder al precio que sea, acepta sus condiciones de forma impúdica. Y así ocurre lo que ocurre: que llevan la iniciativa, marcan el camino e influyen como si fuesen mayoría absoluta. 

Esas tres  diputadas rompiendo unas fotos del rey Felipe VI ante las cámaras, dice mucho de su carácter democrática. Tampoco deja bien parada a la Justicia española, el Fiscal General es todo un talento a la hora de dosificar las leyes.  En el mismo acto se permitieron pedir la dimisión del consejero de Interior porque había cometido un delito de lesa patria catalana: había ordenado a los policías autónomos que cumpliesen una orden de detención de la Audiencia Nacional. También en el mismo acto propusieron la desobediencia civil como camino eficaz hacia la independencia. Y terminaron en un festival de verborrea para proclamar eso de que viven en una dictadura y nuestro rey no les representa.
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