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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Un Real Madrid de pena empata en Varsovia



LEGIA VARSOVIA
3-3
REAL MADRID

Kovacic salva al Madrid de un batacazo histórico



    Vista Rápida0:24
    Kovacic marcó el gol del empate del Real Madrid en Varsovia
    Kovacic marcó el gol del empate del Real Madrid en Varsovia (Alik Keplicz - Alik Keplicz / AP)
    Mucha, demasiada confianza es la que había en el entorno blanco y eso parece que se contagió a los jugadores que completaron una segunda mitad para olvidar en la que las ganas, la ilusión del Legia superó a la apatía que durante muchos minutos se vio en un Madrid que vio que tenía que apretar cuando el Legia se puso por delante en el marcador. Algo impensable incluso antes del partido y menos cuando a los 56 segundosBale puso el 0-1 con una volea impresionante desde fuera del área. Muy felices se la prometía el Real Madrid que hacía lo que quería ante un Legia que no sabía parar al ataque de un equipo blanco con la BBC y Morata. Zidane, como en el partido del Bernabéu, sacrificó la defensa para buscar una goleada. Y eso parecía que iba a suceder por las oportunidades que iban cayendo del lado madridista, algunas de ellas tan claras que no se entiende que los jugadores las fallaran.
    El Legia descubrió las debilidades blancas atrás y aparecía por el área de Keylor Navas. Sin peligro, pero avisando que podía pasar lo que nadie imaginaba. Menos aún cuando Benzema puso el 0-2 en el minuto 35. El Madrid lo tenía todo de cara y perdió la concentración defensiva, como se vio en el minuto 40 cuando Odjidja marcó el 1-2 con un gran disparo desde la frontal. El primer aviso polaco llegó antes del descanso y en el vestuario, Zidane insistió a los suyos que tenían que cerrar el partido lo antes posible.
    Así, con esa mentalidad, salió el Real Madrid en los primeros minutos de la segunda mitad, pero fue un espejismo porque volvió a caer en la complacencia del resultado. El Legia, defendiéndose como mejor podía y saliendo a la contra obtuvo recompensa a su trabajo con el 2-2 en el minuto 58 obra de Radovic. Un gol en el que Keylor Navas pudo haber hecho mucho más. Lo imposible estaba pasando en un estadio que parecía vacío pero en el que se celebró ese tanto por todo lo alto. El partido comenzaba de nuevo pero el Real Madrid se había desconectado tanto que no sabía cómo volver a ser el de la primera mitad. Lento, sin ideas y previsible, el equipo de Zidane no daba una a derechas.
    El entrenador francés echó mano de su revulsivo Lucas Vázquez para inyectarle vida al equipo, pero el gallego no podía remontar el ánimo de un conjunto aplatanado. De eso se aprovechó el Legia para marcar a la contra el 3-2 en el minuto 83 por obra de Moulin. Éxtasis polaco y desesperación blanca que quería hacer en 10 minutos lo que no había hecho en toda la segunda mitad.
    El Madrid se puso el traje de los últimos minutos para evitar una derrota, el ridículo que no entraba en los planes ni del polaco más optimista. Los blancos ya sí que se olvidaron de defender y acosaron al Legia que no se creía lo que estaba pasando. En ese ambiente, el Madrid es el dueño y señor y acabó empatando con un gol de Kovacic en el minuto 85 tras un genial taconazo de Carvajal. Ese 3-3 le dio más alas a los blancos que incluso pudieron ganar, pero Lucas Vázquez se estrelló con el largueroen el minuto 93. Fue el canto del cisne de un Real que se mire como se mire hizo el ridículo en Varsovia.
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