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domingo, 13 de noviembre de 2016

NUESTROS PENSAMIENTOS CREAN NUESTRA REALIDAD. DAR AMOR ES RECIBIRLO.



Podemos desprendernos de los pensamientos de temor, negatividad, culpabilidad, que limitan nuestras relaciones y nos hacen sentir aislados.
Hay dos formas de mirar al mundo y a la vida: con los ojos del ego, o con los ojos del amor.
De nosotros depende la elección.
Creamos relaciones positivas solamente cuando escuchamos la voz del amor.
Nacemos con el poder y la capacidad de amar en forma incondicional y de poner amor en todas nuestras relaciones.
El ego bloquea nuestra percepción del amor.
Debemos dejar de oir la voz del ego y comenzar a escuchar la voz del amor.
El ego y sus defensas contra el amor
El ego es la parte de nosotros que cree que nuestra identidad está limitada a un cuerpo que nació solamente para morir.
Niega que tengamos una identidad espiritual inmortal.
El ego es la voz que critica y juzga a otras personas y a nosotros mismos.
Es la fuente de gran parte de la negatividad en nuestras vidas.
Ve al mundo como un lugar de cuerpos, mentes y corazones separados.
No conoce el significado del amor y ve a la paz y la tranquilidad como sus enemigas. Nos alienta a creer que el amor solo puede elaborarse pensando en nuestras necesidades egoístas.
El ego sustituye el amor con dioses mortales como el dinero, el sexo, drogas, sufrimiento, fracaso, culpa etc.
No quiere que exploremos nuestro mundo interior, para encontrar nuestro ser espiritual.
Desea que tengamos miedo de un Dios dictatorial, cruel y castigador.
El ego nos dice que seamos exigentes y aplastemos a otras personas para lograr lo que deseamos.
También nos dice que seamos fríos, controlemos nuestras emociones y que no confiemos en nadie.
Radio Ego nos dice: "el propósito de las relaciones, es satisfacer mis necesidades personales, lograr que mis propios intereses se antepongan al bienestar de los demás, aunque eso produzca la sensación de separación y haga sufrir a mis seres queridos.
"Quiero la recompensa instantánea en mis relaciones.
"Me gusta q me quieran y amen, pero yo no dor amor a nadie.
"Gozo al mendigar cariño y amor.
"No quiero que nadie me critique o que alguien esté en desacuerdo conmigo, quiero conseguir mis propósitos siempre y quiero ser querido, amado y aceptado aunque mi conducta sea absurda, grosera o agresiva.
"El propósito de todas las relaciones es demostrar que yo soy quien tiene el poder.
"Lo que yo digo es lo único válido.
"Recuerda, si alguna vez falta la armonía en nuestra relación, yo siempre tengo razón y tú estás siempre equivocado.
"Y quiero que te des cuenta de que si tenemos algún problema tú tienes la culpa.
"Quiero que cambies tu actitud porque solo tú estás mal.
"Yo estoy bien y mi modo de ser y actitud nunca los cambiare".
"El locutor de Radio Ego continua: "Hay dos modos de medir nuestros actos. El que me permite ser posesivo, celoso y controlarlo todo y a la vez ser deshonesto, mentiroso, tener secretos y aventuras.
"Pero ninguna de estas cosas son buenas para que tu las hagas.
"Yo hago las leyes en toda la relación y una de las primeras es que es imperdonable, de que tú hagas algo de que yo no desee".
El ego mira las relaciones en forma muy negativa.
"Busca las diferencias en lugar de las similitudes.
Nos dice que no olvidemos las heridas del pasado, porque es importante recordar siempre lo peligrosas que deben ser las relaciones.
Nos hace creer que debemos tener miedo para protegernos de las agresiones de las demás personas.
El sistema de amar como actitud básica espiritual
La esencia de cada uno de nosotros es el amor.
El amor busca las similitudes y lo que nosotros, seres espirituales, tenemos en común.
El amor ve las relaciones como una oportunidad para aprender y como un desafío para nuestro crecimiento espiritual.
La meditación con amor es la puerta de entrada al despertar de nuestra conciencia.
Es el primer paso hacia nuestra iluminación, ascenso y reintegración al Todo, a la Gran Energía Cósmica, a la Gran Luz Blanca.
Con amor podríamos ver el rostro del amor en la otra persona y nos recordaría nuestra propia esencia cósmica.
El amor no pregunta, ni juzga es siempre gentil y tierno.
Cuando elegimos al amor descubrimos que la felicidad es nuestra herencia y estado natural del ser.
El puente
¿Cuál es el puente que nos lleve del mundo del Ego, a la tierra del amor.
La respuesta es: es el puente del perdón.
Los cimientos de este puente están en el suelo del amor.
L o que sea hecho se puede perdonar.
El Ego no perdona, el amor sí.
Cuando cruzamos este puente descubrimos que todos los seres humanos merecen nuestro total amor.
Hacemos a un lado al Ego para amarnos mutuamente y amar a la fuente de la vida, sin condiciones.
Al cruzar este puente entramos al mundo del amor, la paz y la felicidad.
El ego nos tapa los ojos, de la conciencia para que no veamos ese puente.
En suma: el amor y el perdón siempre están en el corazón y son la cura de todas nuestras relaciones.
Los obstáculos que el Ego construye para defenderse contra el amor son:
_La culpa
_El miedo.
_La acusación
-Los reclamos
_La desconfianza
-La incredulidad
_La Inseguridad
_La falta de perdón.
_La sensación de ser indigno de amor.
_El tratar de controlar a otras personas.
_El desear que sean perfectas.
_El querer que sean como uno quisiera.
_El aferrarse al pasado.
_Enojarse fácilmente,
_Los celos
_La posesividad.
_ La rivalidad, etc.
Los autores de Amar es la Respuesta proponen siete escalones para relacionarse amando y están dirigidos a nuestras conciencias.
Estos escalones son para que miremos más allá de los disfraces que nuestros egos nos ordenan usar y podamos ver solamente la luz de la inocencia y el amor en cada persona que conocemos.
Por desesperados que nos sintamos, la respuesta es el amor.
Con cada escalón, nos sentimos más vivos mientras abrazamos al mundo con ternura, dulzura, compasión y amor ilimitado.

DEJANDO ATRÁS NUESTRAS ILUSIONES Y PERCEPCIONES.
El Ego conoce el miedo, pero no entiende ni es capaz de experimentar el amor.
Las ilusiones del amor, son creadas por el Ego, que está interesado solamente en lograr sus fines egoístas.
"El amor del ego" no es amor, porque es un amor condicionado.
"Te amaré si tengo relaciones sexuales contigo"
"Te querré si sacas buenas calificaciones"
"Te pego por tu propio bien, y solo porque te quiero".
De esta forma los padres enseñan el miedo, en lugar del amor y la compasión.
El Ego usa la sensualidad como una forma de ira, diciendo: Estoy enfadado contigo, así que te castigaré no teniendo relaciones sexuales.
El Ego separa la sexualidad y el amor.
El ego siempre busca su propio goce y no le importa el de su pareja, por eso la mayoría de las relaciones sexuales son aburridas.
Cuando tenemos sexo sin amor, somos dos robots.
Debemos aceptar el amor de nuestro Yo Espiritual y encontrar la esencia espiritual de los seres humanos.
Los conflictos que enfrentamos en nuestras vidas están en nuestras mentes.
Parece ser exteriores a nosotros porque nuestros egos proyectan hacia fuera nuestros pensamientos.
Parece que nuestros enemigos están fuera de nosotros.
Cuando logramos tener conciencia encontramos al enemigo y el enemigo somos nosotros mismos.
NUESTROS PENSAMIENTOS CREAN NUESTRA REALIDAD.
Por nuestros egos cada uno de nosotros tenemos una mente separada y no concebimos la unión con amor, de todas las mentes como una sola.
Somos víctimas, cuando debemos ser los creadores de nuestras relaciones.
Cuando alguien está enfadado con nosotros experimentamos que nos ataca.
En realidad la sensación de ser atacado esta dentro de nosotros.
Todas nuestras heridas, amores, alegrías desilusiones, ataques del pasado los proyectamos en lo que nos ocurre en el presente.
Esto evita que veamos el presente como realmente es.
Nuestra mente proyecta viejas películas con protagonistas del presente.
En tanto solo escuchemos al Ego no veremos a los demás como quienes son realmente.
El Ego nos hace ciegos para no ver al presente.
TAL COMO PENSAMOS ASI VEMOS.
Los pensamientos de enfado proyectan un mundo y unas relaciones de enojo Y sin amor.
En cambio nuestros pensamientos amorosos se proyectan desde nuestros corazones, creando un mundo de relaciones de paz y amor.
Desde hoy (y en este instante) podemos llenar nuestros pensamientos con amor.
La mayoría tenemos la mente dividida intentando obedecer al mismo tiempo las leyes del Ego y las leyes del amor.
Resultado de este conflicto es: la creación: del caos, incongruencia, inconsecuencia y falta de armonía en nuestras relaciones.
Con mentes dividas nos engañamos e intentamos engañar a los demás.
La autodecepción de la mente dividida nos hace sentir culpables y no seremos amables con nosotros, ni con la otra persona.
Una verdadera relación con amor es un enemigo del Ego.
El miedo y la culpa fortalecen al Ego.
Otra forma del caos mental es tener muchos objetivos.
Como se obstaculizan "por falta de tiempo", aparece la confusión y la desesperación.
El amor y la amistad son siempre incondicionales.
Cuando seguimos al maestro interior vivimos el presente, el aquí y ahora.
Es un momento sin tiempo en que no existe culpa, ni miedo.
Cuando el amor es puro no juzgamos a los demás, ni menos a nosotros mismos.
No sentimos la necesidad de interpretar los motivos, ni el comportamiento de los demás.
No tenemos que buscar defectos, ni dividir a la gente en categorías
Cuando nuestras mentes están sanas y no divididas llenas de amor, encontramos la armonía en todo lo que hacemos.
No sentimos conflictos entre lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos.
Nuestros sentimientos y pensamientos positivos son congruentes y consecuentes con nuestras palabras y acciones.
Nuestras relaciones son amorosas, armoniosas y nuestro amor se expande al mundo exterior
Para curar la mente divida existen tres afirmaciones positivas:
1.- Mi mente estaba dividida.
2.- Mis pensamientos son positivos.
3.- Me perdono y perdono a todos.
El Ego cree que nuestra única realidad es él mismo y nuestro ser físico.
Niega la realidad de nuestra esencia espiritual que iguala al amor con la vida y sabe que el amor es eterno.
El Ego nos dice: "Busca el amor, pero ten miedo de él, porque gradualmente te separaras del amor por la muerte o el rechazo".
Tratar de controlar a otra persona, nunca es posible, pero el Ego nos hace creer que si, y nos hace gastar energías en ello, en lugar de dirigirlas al amor.
Somos la esencia del amor, seres espirituales unidos entre sí en el que no hay separación.
La esencia espiritual de nuestro ser amoroso, es eterna.
Cuando vemos la esencia espiritual en los demás, creamos relaciones humanas positivas en las que no existe el miedo a la separación y a la muerte
El amor no cree en la separación, el Ego si.
LA PARED QUE MI MENTE HA CREADO ME MANTIENE SEPARADO DE LOS SERES HUMANOS.
Una mente disciplinada es una mente libre, porque tiene la capacidad para elegir su contenido y dirección
Queremos que nuestras mentes sean ordenadas y libres, pero están en desorden, caóticas, llenas de conflictos y sin amor.
Nos comunicamos negativamente.
Hacemos juicios críticos de otros y de nosotros mismos.
Expresamos nuestra intolerancia ante la conducta de otras personas.
Pensamos que no merecemos amor.
¿Cómo tendremos relaciones de amor, cuando nuestras mentes están llenas de odio y pensamientos negativos?
Pensamientos amorosos deberán sustituir a los negativos.
El estado de amor y felicidad siempre ha estado dentro de nosotros mismos.
Esta chispa de amor nos debe guiar para dar y recibir amor libremente y nos prepara para crear las relaciones amorosas que deseamos y merecemos.
No es la conducta de los demás la que nos hace víctimas, sino son nuestros propios pensamientos sin amor a nosotros mismos, los que nos hieren.
Una vez más la proyección es un espejo y no un hecho.
Elegimos el papel de víctimas.
Las relaciones humanas están destinadas a ser desastrosas e insatisfactorias, mientras proyectemos nuestro papel de víctimas al mundo exterior.
El camino del Ego es la ira, el miedo, la culpa y la acusación.
El camino del amor es abandonar el miedo, la culpa, la acusación y no encontrar ningún valor en la ira.
La culpa se basa en la creencia de que nosotros u otra persona merece ser castigada.
El Ego siempre está buscando culpables para castigarlos.
La acusación es lo principal para juzgar nuestra culpa o la de los demás.
Intentamos que los demás cambien su conducta, acusándolos y haciéndolos sentir culpables, mientras que luchamos por negar nuestra propia culpa.
Buscamos fuera de nosotros la causa de los pensamientos negativos, cuando realmente están dentro de nosotros.
Muchos de nosotros no nos damos cuenta de que durante el día tenemos pensamientos de ira y agresividad.
Estos pensamientos negativos regresan y nos hacen sentir muy mal.
Cuando tenemos conciencia de que estos pensamientos nos hieren, vemos que no tienen ningún valor y los sustituimos por pensamientos de amor y de perdón.
La culpa nos separa de nuestra verdadera identidad, que es el amor.
El amor y la culpa no pueden coexistir.
El Ego nos oculta la verdad y nos hace creer que podemos atacar, acusar, hacer que otras personas se sientan culpables y al mismo tiempo amarlas.
Nada más está lejos de la verdad.
La atracción del Ego hacia la culpa nos hace temer al amor.
El juego de la culpa y la asociación es una tentación en cada una de nuestras relaciones humanas.
Sus resultados son el autocastigo y los sentimientos de separación.
Este juego comienza con un estado de miedo de la mente, en el que percibimos que la otra persona nos ataca o se rehúsa a darnos lo que creemos debe darnos.
Nuestra reacción es atacar para defendernos, acusar a la otra persona y tratar de hacerla sentir que es la culpable de cualquier cosa que haya ido mal.
El Ego le da mucho valor a la cuestión de ganar, nos aferramos a la culpa porque en un nivel profundo creemos que debemos sufrir.
Resulta triste que vayamos en la vida tratando de encontrar amigos o amigas para jugar a la culpa y a la acusación, en tanto eludimos la experiencia del amor.
Podemos crear relaciones amorosas cuando centramos nuestra atención en la búsqueda del amor, en lugar de buscar defectos en los demás y acusar a otros y no a nosotros mismos.
Si elegimos la culpa, el amor queda excluido.
Si elegimos al amor, la culpa resulta excluida.
Abandonar la culpa, la ira, la acusación y ser un mensajero del amor cambiará positivamente nuestras vidas.
Nuestro objetivo esencial es la paz y el amor.
Demos amor en lugar de condenar a los demás y a nosotros mismos.
Hay solamente dos emociones: amor y miedo.
Sabiendo esto veremos a la persona que está atacándonos como temerosa, pidiendo ayuda para amar.
"Mi agresividad hacia ti es un llamado de cariño y amor".
"Ámame cuando esté agresivo y enojado, que es cuando más lo necesito".
¿Cuál es nuestra primera reacción cuando creemos que somos atacados?
Nuestra respuesta inmediata es defendernos y devolver el ataque.
Así comienza el juego de "ataque y defensa".
Pero si elegimos ver a la otra persona llena de temor y hambrienta de amor, nuestros corazones se abrirán con la compasión y amaremos a esta persona.
La ira, la envidia, la depresión y la hostilidad son expresiones del miedo.
En lugar de juzgar a la otra persona, debemos encontrar un lugar en nuestro corazón para responder no con miedo, ni con agresividad, sino con amor.
La próxima vez que nos sintamos atacados, visualice a esa persona con los brazos extendidos, diciendo "ayúdame".
Ella reaccionará totalmente diferente.

COMUNICARNOS CON AMOR EN TODAS NUESTRAS RELACIONES.
¿Logra la ira lo que yo deseo?
La ira es una emoción que muchos de nosotros experimentamos todos los días.
Parecemos aceptarla como una parte de nuestro estado natural y, en realidad, como una parte integral de la vida.
Mientras creemos que otras personas provocan nuestra ira, sentimos que puede ser "justificada".
Sentiremos porqué estas mismas personas han hecho cosas que merecen nuestro enojo y debemos mantenerlo.
Mientras conservemos esa "ira justificada", nos queda poco lugar en nuestros corazones para el amor.
Golpear una almohada, gritar en la ducha, ESCRIBIR UN DIARIO, son algunas formas de expresar la ira sin herir a otros y a nosotros mismos.
Una mente enfadada nunca puede estar en paz, ya que está llena de pensamientos agresivos.
Los pensamientos pacíficos y amorosos no pueden coexistir con los pensamientos iracundos y agresivos.
Cuando empezamos a ver que son nuestros pensamientos, los que crean el mundo exterior, empezamos a notar que solamente son nuestros pensamientos, los que necesitamos cambiar.
Mi propia mente es el único lugar del mundo que puedo cambiar y controlar.
Nunca lograremos la paz mental y el amor mientras ataquemos a otras personas.
Cuando atacamos a otros, ocultamos inconscientemente nuestros propios sentimientos de miedo y culpa, que nos hace sentir vulnerables.
Proyectamos hacia la otra persona nuestras emociones y negamos que nosotros las creamos.
Convertimos a la otra persona en nuestro enemigo en lugar de ver que nosotros creamos este enemigo.
Romperemos este ciclo cuando veamos los ataques como lo que son: temor pidiendo ayuda.
El Ego vive del pasado y futuro, el amor goza el presente, el aquí y el ahora.
Cuando vivimos este instante, el Ego retrocede y aparece el amor.
Establecemos relaciones de amor cuando sentimos y escuchamos amor, ternura, receptividad y compasión.
"Tengo todo el tiempo del mundo para escuchar"
Si hay algo que es imprescindible para establecer relaciones con amor es el arte de escuchar.
Todos los días escuchemos a los demás para tranquilizar nuestras mentes, escuchar nuestros pensamientos y luego abrirlos a los demás.
Amor es escuchar y escuchar es amor.
Todos necesitamos que nos escuchen sin criticar, ni condenar.
Escuchar con ternura, es la base de todas las relaciones de amor.
Las relaciones mejoran y comienzan hacer sanas, cuando prestamos atención a lo que nos dicen.
Escuchemos con amor.
Aprendemos sobre el amor, escuchando la música interior del silencio en soledad.
Entra al mundo del silencio y escucharás la música de tu alma.
Cuando nos comunicamos con los demás debemos preguntarnos:¿Cuál es el propósito de esta comunicación?
Es para unirnos o para separarnos.
Si es para unirnos, sentimos una paz espiritual.
Experimentamos relaciones positivas, porque decidimos irradiar la luz de nuestro amor.
El fin del Ego es separar.
El fin del amor es unir.
El Ego tiene una influencia poderosa en nuestras vidas.
Si lo obedecemos ciegamente, viviremos en un estado de temor, sospecha y desconfianza.
El ataque, parece ser la única forma en que la gente se relaciona y la separación el único objetivo.
Para el Ego es lógico, debemos atacar y defendernos cada segundo.
Cuando ya no juzgamos a los demás, reunimos nuestra energía para el amor.
Unir corazones y mentes, sentirse espiritualmente uno con todos los demás es lo contrario, a los deseos del Ego.
Nuestra esencia espiritual, no es individualista, sino que forma un todo con la esencia espiritual de los demás seres humanos.
Atacar y lastimar a los demás es lastimarnos.
Estamos unidos espiritualmente.
La separación que sentimos, es solamente una ilusión creada por nuestro Ego y por nuestros pensamientos agresivos y defensivos.
Cuando elegimos la unión como objetivo, elegimos la felicidad, la paz en todas nuestras relaciones humanas.


DE LAS RELACIONES DE DOMINIO A LAS RELACIONES LIBERTAD.
Las relaciones humanas no funcionan cuando nos guían nuestros egos.
Deshumanizamos y cosificamos a los demás, cuando queremos que sean como queremos.
Nos comunicamos con la cabeza, no con el corazón.
El amor y la amistad desaparecen cuando tratamos de que los demás entren a nuestro molde.
Los celos expresan un deseo inconsciente de sufrir y de acusar a otras personas de ser las causantes de nuestro dolor.
Cuando sentimos celos o envidia, parecería que el Ego tuviera razón.
Nuestro Ego nos dice: "Busca el amor" y por otra parte nos dice que no confiemos en él, porque seremos rechazados.
Crear celos en las relaciones, es una de las funciones principales del Ego.
Experimentamos celos e ira porque nos sentimos rechazados.
El Ego nos dice que debemos sentirnos culpables y que no merecemos amor.
El Ego disfraza los celos, como amor.
Los celos destruyen el amor y la amistad.
Cuando nos sentimos inseguros, los celos surgen de lo más oscuro de nuestra alma.
El Ego quiere poseer cosas y personas y nunca esta satisfecho.
Disfraza la posesividad como amor.
La libertad y la independencia no existen para el Ego.
El amor nos sabe de rivalidad.
Los celos, la posesividad y la rivalidad, son propios de nuestros miedos de inseguridades que proyectamos al mundo.
Cuando amamos incondicionalmente y dejamos de buscar defectos e interpretar la conducta de los demás, los intereses de todos son iguales a los de uno.
Es cuando los celos y la posesividad desaparecen.
Cuando sentimos temores, nuestros Egos nos dicen que cometemos un error y que la otra persona quiere controlar nuestras vidas.
El más serio compromiso de nuestra vida es comprometernos a amar y a seguir a nuestro maestro interior.
Aceptemos el amor incondicional de la Gran Energía y demos ese amor a todos los seres vivos del planeta.
Los guiones que la sociedad inhumana escribió en nuestras mentes son la causa de muchas decepciones, depresiones y amarguras en nuestras relaciones.
Creemos que con estos guiones nos sentiremos seguros y amados, pero solamente crean odio y separación.
Casi nunca vemos a los demás como son realmente y esto nos separa.
Solo vemos lo que nosotros queremos que sean.
El Ego quiere que dependamos de otra persona: "Sería feliz si esta persona satisficiera mis expectativas y me sentiría triste sino lo lograra".
Como es imposible controlar a otros, las desilusiones y frustraciones son inevitables.
"Si satisfaces mis expectativas te amaré y si no te repudiaré"
No debemos permitir que nuestra paz mental y tranquilidad interior dependa de lo que haga y no haga otra persona.
Cuando practicamos el amor y la aceptación, descubrimos que nuestra paz mental, no depende de las acciones de los demás.
El amor nos libera de suposiciones y expectativas.
Nos lleva a una relación amorosa, pacífica y armoniosa.
Esto permitirá que tengamos una relación por amor y no por obligación.
El Ego nos hace creer que estaremos seguros si controlamos y dominamos a los demás.
Nuestros Egos quieren manejar a otras personas con el dinero, el sexo y la culpa.
El Ego usa la culpa, la acusación y el castigo para dominar y controlar a los demás.
El Ego siempre está buscando errores en los demás.
Este juego de culpa y acusación impide el amor.
La necesidad del Ego de dominar, de poseer a otras personas, nace del miedo y este miedo nos aleja del amor.
Nunca dominaremos, ni controlaremos a otras personas.
Aunque las utilicemos creamos una relación basada en un miedo y la separación.
Nos liberaremos cuando dejemos de obedecer a la dictadura del Ego.
Cuando no intentemos controlar a otros, más amor sentiremos y más oportunidades tendremos para crear relaciones armoniosas llenas de amor.


ENCONTRAR LA PAZ, EL AMOR Y LA FELICIDAD DENTRO DE NOSOTROS.
Cuando estuvimos perturbados, la fuente real del conflicto estaba en el pasado o en el futuro.
Tenemos que romper las culpas del pasado y los miedos del futuro.
Para muchos de nosotros el miedo mayor es el amor y la sexualidad.
Tenemos miedo a la vida.
Sentimos que no somos dignos de amor.
Por miedo al rechazo creamos una actitud de indiferencia, que aleja a las personas y así no corremos el riesgo de ser rechazados.
Cuando nos sentimos solos, y sin relaciones sexuales, nos convencemos de que el mundo y la vida son injustos.
Cuando estamos más resentidos, enojados y enfadados, enviamos mensajes negativos que alejan más aún a la gente.
Aunque sintamos la necesidad de proximidad de intimidad, sin querer la energía que creamos a nuestro alrededor dice:" ¡No se acerquen!".
Tenemos miedo de compartir nuestros sentimientos más íntimos.
Compartir los sentimientos se interpreta falsamente, como debilidad.
El Ego nos dice:"Si la gente descubriera quien eres realmente te rechazaría"
Debemos confiar en el amor, no tenerle miedo.
Nuestro temor, es porque nos sentimos culpables de haber hecho cosas terribles en el pasado y que merecemos el rechazo.
El Ego nos hace temer al amor, para impedir que nos perdonemos, nos amemos, aceptemos el amor y demos amor a los demás.
Confiemos en el amor ciegamente.
El perdón para nosotros y para los demás, es el primer paso para abandonar el miedo al rechazo y el miedo al amor y a la sexualidad.
La mayoría de nosotros desconfiamos de las demás personas.
La desconfianza surge de proyectar nuestros propios sentimientos de duda y desconfianza en el mundo.
La honestidad es tener integridad en todo lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos.
Cuando se perdona lo ocurrido en el pasado, las nuevas relaciones estarán llenas de confianza.
No crearemos relaciones positivas, basadas en el amor hasta que curemos las relaciones del pasado.
Confiaremos en el presente, solamente cuando perdonemos el pasado.
El Ego nos dice que nunca perdonemos, ni olvidemos las viejas heridas, porque la historia se repetirá y volverá a lastimarnos.
La confianza es mirar más allá del cuerpo físico y de las máscaras protectoras de los demás.
Confiemos en la esencia espiritual que es la identidad verdadera de cada uno.
La confianza significa elegir la luz del amor y la inocencia de un niño, en los ojos de cada una de las personas que tratamos en nuestra vida diaria.
Aprendamos a confiar en la inocencia, esencia espiritual de cada ser.
Confiemos en la esencia de cada persona, en lugar de pensar qué debe ser ella para ganar nuestro amor y confianza.
Elijamos ver la luz resplandeciente de la inocencia y el amor que existe en los demás y en nosotros mismos.
La felicidad es el estado natural de nuestra mente.
El Ego no está de acuerdo y nos hace buscar la felicidad fuera de nosotros.
La felicidad es una decisión y elección interior que no tiene nada que ver con los acontecimientos que suceden en el mundo exterior.
Dando amor y ayudando a los demás seres humanos es la forma más alta de felicidad.
Goza más el que da amor, que el amado o la amada.
DAR AMOR ES RECIBIRLO.
El Ego cree que la felicidad es comprar cosas materiales.
Esa felicidad es falsa y pasajera.
La verdadera felicidad es la tranquilidad y la paz mental, que se encuentra en la chispa de amor que brilla en nuestro ser
Es la luz violeta cósmica de amor inmortal que impulsa nuestros corazones.
Es nuestro pequeño espíritu que late musical y dulcemente acorde con el gran espíritu, la Gran Energía Cósmica.


EL PERDON Y LA CURACION
El Ego trata siempre de encontrar sustitutos del amor.
Le gustaría que actuáramos como niños en una juguetería, para que pensemos que la felicidad es comprar juguetes, cosas materiales.
Así nuestros Egos, harán que endiosemos cantidades de objetos en la juguetería de la vida.
Esas falsas necesidades las llamaremos ataduras.
Una atadura es una barrera contra el amor y contra nuestra paz interior.
Creamos ataduras cada vez que ponemos condiciones, expectativas o exigencias a las personas, al experimentar una falsa felicidad.
Nuestras ataduras tienen objetivos definidos y cuando éstos no se satisfacen, nos sentimos desgraciados e intranquilos.
Por ejemplo, al depender del comportamiento de otra persona.
Cuando esa persona no cumple lo que pretendemos nos sentimos víctimas.
De esta forma las ataduras son nuestros carceleros.
Estamos apresados con las cadenas de nuestras expectativas.
Casi todos estamos atados al dinero, al sexo, las drogas, la delgadez, automóviles, joyas, perfumes, vestidos, tener un bello cuerpo etc.
También estamos ligados al dolor, la ira, la culpa, el miedo, la depresión, el fracaso, el sufrimiento, la necesidad de "tener siempre la razón" y hasta con la infelicidad.
SOY MI PROPIO CARCELERO CUANDO ME LIGO A LA CULPA.
Cuando seguimos una dieta o dejamos de comer, damos la báscula el poder de ser felices o detestarnos y sentirnos muy mal.
Casi todos tenemos una larga lista de ligazones y adicciones que inconscientemente usamos como pobres sustitutos del amor.
Todas las ataduras se basan en la creencia del Ego en la escasez del amor y en la ilusión de un vacío que necesitamos llenar con gente, mercancías u acontecimientos que están fuera de nosotros.
Lo que no sabemos es que el Ego es insaciable.
Nuestras ataduras nos impiden ver la esencia espiritual de nosotros y de los demás.
Nuestras ligazones convertidas en ídolos, nos separan de los demás y nos alejan del amor.
Nuestras relaciones se extinguen cuando queremos dominar a otra persona y presionarla para que cumpla nuestras condiciones y expectativas.
Las fuerzas que tienen influencia sobre el amor y la paz espiritual comienzan, cambian y terminan en nuestros propios pensamientos.
Nuestras ataduras son cadenas y grilletes que nos mantienen encarcelados en nuestros propios miedo
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