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domingo, 6 de noviembre de 2016

La Podemita y Reina Letizia -sin precedentes- no estuvo presente en la toma de posesión de Mariano Rajoy. ¿Por qué?



La reina Letizia en el Congreso Mundial del Cáncer en París.
La reina Letizia durante su intervención en el Congreso Mundial del Cáncer en París. A la derecha, la celebración del cumpleaños de la princesa Leonor
El lunes tuvo lugar en la Zarzuela una ceremonia histórica, al menos para la historia de la monarquía de Felipe VI, quien presidió la primera toma de posesión de su reinado. Mariano Rajoy juró su cargo como presidente del Gobierno por segunda vez: en la primera ocasión, el 21 de diciembre del 2011, lo hizo ante el rey Juan Carlos y esta vez, ante el rey Felipe. No todos los primeros ministros que en el mundo hay, o ha habido, pueden presumir de haber gobernado con dos reyes, ya se sabe que los monarcas, en general, duran más en el cargo que los políticos y ya es causalidad que a uno de ellos le toque un relevo en la Corona.
Además del cambio de rey, en la escenografía de la ceremonia de la toma de posesión del presidente del Gobierno en la Zarzuela también destacó la ausencia de reina ya que Letizia, a diferencia de Sofía, no estuvo en el salón de Audiencias. La razón no hay que buscarla en su viaje a París para asistir, aquella misma tarde, al Congreso Mundial del Cáncer, ni mucho menos en la coincidencia con el cumpleaños de la princesa Leonor sino en la estrategia de la Zarzuela de focalizar la función de jefe del Estado de Felipe VI, por encima incluso de su condición de rey. El protocolo de la Casa del Rey se está ajustando a ese criterio que ya rige, en general, en las actuaciones del Rey con respecto a sus relaciones con el resto de instituciones del Estado pero ponerlo en marcha en el que, junto a la apertura de la legislatura, es el acto más solemne, quizá hubiera requerido una explicación previa.
Resultado de imagen de Rerina Letizia de fiesta en Paris

Es cierto que, aunque no tiene papel constitucional, habría sido un gesto de cortesía que la reina Letizia hubiera estado presente en la toma de posesión de Mariano Rajoy, habida cuenta de que su ausencia ha acabado dando más de qué hablar. Se esperaba su presencia por comparación con su antecesora, un elemento de análisis que, como se ha comprobado, carece de validez pues muchas de las cosas que hace o que no hace la reina Letizia tiene relación inversa con las que hacía o no hacía la reina Sofía.
Mañana se cumplen 13 años de la presentación oficial de Letizia Ortiz en su pedida de mano. Fue el día que pronunció su célebre frase “Déjame terminar” cuando el entonces príncipe la interrumpió mientras ella explicaba que tenía la intención de seguir “el impagable ejemplo de la reina”. En realidad ha seguido su propio camino y seguir comparando la actual reina con la anterior es un ejercicio inútil: son de generaciones diferentes y de caracteres antagónicos.
La dama de negro
Fue Coco Chanel quien en 1926 puso de moda la petite robe noir, el vestidito negro polivalente que no puede faltar en ningún armario femenino por sus muchas prestaciones. En aquellos años fue toda una revolución y a punto de convertirse en centenaria es la pieza de ropa que nunca ha pasado de moda. La reina Letizia es una gran aficionada a los vestiditos negros, un comodín que en su caso se ha convertido en toda la baraja ya que su vestidor guarda decenas de modelos. El negro, no solo en vestidos, también en monos, pantalones y camisas, parece ser su color favorito y últimamente lo utiliza tanto de día como de tarde o noche. Hace solo unos días, Letizia sorprendió en una audiencia matinal en la Zarzuela con la elección de una blusa a juego con un pantalón negro con raya blanca vertical, estilo chándal, y el lunes, en París, optó por un mono de Hugo Boss negro, sin mangas y con el cuello esmoquin para asistir a la inauguración del Congreso Mundial del Cáncer.
Reales y tapadas
Sabida es la afición de la Reina por salir de incógnito por Madrid, tanto para ir de compras, sobre todo a tiendas de firmas low cost, como para ir de copas (aunque ella se ha declarado “abstemia total”) con sus amigas. Letizia también sale con el Rey a cenar o al cine, pero en esas ocasiones le resulta más difícil pasar desapercibida, sobre todo porque el servicio de seguridad que acompaña al jefe del Estado, incluso en sus salidas privadas, aunque intenta ser discreto no siempre lo logra y, además, porque el Rey no intenta esconderse.
Lo que no se sabía hasta ahora es que Letizia ha contagiado a sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, su obsesión por no ser identificada en sus actividades privadas. Esta semana la revista ¡Hola! publica una serie de fotos captadas en pasado sábado, 29 de octubre, en los alrededores del Museo del Prado en las que puede verse a la Reina, con gafas de sol e indumentaria informal, acompañadas de sus hijas que ocultan la mayor parte de su rostro con unas gorras con visera que dificultan su identificación y, probablemente, también les dificulta a ellas la visión. Sofía, además, se sube el cuello de su chaqueta hasta la nariz. Las niñas son hijas de su madre, pero, sobre todo, son la heredera al trono y la siguiente. ¿Qué malo hay en que la gente las reconozca?

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Eva González en Zarzuela con la Reina
Letizia Ortiz con blusa de Carolina Herrera y la melena rizada.
 

La reina Letizia durante su intervención en el Congreso Mundial del Cáncer en París. A la derecha, la celebración del cumpleaños de la princesa Leonor
El lunes tuvo lugar en la Zarzuela una ceremonia histórica, al menos para la historia de la monarquía de Felipe VI, quien presidió la primera toma de posesión de su reinado. Mariano Rajoy juró su cargo como presidente del Gobierno por segunda vez: en la primera ocasión, el 21 de diciembre del 2011, lo hizo ante el rey Juan Carlos y esta vez, ante el rey Felipe. No todos los primeros ministros que en el mundo hay, o ha habido, pueden presumir de haber gobernado con dos reyes, ya se sabe que los monarcas, en general, duran más en el cargo que los políticos y ya es causalidad que a uno de ellos le toque un relevo en la Corona.
Además del cambio de rey, en la escenografía de la ceremonia de la toma de posesión del presidente del Gobierno en la Zarzuela también destacó la ausencia de reina ya que Letizia, a diferencia de Sofía, no estuvo en el salón de Audiencias. La razón no hay que buscarla en su viaje a París para asistir, aquella misma tarde, al Congreso Mundial del Cáncer, ni mucho menos en la coincidencia con el cumpleaños de la princesa Leonor sino en la estrategia de la Zarzuela de focalizar la función de jefe del Estado de Felipe VI, por encima incluso de su condición de rey. El protocolo de la Casa del Rey se está ajustando a ese criterio que ya rige, en general, en las actuaciones del Rey con respecto a sus relaciones con el resto de instituciones del Estado pero ponerlo en marcha en el que, junto a la apertura de la legislatura, es el acto más solemne, quizá hubiera requerido una explicación previa.
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Es cierto que, aunque no tiene papel constitucional, habría sido un gesto de cortesía que la reina Letizia hubiera estado presente en la toma de posesión de Mariano Rajoy, habida cuenta de que su ausencia ha acabado dando más de qué hablar. Se esperaba su presencia por comparación con su antecesora, un elemento de análisis que, como se ha comprobado, carece de validez pues muchas de las cosas que hace o que no hace la reina Letizia tiene relación inversa con las que hacía o no hacía la reina Sofía.
Mañana se cumplen 13 años de la presentación oficial de Letizia Ortiz en su pedida de mano. Fue el día que pronunció su célebre frase “Déjame terminar” cuando el entonces príncipe la interrumpió mientras ella explicaba que tenía la intención de seguir “el impagable ejemplo de la reina”. En realidad ha seguido su propio camino y seguir comparando la actual reina con la anterior es un ejercicio inútil: son de generaciones diferentes y de caracteres antagónicos.
La dama de negro
Fue Coco Chanel quien en 1926 puso de moda la petite robe noir, el vestidito negro polivalente que no puede faltar en ningún armario femenino por sus muchas prestaciones. En aquellos años fue toda una revolución y a punto de convertirse en centenaria es la pieza de ropa que nunca ha pasado de moda. La reina Letizia es una gran aficionada a los vestiditos negros, un comodín que en su caso se ha convertido en toda la baraja ya que su vestidor guarda decenas de modelos. El negro, no solo en vestidos, también en monos, pantalones y camisas, parece ser su color favorito y últimamente lo utiliza tanto de día como de tarde o noche. Hace solo unos días, Letizia sorprendió en una audiencia matinal en la Zarzuela con la elección de una blusa a juego con un pantalón negro con raya blanca vertical, estilo chándal, y el lunes, en París, optó por un mono de Hugo Boss negro, sin mangas y con el cuello esmoquin para asistir a la inauguración del Congreso Mundial del Cáncer.
Reales y tapadas
Sabida es la afición de la Reina por salir de incógnito por Madrid, tanto para ir de compras, sobre todo a tiendas de firmas low cost, como para ir de copas (aunque ella se ha declarado “abstemia total”) con sus amigas. Letizia también sale con el Rey a cenar o al cine, pero en esas ocasiones le resulta más difícil pasar desapercibida, sobre todo porque el servicio de seguridad que acompaña al jefe del Estado, incluso en sus salidas privadas, aunque intenta ser discreto no siempre lo logra y, además, porque el Rey no intenta esconderse.
Lo que no se sabía hasta ahora es que Letizia ha contagiado a sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, su obsesión por no ser identificada en sus actividades privadas. Esta semana la revista ¡Hola! publica una serie de fotos captadas en pasado sábado, 29 de octubre, en los alrededores del Museo del Prado en las que puede verse a la Reina, con gafas de sol e indumentaria informal, acompañadas de sus hijas que ocultan la mayor parte de su rostro con unas gorras con visera que dificultan su identificación y, probablemente, también les dificulta a ellas la visión. Sofía, además, se sube el cuello de su chaqueta hasta la nariz. Las niñas son hijas de su madre, pero, sobre todo, son la heredera al trono y la siguiente. ¿Qué malo hay en que la gente las reconozca?
Eva González en Zarzuela con la Reina
 
Letizia Ortiz y Eva González, dos estilos en Zarzuela

Rajoy y el rey Felipe posan tras el juramento en La Zarzuela.

Leopoldo Calvo Sotelo jura ante los reyes el 26 de febrero de 1981.


Felipe González jura el cargo de presidente del Gobierno en 1986.


Aznar, en su jura como presidente del Gobierno en 1996.


Zapatero jura ante los reyes en 2004.


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