Sigue el blog por EMAIL. Seguir por EMAIL

martes, 15 de noviembre de 2016

Junqueras, Forcadell, Pedro Sánchez e Iceta pactaron que el PSC "se volviese" independentista.


No es de recibo pero así será. Javier Fernández recibe a Miquel Iceta, en Ferraz, para hablar sobre las relaciones entre el PSOE y el PSC. Se trata de cualquier cosa menos una reunión de rutina. La cita tiene antecedentes muy polémicos: el voto negativo de los seis diputados del PSC a Rajoy, cuando el Comité Federal había ordenado abstenerse en la segunda votación, y la resolución del congreso del PSC definiendo a Cataluña como nación. No hace falta decir que el PSC tomó estas decisiones en plena crisis socialista, con la dimisión de Pedro Sánchez.
Las relaciones entre PSOE y PSC son complejas, pero nunca hasta ahora el socialismo catalán se había atrevido a desentenderse de las pautas marcadas por el Comité Federal del PSOE, órgano de dirección en el que tienen voz y voto los principales dirigentes catalanes. Iceta ha roto el statu quo para situar al PSC en una posición de ventaja: toman las decisiones que consideran oportunas, sin ningún condicionamiento, mientras que ellos intervienen y votan en la dirección del PSOE. Lo más lógico es que la comisión gestora proponga al Comité Federal cambiar el protocolo donde se estipula la relación que une a ambos grupos. Consistiría en retirar las cláusulas que el PSC, por la vía de los hechos, ha dejado en papel mojado. Como el PSC tiene ya total autonomía con respecto al PSOE, en reciprocidad, el PSOE debe dejar de estar condicionado por el socialismo catalán, y esto se logra con la baja en el Comité Federal de Iceta y sus compañeros. PSOE y PSC pueden ser, a partir de ahora, dos partidos que comparten grupo parlamentario, lo que genera algunos compromisos, y en el caso de que los socialistas catalanes tampoco les valga esa fórmula, ahí están, unas filas más arriba, los escaños del Grupo Mixto para tomar asiento. No es ninguna tragedia, hay tándem que funcionaron muchos años, Convergència i Unió, por ejemplo, y otros tienen plena vigencia, como CDU-CSU, en Alemania, donde los democristianos de Angela Merkel están aliados con los socialcristianos de Baviera; cada partido tiene sus matices pero unen fuerzas en el Parlamento.
Lo que no tiene ningún sentido es que Iceta pueda hacer alianzas dentro del PSOE, en función de los intereses de Cataluña, y el PSOE esté atado de pies y manos para intervenir en el PSC. Javier Fernández debe hacer una propuesta seria al Comité Federal donde quede recogida la autonomía de los dos partidos; y a votar. Cualquier otra salida sería vista como prueba de debilidad.
Publicar un comentario