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jueves, 17 de noviembre de 2016

Felipe VI, Rey de España, dignificó el congreso. Diputados, senadores y otros bichos raros lo deshonraron.

Es humillante, vergonzoso, denigrante, y hasta deprimente escuchar el discurso del rey Felipe VI en la apertura solemne de la legislatura y el comportamiento que demuestran diputados, bichos raros e incluso senadores a los que dirigía sus acertadas palabras. Consciente del complejo tablero político surgido de las urnas, el monarca reclamaba «un diálogo permanente y un debate siempre constructivo» que tenga como objetivo «resolver los problemas de los ciudadanos» con generosidad, acierto, compromiso, sensatez, respeto y comprensión. Pero, lejos de esa búsqueda del consenso en favor de la sociedad, los partidos piensan solo en sus propios intereses. Rajoy como Jefe del Gobierno, tratando de imponer unilateralmente sus posiciones sin tener en cuenta su situación de minoría y exigiendo a la oposición que las asuma bajo amenaza permanente de llamar a las urnas. 

Los socialistas, negándose de antemano a hablar siquiera sobre unos Presupuestos que todavía no conocen, y más preocupados de su guerra interna que de los problemas de los españoles. Podemos, en su eterno no a todo y confundiendo el derecho a cuestionar cualquier institución, incluida la jefatura del Estado, con la mala educación que ayer demostraron sus diputados en el Congreso. Qué les voy a contar de Ciudadanos, tan arrogantes  y protagonistas como siempre, apesar de su escasa o seminula representación en la política española e incluso en el congreso.  
Decía Felipe VI: Dignifiquemos la vida pública y prestigiemos las instituciones», decía el monarca. Y enfrente tenía a un presidente del Gobierno que utiliza las prebendas asociadas a la presidencia de una comisión del Congreso, que sufragan todos los españoles, para pagar lealtades políticas personales. Y a un ex ministro del Interior reprobado que acepta presidir una comisión irrelevante para añadir 1.431 euros a su generosa nómina de diputado y cobrar así más que cuando era ministro. Lo mismo que los diputados socialistas afines a Pedro Sánchez, que después de haber quedado en minoría en el partido se negaban a dar un paso atrás, aferrándose con uñas y dientes a sus cargos para no perder sueldo y canonjías. Unos socialistas que no son, por cierto, los más indicados para cuestionar las recompensas a un exministro reprobado, porque ellos auparon a la vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones a Magdalena Álvarez, la primera ministra de la democracia reprobada en las Cortes. El propio Pedro Sánchez pretendió mantenerla en el cargo y cobrando un sueldo de 23.000 euros al mes después de ser imputada por en el caso de los ERE.
Para terminar, el Rey de España, Felipe VI apeló al diálogo incluso para resolver el problema de Cataluña, pero la respuesta de los independentistas fue el desprecio, porque tuvo la osadía de añadir que ese diálogo debe producirse siempre «dentro del respeto a la ley». Y claro, eso, no, porque para ellos la Constitución es solo una cosa molesta, aunque indevidamente su sueldo mes tras mes gracias a la Constitución ESPAÑOLA.

No se debría olvidar cuando el afanado candidato a Jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez, empezó su discurso o su voceo dicendo: Pelearemos mucho, pero presidiremos la ""DOCEAVA"" legislatura....Este, este payaso cuestiona al Rey.

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