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sábado, 1 de octubre de 2016

Todos vivimos prestados por la muerte, a su voluble e indecente exlider ya le ha reclamado.

En el Parlamento, Javier Fernández manifestó que es imposible la formación de un gobierno de izquierdas porque el PSOE no se puede coaligar con partidos independentistas que se saltan la legalidad y tampoco considera factible la opción de llegar a un pacto con Podemos y Ciudadanos, ya que Rivera se ha excluido de cualquier acuerdo que incorpore a la formación de Iglesias. El presidente del Principado concluyó afirmando que la salida al bloqueo institucional sólo pasa por dos opciones: dejar gobernar a Rajoy o ir a unas terceras elecciones. A la exposición del presidente sólo cabe añadir que siendo natural la incompatibilidad entre el socialismo democrático y los grupos independentistas, no se puede descartar que Pedro Sánchez, con su amigo Miquel Iceta, negocie un acuerdo con ellos que los «libre de Rajoy». Las coordenadas políticas de Sánchez no son las clásicas del PSOE.
La exposición de Javier Fernández fue replicada por Adriana Lastra, miembro de la mutilada Comisión Ejecutiva que resiste junto a Sánchez la ofensiva del sector crítico. La responsable de Política municipal del PSOE afirma que el presidente asturiano quiere que gobierne Rajoy porque está en contra de la convocatoria electoral. Aplicando su método, la deducción de Adriana Lastra se vuelve contra ella, ya que una vez rechazado Rajoy se puede afirmar que todo el plan descabellado de Pedro Sánchez conduce a unas terceras elecciones; una vez visto lo ocurrido en Galicia y País Vasco, la convocatoria electoral de diciembre serviría para diezmar electoralmente al PSOE. Si se aceptan las dos alternativas expuestas por Javier Fernández –gobierno del PP o terceras elecciones– hay que concluir que un gobierno en minoría de Rajoy, totalmente dependiente de la agenda parlamentaria del PSOE, es un mal menor al lado del batacazo electoral. El PSOE ha sufrido tantas pérdidas de escaños bajo el liderazgo de Pedro Sánchez que una tercera derrota en las urnas les ubicaría como tercera fuerza del arco parlamentario. Este es el análisis político al que se debería haber enfrentado la dirección del PSOE, desde el pasado 26 de junio, en lugar de repetir jaculatorias de ideología barata, «no es no», «Rajoy, no».
Claro que hay que hablar claro, Adriana: el pacto con Podemos y Ciudadanos es un engaño, así que hay que escoger entre pactar con los independentistas, abstenerse en la investidura, o ir a las urnas y empezar de nuevo con 75 escaños.
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