Sigue el blog por Email

domingo, 30 de octubre de 2016

Rajoy ha jurado su cargo ante el rey y comienza a diseñar su Gobierno que ya tiene diseñado.

Resultado de imagen de Rajoy jura ante el Rey




Mariano Rajoy, candidato del PP y recién investido presidente del Gobierno por el Congreso, ha jurado este lunes el cargo ante el rey en el Palacio de la Zarzuela, acto institucional tras el que comenzará a diseñar la estructura de su próximo Gobierno. Según lo anunciado, será el jueves cuando le anuncie a Felipe VI quiénes son los elegidos para los diferentes ministerios y cómo quiere organizar los mismos.
En un acto en el salón de audiencias de Zarzuela, en el que el ministro de Justicia, Rafael Catalá, actuó como notario mayor del Reino, esta ha sido la primera vez que Felipe VI ha oficia un acto de investidura de un presidente del Gobierno y es la segunda para Rajoy, que logra así revalidar su mandato, como sus antecesores.
Con una mano sobre la Constitución y la otra sobre la Biblia, el líder del PP ha optado por la fórmula del juramento, por la que se ha comprometido a "cumplir fielmente las obligaciones como presidente del Gobierno, con lealtad al rey, guardar y hacer guardar la Consticución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros".
A partir de este momento, con el real decreto firmado de su nombramiento publicado en el Boletín Oficial del Estado, Rajoy ya es a todos los efectos presidente del Gobierno y le corresponderá componer el nuevo Gobierno tras diez meses con el actual en funciones.
Con su nombramiento, Rajoy seguirá siendo el sexto presidente de la democracia. Su investidura fue posible gracias a los 170 votos a favor provenientes del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria, y las 68 abstenciones provenientes del grupo socialista, lo que le convierte en el presidente del Gobierno investido con menos votos en contra y, por primera vez, con la anuencia del principal partido de la oposición.

El jueves dará a conocer la composición del Gobierno

Sin embargo, no será hasta el jueves cuando el líder del PP avance la estructura y los nombres que dirigirán los ministerios, fecha que él mismo apuntó una vez terminada la votación de la investidura.
El plazo pilló por sorpresa a varios dirigentes del partido, quienes especulaban con unos periodos más comprimidos hasta el punto de considerar este lunes como día más probable para conocer a los nuevos ministros y ministras.
Sin embargo, tal y como recordó un diputado del grupo parlamentario 'popular', Rajoy se toma los tiempos para tomar decisiones sin presiones de ninguna clase, tampoco las temporales. El propio líder del PP, tras la consulta con el rey, aseguró que no había pensado nada acerca de su nuevo gabinete.
Por regla general, Rajoy sopesa este tipo de decisiones él solo, pidiendo documentación a su equipo de colaboradores de mayor confianza, y únicamente al final, acaso, consulta con dirigentes y asesores muy próximos algún nombramiento o algún aspecto concreto sobre la estructura ministerial.
Tal y como indica un dirigente territorial que ha experimentado esta forma de actuar del líder del PP, no será hasta minutos antes de despachar con el rey la composición del Gobierno cuando llame a los interesados para abordar con ellos sus nombramientos.

Diseño del nuevo Gobierno

Durante estos días, según diferentes elucubraciones, se da por hecha la continuidad de Soraya Sáenz de Santamaría, Rafael Catalá, Fátima Báñez, Íñigo Méndez de Vigo e Isabel García Tejerina, pero suscita dudas la de Jorge Fernández Díaz, José Manuel García-Margallo o Cristóbal Montoro.
Sobre las incorporaciones, las miradas apuntan a María Dolores de Cospedal, Jorge Moragas, José Luis Ayllón o Rafael Hernando.
Además, la presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, está convencida de que entre los nuevos nombramientos, al margen de la continuidad o no de Jorge Fernández Díaz, podría haber un catalán, pero no ha dado más detalles, según ha declarado este domingo. También ven en el PP más que probable "alguna sorpresa", como en 2011 fueron las incorporaciones de José Ignacio Wert o Pedro Morenés.
Una vez dados a conocer los nombres del Gobierno, este viernes asistirán a su primer Consejo de Ministros.
Será un Gobierno de nítido perfil político que habrá de hacer del diálogo con los demás partidos el leitmotiv de la gestión. Aparte de la consolidación de la recuperación económica, el nuevo Ejecutivo tendrá que afrontar como gran objetivo el proceso soberanista de Cataluña y "la vertebración" de España, según ha puntualizado el líder del PP en Extremadura, José Antonio Monago.
Me asombro la intervención, dejémoslo así, de Iglesias en la sesión de investidura fue afirmar que era un momento histórico en nuestra democracia. Pero sin esa hipérbole, ha de reconocerse que se inicia una etapa política muy diferente. Lo ha admitido el propio Rajoy al ser consciente de que tendrá que acudir necesariamente a acuerdos para gobernar al estar en minoría. Es cierto también que el marco de los partidos políticos se ha alterado, de lo que es testimonio la composición del Congreso y avecina cómo se planteen los debates. Si nos atuviésemos a cómo se desarrolló la investidura, podría llegarse a la errónea conclusión de que fue algo fácil. El candidato, cómodo, contenido en el discurso, certero y con ingeniosidades, retranca y sentido del humor en las réplicas, en las que se detecta el buen parlamentario. Bien es verdad que ese estado de ánimo vino favorecido por la certeza del resultado avanzado por la abstención del PSOE en la segunda votación. Se evitan así nuevas elecciones, que no es poco, aunque ha dejado una división interna en el PSOE como consecuencia de la abstención acordada in extremis en el Comité Federal, rubricada por la dimisión de Sánchez, su renuncia a seguir siendo diputado y su aspiración a liderar de nuevo el partido.
Antonio Hernando, partidario del no, que tuvo la meritoria tarea de defender la abstención, ilustró sobre lo que de haber sucedido habría impedido esta investidura. Conviene recordarlo. Recriminó a Iglesias por haber impedido que hubiese un Gobierno de progreso. Y ciertamente con la abstención de estos, después de las elecciones de diciembre, hubiera sido posible la investidura de Sánchez con apoyo de Ciudadanos a la que el PSOE no podía entonces oponerse, Rivera no le hacía ascos y confortaba a poderes fácticos, al no estar Podemos en el Gobierno y tener la certeza de que el PP no se opondría por sistema a todos los proyectos de ese Gobierno. Sánchez y Rivera debieron ofrecer esa posibilidad al rey en la ronda de consultas. La declinación de la oferta por Rajoy fue criticada por unos como descortesía y elogiada por otros como astucia. Mi opinión es que fue honesta, porque era matemáticamente imposible. No era descartable la iniciativa, de lo que fue muestra alguna tensión dentro de Podemos. En todo caso el riesgo existió durante una etapa que Rajoy capeó con actuación de baja intensidad, lo que se le ha venido motejando de pasividad y equivalentes.
La exposición oral pronunciada por Rajoy en público ha sido todo una exhibición de coherencia. Se esforzó en reconocer una actitud para aceptar rectificaciones, sin compromisos. Agradeció de modo educado el apoyo de Ciudadanos, estimó la abstención del PSOE, con el guiño sobre las reválidas. Rajoy en estado puro: bondad de su política económica, necesidad de seguir en la misma línea que avalan datos para mejorar los justos apremios de carácter social. Un discurso electoral, para que se tenga en cuenta a la hora de negociar. Tractor y grano, contestó al portavoz del PNV.
Publicar un comentario