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sábado, 8 de octubre de 2016

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en guerra abierta por el control de Podemos.

Resultado de imagen de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón

El secretario general utiliza la crisis en el PSOE para reforzarse en el debate interno

 

MADRID / LA VOZ
Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Tras semanas de discrepancias sobre el proyecto político y la estrategia que debe seguir Podemos en el nuevo escenario político, los líderes de los dos sectores enfrentados tendrán la oportunidad este sábado de debatir sus posiciones y constatar con qué apoyos cuentan en el consejo ciudadano estatal, el máximo órgano de dirección entre asambleas.
La guerra entre las dos cabezas visibles de la formación morada, que venía de lejos, estalló hace días abiertamente. El secretario general aseguró en un mitin en A Coruña que Podemos tenía que dar miedo a los poderosos, porque en caso contrario no tendría sentido como fuerza política. «A los poderosos ya les damos miedo, ese no es el reto. Lo es seducir a la parte de nuestro pueblo que sufre pero aún no confía en nosotros», le respondió el secretario político en Twitter. Iglesias le replicó que el 26J, con Errejón como jefe de campaña, Podemos perdió un millón de votos. «Hablando claro y siendo diferentes seducimos más», señaló.
Iglesias es partidario de una línea dura, radical y populista, de «cavar trincheras en la sociedad civil», en sus propias palabras, para combatir al sistema. Quiere recuperar la pegada rupturista que marcó el nacimiento de Podemos. En esa línea se explica su decisión de declinar la invitación de acudir a la entrega de los premios Princesa de Asturias y a la celebración de la fiesta nacional del 12 de octubre.
Errejón defiende un Podemos transversal, más «amable» en las formas, que no dé miedo a los electores y atraiga a «los que faltan», sobre todo ahora a los decepcionados con el giro del PSOE hacia la abstención a Mariano Rajoy, y que compagine el trabajo en la calle y en las instituciones. En el consejo ciudadanos de este sábado, Iglesias buscará reafirmar su liderazgo y su estrategia frente a su número dos, que no parece dispuesto a abrir una guerra total. Al menos, por ahora.
La única oposición a Rajoy
La gravísima crisis en el PSOE saldada con la dimisión de Pedro Sánchez y el viraje de la gestora hacia la abstención a Rajoy, le ha venido muy bien a Iglesias para reforzarse en el debate interno. Cree que lo sucedido reafirma su rechazo a secundar el acuerdo a tres que propugnaba Sánchez. Los errejonistas se planteaban incluso permitir la investidura del ya exsecretario general para que gobernara en solitario sin pedir nada a cambio. En su intervención del viernes ante los círculos morados de Madrid, Iglesias señaló que Podemos es ya el único partido de la oposición tras la abstención del PSOE a Rajoy, que dio por hecha. «El desafío que vive Podemos en este momento es asumir el espacio que nos han entregado, ser oposición en este país», afirmó. «A nosotros no nos compran y tenemos que seguir trabajando para no parecernos a ellos jamás, para seguir pareciéndonos a la gente», afirmó. Admitió las diferencias que existen en la organización sobre el proyecto político y la estrategia a seguir. «Claro que hay diferencias estratégicas, claro que pensamos diferente», afirmó.
Frente a los errejonistas, Iglesias cuenta con su alianza con la corriente de los Anticapitalistas que comandan Teresa Rodríguez y Miguel Urbán, que espera incline la balanza en una de las batallas más decisivas entre los dos bandos que se dará en Madrid, donde la candidatura encabezada por la portavoz en el ayuntamiento, Rita Maestre, y dirigentes próximos a Errejón se enfrenta a la pablista, liderada por el portavoz en el Senado, Ramón Espinar. El mismo esquema se da en Andalucía.
Las discrepancias entre Iglesias y Errejón son de fondo. La última en torno a las alianzas de Podemos con los barones del PSOE en varias autonomías, Mientras el primero advirtió de que la abstención socialista a Rajoy tendría consecuencias; el segundo separó el marco autonómico del nacional.
Pablo Iglesias
Radical y populista. Defiende un partido radical, más a la izquierda, populista, que cabe «trincheras en la sociedad civil» para combatir al sistema y que dé miedo a los poderosos.
Íñigo Errejón
Transversal y amable. Es partidario de un Podemos transversal, «amable» en las formas, que atraiga a los votantes «que faltan», que no dé miedo a los votantes.
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