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sábado, 8 de octubre de 2016

Javier Fernández con Pedro Sánchez el PSOE se «ha podemizado a la venezolana»

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MADINA SALUDA AL PORTAVOZ DE SU GRUPO, ANTONIO HERNANDO, QUIEN AYER OCUPÓ EL ESCAÑO DE SÁNCHEZ.


La mayoría de los diputados socialistas se oponen a que haya unas nuevas elecciones





«Se ha podemizado en gran medida el propio partido y queremos responder a los planteamientos como una organización nueva». Javier Fernández, presidente de la gestora que dirige el PSOE, continúa su tarea de ayudar a que el partido digiera la traumática salida de su secretario general, Pedro Sánchez, para afrontar con garantías el radical cambio de rumbo que supondría la abstención de los socialistas en la investidura de Mariano Rajoy. El objetivo es evitar unas nuevas elecciones y emprender la recuperación del PSOE liderando la oposición con 85 diputados. Fernández considera que el primer paso para lograrlo es diferenciarse mucho más claramente de Podemos. «Este es un partido con casi 140 años. Es distinto de una organización que acaba de aparecer y está convirtiendo la indignación en política», señaló el líder accidental del PSOE.





Rechazó por ello cualquier opción de pactar con el partido de Pablo Iglesias y con los soberanistas. «¿Podemos pactar con Podemos y los independentistas? Mi opinión es no. Se puede pactar en una comunidad autónoma, o en los ayuntamientos, en la medida que las competencias no interfieren con el Estado. Pero no se puede pactar con quienes quieren romper el país», advirtió.
Fernández sigue sin proponer abiertamente la abstención, pero pretende ir abriendo poco a poco la puerta a esa decisión, para la que todavía no hay fecha prevista, no como una cuestión ideológica, y ni siquiera estratégica, sino simplemente de «supervivencia del partido», como dijo ayer. «Hay una cosa peor que un Gobierno en minoría del PP: un Gobierno en mayoría de Mariano Rajoy», advirtió, dando por hecho que los populares alcanzarían la mayoría absoluta con Ciudadanos si hay elecciones.

Solo tres defienden el no a Rajoy
Pero, por más argumentos que ponga encima de la mesa, Fernández no lo tendrá fácil para buscar la unidad en torno a la abstención. Ayer, en su primera reunión con el grupo parlamentario, constató la fractura que vive el partido. Aunque entre los diputados socialistas que tomaron la palabra la abrumadora mayoría se mostró en contra de que se celebren unas nuevas elecciones, -una posición que en este momento es un eufemismo para referirse a la abstención-, en el grupo sigue habiendo muchos partidarios de mantener el no a Rajoy. Pero solo tres de ellos, entre los 26 diputados que hablaron, defendieron ayer abiertamente esa vía: la número dos por Madrid, Margarita Robles; el vasco Odón Elorza y el madrileño Rafael Simancas, aunque este último en tono conciliador señaló que ni los que quieren abstenerse son del PP ni los que abogan por el no son de Podemos, y que existen razones para defender las dos posiciones. Los más decididamente partidarios de Sánchez optaron por no tomar la palabra, al entender que el grupo parlamentario no debe sustituir a los órganos del partido.
Consciente de la gravedad de la situación, Fernández pidió «responsabilidad» a los diputados socialistas y también que mantengan la «disciplina». «Me preocupa la división en el partido y eso es lo que tengo que evitar, que haya un antagonismo y un enfrentamiento. Es un riesgo que puede afectar al partido en las bases y, por supuesto, también a los dirigentes y a las élites», señaló poco antes de la reunión.
«Hay una cosa peor que un Gobierno en minoría del PP: un Gobierno en mayoría de Rajoy»
El presidente de la gestora pide responsabilidad y disciplina a los diputados del PSOE

El ex secretario general, que no asistió ayer al pleno, ocupará un escaño en la cuarta fila

Los cambios en el Grupo Parlamentario Socialista tras la salida de Pedro Sánchez de la secretaría general son por ahora más cosméticos que de organigrama. Pero lo sucedido ayer ilustra la situación de tensión que se vive todavía entre lo afines y detractores del líder saliente. Desde el PSOE se informó de que Sánchez se sentaría a partir de ahora en la quinta fila de la bancada socialista, ocupando concretamente el escaño que ocupaba hasta ahora el diputado vasco Eduardo Madina, su rival en las primarias y uno de los principales impulsores del movimiento de los críticos que ha acabado con su liderazgo en el PSOE.
Rechazo de Madina
Según esta disposición, Madina pasaría a ocupar el escaño inmediatamente inferior al de Sánchez, en la cuarta fila. De esta forma, en una especie de metáfora de lo que ha ocurrido en el partido, Sánchez retrocedía y Madina progresaba. Sin embargo, al comenzar la sesión plenaria, a la que no asistió Pedro Sánchez, Madina ocupó el mismo escaño en el que venía sentándose hasta ahora. Según fuentes socialistas, fue el propio diputado vasco el que llamó a la dirección del grupo, ante las informaciones difundidas, para advertir de que, por cortesía, ocuparía la misma ubicación que hasta ahora, con lo que Sánchez estará en la cuarta fila, sentado al lado de Patxi López. En el escaño de la primera fila que ocupaba el ya ex líder del PSOE se sentó ayer provisionalmente el portavoz Antonio Hernando. Y algunos de los principales colaboradores del ex secretario general, como César Luena o Susana Sumelzo se fueron hasta la sexta fila, muy cerca ya del conocido como gallinero.
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