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sábado, 1 de octubre de 2016

Evidentemente, no por que no, ¿Lo recuerda Sr. Sánchez?

Resultado de imagen de Pedro Sánchez ha llevado al Partido Socialista
Asolado y sin crédito a quedado ha quedado el PSOE  por  la que la insensata y suicida ambición de Pedro Sánchez ha llevado al Partido Socialista, por cierto con el apoyo de no pocos de los que ayer consiguieron derrotarlo, da idea mejor que sus fiascos electorales clamorosos y sus reiterados intentos de llegar a la Moncloa con el apoyo del independentismo sublevado la noticia de que la ejecutiva socialista solicitó a la delegación del Gobierno en Madrid que reforzase el dispositivo policial ante la sede de Ferraz para evitar los enfrentamientos que delante de ella pudieran producirse. ¿Enfrentamientos entre quién? La respuesta es tan estrafalaria como obvia: entre los socialistas partidarios de Sánchez y los que se oponían al ya dimitido secretario general. ¿Alguien da más?
Tras la pírrica victoria de los críticos en el cónclave de ayer (¡133 contra 107 votos!) puede ya vaticinarse que, en medio de gritos y gravísimos insultos que dejan una imagen desoladora del PSOE, ha acabado por consumarse una ruptura interna que no tiene más precedente que la que, a finales de 1935, en la fase ya crítica de la II República, vivieron los socialistas españoles.
La situación es de tal gravedad que el máximo órgano del PSOE entre dos Congresos federales se enfrentó durante horas sobre lo que allí debería discutirse y sobre quien podía votar.
Todo ha sido una astracanada, con intentos de sacar las urnas por sorpresa, acusaciones de pucherazo y recogida de firmas para censurar al secretario general.
Dispuesto a llevarse al PSOE por delante antes de presentar su más que justificada dimisión por dejar a su partido electoralmente hecho unos zorros, un Sánchez poseído por un afán de venganza imposible de saciar planteó el Comité Federal como un enfrentamiento entre los guardianes de las esencias socialistas y unos traidores que no son más que submarinos del PP disfrazados de militantes de la izquierda.
Nada nuevo: la historia de la izquierda y la del propio PSOE están plagadas de este discurso maniqueo de los buenos y los malos, los fieles y los renegados (Kaustky, el más celebre de todos), los puros y los desviacionistas.
Pues bien: a Sánchez le ha salido literalmente el tiro por la culata. Jugó al más desvergonzado populismo y ha sido derrotado. Una derrota que deja liquidado, veremos hasta cuando, a un partido fundamental para nuestra democracia.
Uno de los militantes socialistas presentes en la reunión Comité Federal resumía la crítica situación que vive el PSOE con una claridad y contundencia insuperables: «Estamos hechos trizas». Hacer trizas un partido es relativamente fácil: incluso alguien como Sánchez ha sido capaz de conseguirlo. Reconstruirlo una vez reducido a cenizas es, por el contrario, muy difícil y, en ciertas situaciones, imposible.
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