Sigue el blog por Email

sábado, 8 de octubre de 2016

El PP no debería depender de los "orines" de Pedro Sánchez, terceras elecciones, si porque si.

Resultado de imagen de "orines" de Pedro Sánchez
La división del PSOE, concretada en la reunión estrambótica del comité federal, ha hinchado de euforia al PP hasta el punto de hacerle perder el sentido de la orientación confundiendo el Norte con el Sur y el Este con el Oeste. El equipo de Mariano Rajoy ha revisado a toda velocidad la estrategia que mantenía para ser investido presidente, y de mostrarse dispuesto a aceptar las exigencias de los posibles socios parlamentarios ha pasado a someterles a un examen de fidelidad. El pasado 30 de agosto, desde la tribuna del Congreso de los Diputados, Rajoy declaró que no pedía su apoyo a los socialistas, sólo les imploraba su abstención para que le dejaran gobernar. Bastaba con que los 85 diputados del PSOE renunciaran a votar no. Un mes más tarde, los dirigentes del PP exigen una abstención útil, entendiendo por tal la que conlleva el apoyo para aprobar los Presupuestos del Estado y otras leyes. Los portavoces del PP piden un compromiso para la investidura semejante al que adquieren los grupos políticos cuando firman un pacto de legislatura.
La petición es tan disparatada que no puede ser producto de un debate de estrategia en la dirección del PP, sino fruto de la ocurrencia oportunista de un carterista profesional que aprovecha la caída de un peatón en la calle para quedarse con los objetos de valor que porta. Algún listo en la dirección del PP miró para la comisión de gestora socialista, y se hizo su particular composición de lugar: con estos provincianos cierro yo cualquier trato. Despreciar apriorísticamente a los rivales es un error garrafal.
El PP hace esa petición porque sabe que objetivamente le favorecería ir a unas elecciones en diciembre, ya que se beneficiaría directamente de la guerra en el interior de la familia socialista. Ahora bien, si se deja llevar por la ilusión electoral dará la espalda al clamor de los españoles que quieren un gobierno ya, no después de las Navidades. El intento de aplastar a los socialistas va a producir el efecto de unirlos en la batalla contra la derecha, y seguro que no sufrirán divisiones a la hora de acordar una respuesta. En política es difícil acertar, pero meter la pata es muy fácil, está al alcance de cualquiera. La prepotencia es muy mala consejera. Haría bien Rajoy en abrir el ángulo de observación para abarcar toda la escena, que comprende los juicios en Madrid, llenos de amigos en los banquillos. Debería saber que el PSOE no tiene la exclusiva de los batacazos.
Publicar un comentario