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sábado, 22 de octubre de 2016

Bildu, Podemos e independentistas preparan una emboscada a Rajoy con violencia y secuestros.

Podemos tiene preparada una ola de manifestaciones -tipo Maduro-con violencia e intimidación al próximo Gobierno.

Los partidos políticos toman ya posiciones ante el desatasco de la situación política. Tras diez meses sin Gobierno, en los que cada formación ha jugado sus cartas, el inminente desenlace del bloqueo, previsto para la semana que viene con la investidura de Mariano Rajoy, va definiendo dónde se colocará cada cual durante la próxima y previsiblemente convulsa legislatura. Dure lo que dure. Y mientras el PSOE está más centrado en lamerse las heridas internas que en adoptar un lugar claro en la política -este domingo debaten de qué manera gestionan una abstención de la que ya no caben dudas para minimizar el daño-,Podemos quiere ocupar el espacio de la oposición. Y, según los pasos que la formación liderada por Pablo Iglesias ha dado en los últimos días, se intuye el tipo de oposición que planea. 


La radicalización de Podemos en las últimos meses, evidenciada en paralelo a la batalla abierta entre Iglesias y Errejón, se ha acelerado. Episodios como el escrache a Felipe González en la Autónoma o la protesta contra los CIE de los diputados podemitas en el Congreso esta semana han apretado el paso del partido en la dirección marcada por su secretario general: la del populista 'luchar, crear, poder popular'. Se trata de un aviso a navegantes: agotada por completo, con la dimisión de Sánchez, la vía del Gobierno alternativo a Rajoy, este va a ser su papel en las instituciones. De hecho, los de Iglesias pretenden afianzarse en esta estrategia desde el primer día de la nueva legislatura, durante el propio debate de investidura, apoyando un nuevo 'rodea el Congreso' que la promotora de aquella concentración en 2012 prepara para el día de la votación a Rajoy. 


La llamada Coordinadora 25S, que promovió las protestas en torno al Congreso en septiembre de 2012 para reclamar la apertura de un proceso constituyente, ha convocado una asamblea urgente este domingo para concretar el llamamiento a la protesta, que, como la sesión de investidura, aún no tiene fecha. Junto a una imagen de Antonio Tejero el 23F, la organización ha publicado un comunicado en sus redes sociales en el que califica de "golpe de Estado" la investidura de Rajoy y de "ilegítimo" el Gobierno que de ella salga. Un "golpe" que, afirma, "no puede tener lugar sin una respuesta democrática en la calle". 


Tras conocerse las intenciones de la Coordinadora 25S, la portavoz adjunta de Unidos Podemos y jefa de gabinete de Pablo Iglesias, Irene Montero, ha afirmado que en su partido estarían "orgullosos" si se produce esta "reivindicación" y no ha descartado que miembros de Podemos participen en ella: "Cumpliremos con nuestra función el día del debate de investidura y luego las personas de Podemos actuarán como cualquier ciudadano, libremente, expresando sus opiniones". Ya lo dijo Iglesias: un pie en las instituciones y el cuerpo en la calle; de modo que es probable que, tras dar su 'no' a Rajoy en el hemiciclo se sumen a la protesta callejera.


Los planes de Podemos pasan por ejercer una oposición salvaje al PP y dificultar una legislatura que se prevé dura, con un Gobierno en minoría y un PSOE debilitado. La pasada semana, Iglesias dio otra pista, mostrando su intención de apoyar una huelga generalpoco después de la renovación de Rajoy en la Moncloa. Si finalmente las organizaciones de la clase trabajadora la convocan, "el desafío que asumo -dijo- como secretario general de un partido que no quiere ser un partido, sino un instrumento del movimiento popular, es que en la primera huelga general en la que salga el jugador morado se note la diferencia".


El todavía Gobierno en funciones es consciente de a lo que deberá enfrentarse a partir de la próxima semana y ya se prepara. Este mismo viernes la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría advirtió que Podemos que "está dentro de las instituciones", recordando a Iglesias que presentarse a las elecciones implica aceptar las reglas de la democracia. "Yo no sé si Podemos va a salir fuera a la calle, lo que sí le recuerdo a Podemos es que está dentro de las instituciones, y ese es su papel", aseguró.
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