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sábado, 8 de octubre de 2016

ANTONIO MACHO SENRA, El químico que ayudó a construir Galicia

 

DECANO-PRESIDENTE DEL CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE QUÍMICOS 
¿Qué mueve a un científico a asignarle a sus descubrimientos nombres como santiaguina, pontevedrina, orensina ocoruñesina? Sin duda, su amor a Galicia, la tierra que lo acogió con los brazos abiertos y en la que se sintió un gallego más. Don Ignacio Ribas Marqués (Palma de Mallorca 1901-Santiago de Compostela 1996), al que este año la Real Academia Galega de Ciencias le dedica el Día de la Ciencia 2016, diría que Galicia le aportó más a él de lo que él aportó a esta tierra. Como curiosidad: asignó esos nombres asociados a ciudades gallegas a los diversos alcaloides aislados de plantas tan autóctonas como la xesta.  Este insigne catedrático e investigador, considerado uno de los padres de la química gallega moderna, ayudó a forjar la Galicia de hoy. Lo hizo desde la docencia y la investigación. Formó a generaciones de profesionales que descubrieron en la química su vocación. Dirigió 68 tesis doctorales y publicó más de un centenar de trabajos científicos. Ignacio Ribas Marqués contribuyó al desarrollo de la química en Galicia y apostó por un mejor conocimiento de nuestros recursos, por un aprovechamiento más racional. 
El destino lo trajo a Galicia. A los 35 años contaba con una trayectoria académica envidiable y era considerado el mejor continuador de la escuela moderna de química orgánica. Quizá estuviese llamado a ser catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. Pero la Guerra Civil y la dictadura cambiaron su camino. En 1942 llega a Santiago de Compostela, donde ocupó la cátedra de Química Orgánica y Bioquímica de la Facultad de Ciencias. Y nunca más nos dejó. Ahí permaneció hasta su jubilación en 1971.
Don Ignacio Ribas Marqués siempre tuvo claro lo fundamental que era conectar la universidad con la sociedad civil, con la actividad profesional, con la empresa. Y ahí está parte de su grandeza. Fue un defensor acérrimo de la industria. Gracias a su prestigio y a sus buenas relaciones con el tejido empresarial, muchos de sus alumnos encontraron una salida profesional. Consiguió relacionar íntimamente universidad y empresa, realidad que todavía hoy cuesta asimilar por parte de las más altas instancias académicas. Gracias a las generaciones de químicos que se formaron bajo la tutela de don Ignacio, Galicia cuenta hoy con un competitivo tejido industrial vinculado a la química. Su preocupación constante radicaba en que las actividades de sus discípulos aportasen beneficio y desarrollo a las necesidades reales de Galicia. Yo creo que lo consiguió.
Ribas Marqués también logró aglutinar e implicar a la profesión química en la defensa de sus intereses. En 1946 nace la Asociación de Químicos de Galicia, de la que fue su primer presidente. La asociación fue el embrión del Colegio Oficial de Químicos de Galicia, que nace en 1952. Los químicos de toda España, a los que represento, no queremos dejar pasar la oportunidad de sumarnos al merecido reconocimiento público por su labor científica y docente
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