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viernes, 2 de septiembre de 2016

Pedro Sánchez reta su futuro en el PSOE manteniendo el NO absoluto.

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Tres cuartos de horas tardó Pedro Sánchez en apuntalar a conciencia su 'no' rotundo y sin matices a un Gobierno liderado por Mariano Rajoy. Fue tan categórico el portazo al aspirante del PP que no admitió interpretaciones en la bancada popular, pero tampoco en la del PSOE. El rechazo resonó tan concluyente en el hemiciclo que si los socialistas llegaran a plantearse en el futuro próximo facilitar la formación del Gobierno, esa abstención constituiría una enmienda a la totalidad de las tesis de su líder.
No quedó nada en el tintero de los reproches. La gestión del Ejecutivo entre 2011 y 2015, sus promesas incumplidas y las sospechas de financiación ilegal del PP trufaron el relato de Sánchez para justificar que no había puentes que transitar entre populares y socialistas. "Su uso y abuso de las instituciones, su mentiras de ayer y hoy, su no asunción de responsabilidades políticas ante los graves casos de corrupción que le afectan avalan nuestra absoluta desconfianza hacia usted", espetó ante el presidente en funciones.
Los escándalos que han minado al PP en los últimos años, especialmente el 'caso Gürtel', se convirtieron en uno de los ejes de la intervención, hasta concluir que "una investidura no puede sobreseer la corrupción política otorgando una suerte de perdón". "España -argumentó el líder del PSOE- necesita un Gobierno que persiga, castigue e impida la extendida corrupción instaurada en torno suyo y que con evidente alevosía ha amparado y protegido durante estos años".
Tampoco hubo resquicio para concesiones futuras. Quebrada la confianza de los socialistas en Rajoy, Sánchez vino a decir que nada podrá prometer el presidente que valga para promover que el PSOE modifique el sentido de su voto. "No podemos esperar un cambio de conductas, de políticas, usted sólo es continuador de su obra", zanjó.
Pero las voces críticas del partido subrayan que "si la obra de Rajoy sigue en pie es por culpa de Pedro Sánchez". Aquellos que en el PSOE discrepan de la postura de la dirección coinciden con el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, en que la norma educativa, la reforma laboral o la 'ley mordaza' podrían estar ya derogadas si los socialistas hubiesen negociado con el PP una abstención condicionada.

Ese planteamiento ni se somete a consideración en la cúpula del partido, donde aseguran no encontrar razones para revisar el 'no' al PP y, por lo tanto, tampoco para convocar un Comité Federal a partir del 2 de septiembre, como el propio Vara reclamó este martes. Desde la dirección se reta a aquellos que así lo deseen a seguir el reglamento del máximo órgano entre congresos, que establece que un tercio de sus miembros pueden solicitar una reunión extraordinaria.
Entre los críticos hay quien no tiene dudas de que esa batalla, llegado el caso, se dará tras los comicios vascos y gallegos, en los que auguran un nuevo batacazo electoral. Ahora bien, nadie se atreve a anticipar el resultado del debate que pueda abrirse en el Comité ni si la federación andaluza, encabezada por Susana Díaz, dará el paso de reclamar a la dirección un cambio de rumbo que pasaría por facilitar el Ejecutivo y ejercer la oposición.
Si así fuera, enfrente se toparían con el muro de Sánchez, que indirectamente deslizó hoy un mensaje para los suyos al equiparar la abstención con una "supuesta mal entendida responsabilidad de Estado" que llevaría al país de la legislatura del "absolutismo" a la del "chantaje".

Este jueves, el portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando, ha afirmado que está "convencido" de que habrá una reunión del Comité Federal, el máximo órgano del partido entre Congresos, pero también lo está de que no cambiará el 'no' de los socialistas a una investidura de Mariano Rajoy.
"No me pongo en ese escenario porque me parece inconcebible, no veo que mayoritariamente los dirigentes del PSOE vayan a permitir que el hombre de los SMS a Bárcenas siga siendo presidente del Gobierno", ha dicho recordando los mensajes de apoyo de Rajoy al que fuera tesorero del PP Luis Bárcenas, cuando ya se sabía que tenía cuentas millonarias en Suiza.
En una entrevista en RNE, Hernando ha reconocido que cualquier dirigente socialista tiene derecho a pedir que se convoque el Comité Federal si desea que se discuta un cambio de posición. El Comité, ha recordado, puede convocarlo la dirección, o un número de miembros del propio órgano. En todo caso, ha recordado que éste se reúne con frecuencia y que en el PSOE no falta debate.
Un acuerdo de izquierdas es "muy difícil"
Preguntado si el PSOE descarta intentar formar gobierno en el plazo de dos meses que resta hasta que tengan que convocarse nuevos comicios, ha respondido que es "muy difícil, es imposible", porque Podemos y Ciudadanos se excluyen mutuamente.
Es más, ha recordado que los socialistas intentaron esta vía "hasta la extenuación" en la pasada legislatura, con cifras "más favorable que ahora", pero que "no fue posible y ahora esas cifras no dan". "Desde luego no es nuestro momento, no lo es", ha añadido.
Preguntado por la probabilidad de distintos escenarios una vez que Rajoy pierda la segunda votación prevista para el viernes, ha empezado por decir que una abstención del PSOE es "absolutamente descartable" y no tiene "ninguna posibilidad" porque haría a su partido "cómplice de las políticas de Mariano Rajoy".
En cambio sí considera una posibilidad que el PP pacte con el PNV, porque este partido ha llegado a acuerdos con la izquierda y con la derecha, a pesar de que Rajoy "ayer dinamitó varios puentes con los nacionalistas vascos". Hernando ha admitido que el portavoz jeltzale, Aitor Esteban, también estuvo "beligerante" pero lo ha achacado a la campaña vasca.
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