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martes, 27 de septiembre de 2016

Manuela Carmena y Pedro Sánchez, el próximo Sábado, abandonarán sus cargos.

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Los Estatutos Federales contemplan la posibilidad de una moción de censura.
Pedro Sánchez no cede ni un milímetro, asegura que no dimitirá y admite que “es evidente” que no tiene el apoyo de buena parte de su partido. El secretario general del PSOE asume “toda la responsabilidad” por ello, aunque manda un mensaje a sus críticos: “Si hay un congreso, se verá si tengo el apoyo o no de los afiliados”.

“Estoy asumiendo mi responsabilidad política”, dice un Sánchez que no se ha ido tras la doble debacle socialista el 25S en Galicia y el País Vasco. Y, adelanta, tampoco lo hará pase lo que pase el sábado: está dispuesto a seguir adelante con su propuesta, que contempla primarias el 23 de octubre y el 39 Congreso Federal a principios de diciembre. Un plan que tendrá que someter a votación: en un Partido Socialista abierto en canal, la última palabra la tendrá el Comité Federal, que incluso podría forzar la salida del secretario general.

Ante un líder que no da un paso atrás, unos trescientos socialistas tienen una cita trascendental este fin de semana en Madrid. El voto es secreto, pero muchos ya han manifestado públicamente su parecer. Tanto es así que las principales federaciones socialistas no comparten los planes de Sánchez, a quien acusan de poner por delante al partido en una España con un Gobierno en funciones desde hace más de nueve meses y que, si nada cambia, celebrará sus terceras elecciones generales en un año antes de que acabe 2016.

Si los acontecimientos no se precipitan antes y el Comité Federal rechaza el sábado la hoja de ruta de Sánchez, el secretario general socialista y su Ejecutiva quedarían en una situación todavía más delicada. Preguntado por una posible dimisión llegado ese momento,descarta dejar el cargo, algo que ya le han pedido socialistas como Antonio Miguel Carmona, José María Barreda… incluso el PSOE andaluz mostraba este lunes la puerta de salida: “Los resultados [electorales en Galicia y el País Vasco] son inadmisibles. Cada uno que lo interprete como quiera, pero creo que he hablado claro”, afirmaba Juan Cornejo.

Forzar su marcha, moción de censura o dimisión colectiva


Si Sánchez se fuera, una gestora se haría cargo del partido hasta la elección de un nuevo secretario general. Una solución temporal y extrema que, sin embargo, ayudaría a que la herida de la abstención ante una investidura de Rajoy fuera menos dolorosa.

Si se mantuviera inmóvil en su resistencia, los críticos tendrían dos caminos para despojar a Sánchez del PSOE. La primera, posible este mismo sábado, viene establecida por el artículo 36c de los Estatutos Federales y la recuerda el 7c del Capítulo III del Reglamento del Comité Federal: “Es competencia del Comité Federal exigir, en su caso, la responsabilidad política de la Comisión Ejecutiva Federal mediante la presentación de una moción de censura, apoyada al menos por el 20 por 100 de sus miembros y sancionada para tener efectos por la mayoría absoluta de los y las integrantes del Comité Federal”. La segunda requeriría una dimisión colectiva (la mitad más uno de sus miembros) en la Comisión Ejecutiva Federal. En cualquier caso el PSOE quedaría en manos de una gestora.


Nada de ello ha pasado nunca hasta ahora, pero también es verdad que España se está acostumbrando este año a vivir situaciones políticas inéditas. A la espera de lo que suceda,Susana Díaz ha admitido por primera vez, y en plena guerra, que podría dar un paso al frente: “Donde crean mis compañeros que yo sea útil, en la cabeza o en la cola, allí estaré y siempre buscando lo mismo, un PSOE unido, cohesionado y ganador, que gane elecciones”.


"Pongamos encima de la mesa las cartas"


Desde el PP, Fernando Martínez-Maillo habla de un secretario general que “ha pulsado el botón de la autodestrucción” y tiene “secuestrado al PSOE” y como “rehenes a los ciudadanos”. Pablo Casado dice que el socialista, cuya actitud “roza el terreno de la psiquiatría”, “está dispuesto a morir matando”: “Un partido no es una secta y si el líder decide suicidarse, lo que no puede hacer es que todos sus compañeros se suiciden colectivamente”. Por eso, añade, confía en que el Comité Federal del sábado “eche el freno de mano al vehículo suicida de Pedro Sánchez”.
Convencido de que “es hora de que pongamos encima de la mesa las cartas”, el líder socialista no mueve un ápice su postura: “La hoja de ruta que defiendo es ‘no’ a Rajoy, ‘no’ a terceras elecciones y ‘sí’ a un Gobierno alternativo”. Desde Podemos, Íñigo Errejónreconoce que si hay acuerdo con el PSOE para “sacar” al presidente del PP de La Moncloa será “en condiciones muy difíciles, a última hora y apurando los plazos”.
Para muchos el bloqueo político en el Congreso de los Diputados tiene nombre y apellidos, pero Pedro Sánchez está dispuesto a seguir adelante. Cueste lo que cueste. Aunque cada vez más socialistas están convencidos de que el PSOE tiene que dejar de estar en sus manos, por lo que todo parece indicar que antes o después las palabras se traducirán en hechos.
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