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jueves, 29 de septiembre de 2016

La tropa de Pedro Sánchez desembarca en Podemos. El PSOE, a la deriva


Al PP le interesa que siga el camaleón de Pedro. En cambio con la Sultana habría pacto dos o tres días antes de que se convocasen elecciones de donde saldría un Gobierno muy debilitado -no más de un año de pacto, elecciones y  hasta es posible que Susana recuperase parte de los votos perdidos.


A 24 horas de que, en teoría, se vaya a reunir el comité federal, máximo órgano entre congresos, el PSOE es una nave ingobernable y su futuro, una incógnita. Los socialistas vivieron ayer otra jornada de caos, condos direcciones paralelas que se arrogan la autoridad en el partido y convocan reuniones de órganos internos que la otra parte considera nulas por estar fijadas por quien carece de competencias para ello. La presidenta andaluza, Susana Díaz, cabeza visible del sector crítico, pasó ayer al ataque. Devolvió a Sánchez la acusación de que ella lidera a los que quieren convertir al PSOE en un «subalterno» del PP, advirtiendo de que con la dirección actual los socialistas pueden acabar como IU, absorbidos por Podemos. Y le reprochó que anteponga sus intereses personales a los del país. «Ahora toca este país, España, y luego el PSOE», señaló Díaz, en referencia a que, antes de la lucha por el liderazgo del PSOE, en España debe haber un Gobierno.





Pedro Sánchez, que insiste en que a pesar de las dimisiones en la ejecutiva sigue siendo el secretario general, convocó una reunión del comité federal, que debería fijar el 12 y el 13 de noviembre un congreso extraordinario para elegir una nueva directiva. Pero antes de eso, según los planes de Sánchez, serían los militantes los que escogerían al nuevo líder en unas primarias el 23 de octubre, es decir, en tres semanas. Este calendario está, sin embargo, en el aire porque los críticos insisten en que Sánchez ya no es el secretario general y lo que procede, una vez disuelta la ejecutiva, es que el comité federal designe una gestora, que será la encargada de llevar al PSOE a un congreso en el que se decida la nueva dirección, pero que no se celebraría hasta que la gobernabilidad de España quede resuelta. Díaz no rechaza ir a un congreso, pero advirtió de que la situación «dura y dolorosa», que atraviesa el partido merece una reflexión en «profundidad y sin prisas».

Realmente el problema de fondo, quién tiene la legitimidad para tomar decisiones, los tres vocales de la comisión federal de ética y garantías afines al sector crítico advirtieron ayer de que, si en 24 horas no se convoca este órgano, que es el encargado de dirimir este tipo de cuestiones en el partido, emitirán un dictamen sin contar con los otros dos miembros de la comisión, afines a Sánchez, entre los que se encuentra su presidenta, Isabel Celáa.Verónica Pérez, presidenta de la mesa del comité federal y mano derecha de Susana Díaz, permaneció ayer durante dos horas en el vestíbulo de la sede socialista de la calle Ferraz esperando a que alguien la recibiera para dar entrada a su escrito de solicitud de convocatoria de este comité. No lo consiguió. «Les guste o no, en este momento la única autoridad que hay en el partido es la de la presidenta del comité federal, que soy yo»

«El PSOE no es solo sus militantes»
En caso de ninguna de las dos partes ceda en sus pretensiones, el PSOE se encamina mañana a un choque sin precedentes, con un comité federal convocado y dos sectores que no se reconocen entre ellos autoridad alguna para tomar decisiones. Asumiendo ya que ese choque es inevitable, Díaz se lanzó al cuello de Sánchez, a quien acusó de dividir al partido al hablar de «bandos». Se ofreció para «restablecer la fraternidad en el conjunto del partido en España» y garantizó que ella y su partido harán todo lo que esté en su mano para «coser y para unir». Y, frente a la insistencia de Sánchez en recurrir a los afiliados como única autoridad en el partido, afirmó que «el PSOE no es patrimonio solo de sus militantes», sino también de «cientos de miles de hombres y mujeres que nos han dado sus votos». Díaz culpó a Podemos de la crisis del PSOE y advirtió a los de Pablo Iglesias de que «lo que han hecho con IU no lo van a hacer con el PSOE».

Dos estrategias, en función de sus planes para liderar el PSOE

Detrás del enfrentamiento político que mantienen Pedro Sánchez y Susana Díaz se esconden dos estrategias muy diferenciadas respecto a las decisiones que debe tomar el partido, en función de sus respectivos intereses.
¿Qué quiere Pedro Sánchez?
La estratagema de Pedro Sánchez pasa por mantener el liderazgo del PSOE y garantizarse ser el candidato en unas nuevas elecciones. No tiene esperanza alguna de alcanzar ahora un pacto con Podemos y Ciudadanos para convertirse en presidente, y sabe también que si deja gobernar a Rajoy está acabado en el PSOE. Pero, sin embargo, está seguro de que forzando unas primarias en tres semanas conseguiría ser refrendado por la militancia. Y, una vez asegurado su liderazgo, y también su candidatura en unos hipotéticos terceros comicios, insistiría en el no a Rajoy.
¿Qué desea Susana Díaz?
La estratagema de Susana Díaz está bien definida. Pasa por que, tras la destitución de Pedro Sánchez, una comisión gestora se haga cargo del partido y acabe decidiendo la abstención del PSOE en la votación de investidura de Rajoy, apelando a la situación de interinidad del partido. Eso le permitiría no asumir el coste político de esa decisión, que lastraría su liderazgo si se lanzara ahora a unas primarias, incluso en el caso de ganarlas. Solo cuando esa decisión esté ya tomada y haya Gobierno, estaría dispuesta a liderar a los socialistas.
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