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lunes, 12 de septiembre de 2016

Jaume Matas pacta con el fiscal confesar sus delitos a cambio de no ir a la cárcel.

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La Fiscalía Anticorrupción y el expresidente balear Jaume Matas han alcanzado un acuerdo para que éste confiese sus delitos. A cambio, la inmensa mayoría de los procesos judiciales que siguen vivos contra él quedarán zanjados con penas que no impliquen su reingreso en prisión.
Según ha podido saber este Blog, el fiscal jefe Anticorrupción, Antonio Salinas, dio el visto bueno al acuerdo a finales de la semana pasada en una reunión mantenida en Madrid con el fiscal Pedro Horrach. Esta cita pone punto y final a las conversaciones entre Anticorrupción y Matas, que comenzaron hace más de dos años en la cárcel de Segovia, donde el ex presidente balear cumplió su primera condena.
El acuerdo alcanzado entraña dos grandes novedades. La primera pasa por que del pacto global con el histórico dirigente popular, que ha estado negociándose entre el Ministerio Público y la defensa de Matas, dirigida por el letrado José Zaforteza, se podría quedar fuera una de las causas más importantes de la decena que se mantienen contra él.
Se trataría de la que gravita en torno a su ya célebre palacete de Palma y a su presunto enriquecimiento ilícito. Matas adquirió un piso de más de 500 metros cuadrados en la calle San Felio, en pleno casco antiguo de Palma, valorado por Hacienda en 2,5 millones de euros, y lo equipó pagando a los proveedores con billetes de 500.
Los fiscales anticorrupción de Baleares le acusaron de cohecho y blanqueo de capitales e impulsaron la investigación en contra del criterio del entonces fiscal general del Estado,Cándido Conde-Pumpido, que ordenó pararla en medio de una gran polémica porque no advertía indicios de delito.
Tras ocho años de pesquisas, que han abarcado también la supuesta compra de un piso de lujo en Madrid a través de un testaferro y de un apartamento de veraneo en Mallorca, el ex dirigente del PP no está dispuesto a admitir que los fondos procedan del cobro de comisiones ilegales, como han apuntado hasta ahora los investigadores. Sigue manteniendo que el dinero negro que manejó en abundancia procede de rentas no declaradas de una zapatería familiar.
Aunque Anticorrupción no se cree la versión de Matas considera técnicamente muy complicado acusarle por este hecho al no haber podido acreditar qué empresarios y a cambio de qué contratos públicos le dieron el dinero al ex alto cargo popular.
No obstante, Matas sí se ha comprometido a admitir que adoptó decisiones administrativas injustas en procedimientos como el de la adjudicación del velódromo Palma Arena y a contar detalladamente la intrahistoria de otra de las grandes operaciones urbanísticas por las que está imputado: la adjudicación del gran hospital público de Baleares. Esta es la segunda novedad.
El ex presidente está dispuesto a relatar en sede judicial -y así se lo ha trasladado al Ministerio Público- que se urdió un plan para amañar la mayor obra pública de la historia de las Islas a favor de la constructora OHL. Pero todavía más: que las instrucciones le fueron dadas desde la sede central del partido, en la madrileña calle Génova.
Según su relato, habría sido el ex tesorero nacional Álvaro Lapuerta quien le emplazó en las oficinas del PP para transmitirle el interés del partido por que el concurso se lo llevara la constructora de Juan Miguel Villar Mir. En ese mismo acto, según ha confesado Matas a su entorno, Lapuerta le hizo entrega de un sobre con las instrucciones que debía seguir la Mesa de Contratación del Gobierno balear y cuyo contenido habría sido previamente confeccionado por la constructora.
Este testimonio quedaría avalado por la confesión de su entonces consejera de Sanidad,Aina Castillo, que ya ha admitido en sede judicial que Matas le dio el sobre para torcer la adjudicación.
Asimismo, conectaría con el testimonio del ex tesorero Luis Bárcenas, que declaró ante la Audiencia Nacional que Villar Mir era uno de los grandes financiadores del partido y que entregó 300.000 euros antes de las elecciones de 2011 con la petición de que la cúpula del PP, y concretamente el presidente Mariano Rajoy, lo supiera.
El fiscal Pedro Horrach ha trasladado a sus superiores que al acuerdo sólo le queda el referido fleco de la acusación por el palacete, en el que se le ha otorgado plena libertad de decisión.
A juicio de Horrach no existen pruebas concluyentes para articular contra Matas sendos delitos de cohecho y blanqueo de capitales, a pesar de haber recabado testimonios que revelan la entrega de más de 210.000 euros de dinero en efectivo y sin factura. Motivo por el cual el juez instructor, José Castro, ha dictado recientemente un auto en el que sí concluye que pudo existir lavado de dinero ilícito.
Además, ha quedado acreditado, por citar algunos ejemplos, que la esposa de Matas, Maite Areal, se llegó a gastar más de 60.000 euros en metálico en relojes y joyas. Por un Rolex Daytona con la esfera de nácar con diamantes pagó de golpe 23.000 euros.
El Ministerio Público considera indiscutible, de manera paralela, que Matas incurrió en prevaricación, malversación, falsedad y fraude en el resto de causas pendientes y que su testimonio en el denominado caso Son Espases evidenciará que la corrupción presidió su mandato.
Pese a que la decisión final se concretará durante las próximas semanas, en estos momentos la Fiscalía considera «muy complicado» formular una acusación contra el histórico dirigente del PP por cobro de comisiones ilegales a cambio de la adjudicación de contratos públicos. Fuentes del Ministerio Público precisan a este periódico que si finalmente se formulara la misma sería «mediante la recopilación de indicios y en ningún caso con pruebas definitivas».
Del pacto con Matas queda completamente al margen el caso Nóos, juzgado antes de cerrarse el acuerdo con Anticorrupción. Por tanto, el ex presidente balear queda expuesto a lo que decida el tribunal sobre la petición del Ministerio Público de cinco años contra él, que ya fue sustancialmente rebajada, ya que solicitaba inicialmente 11.
Las negociaciones, paso a paso
La primera toma de contacto
El fiscal Pedro Horrach visitó a Jaume Matas hace más de dos años en la cárcel de Segovia mientras cumplía su primera condena. Le ofreció la posibilidad de alcanzar un acuerdo consistente en rebajar su condena si admitía sus delitos y devolvía 10 millones.
La primera respuesta del ex presidente
Matas rechazó el ofrecimiento inicial del fiscal Anticorrupción y negó tener dinero escondido. Sin embargo, prometió a Horrach que si en algún momento se ponían de acuerdo contaría en sede judicial «qué alto cargo del PP» le pidió amañar el concurso de Son Espases. «Si lo digo, temblará el sistema», amenazó.
La confesión fallida
Tras meses de conversaciones entre la Fiscalía y la defensa de Matas, el ex presidente aceptó en septiembre de 2015 empezar a colaborar con la Justicia. Dijo que contaría al juez Castro la intrahistoria de Son Espases. En el último momento dio marcha atrás y se negó a declarar.
El primer gesto de Matas
Tuvo lugar durante el juicio del caso Nóos al consignar a efectos de reparación del daño 900.000 euros procedentes de la venta del palacete de Palma.
El acuerdo definitivo
La semana pasada el fiscal jefe Anticorrupción dio luz verde al fiscal Horrach para cerrar el acuerdo con Matas. El ex presidente acepta confesar los delitos si no vuelve a la cárcel por las causas que tiene pendientes. Queda fuera de este pacto el caso Nóos, juzgado anteriormente.
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