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domingo, 11 de septiembre de 2016

El verano chino innova la moda de las barrigas al aire

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Un hombre, cerca de la Ciudad Prohibida en Pekín, sube su camiseta a la manera del llamado bikini de Pekín.
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Postales del Mundo es una ventana a lo que nuestros reporteros se encuentran en sus coberturas.
El verano en las calles de las ciudades chinas ofrece una amplia variedad de imágenes y sonidos exóticos: ancianos que juegan mahjong, las aceras se llenan de puestos de barbacoa donde se asan partes de animales difíciles de identificar y suele escucharse el inconfundible gruñido de una garganta que se aclara… lo que siempre termina con el escupitajo inevitable.
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Una escena común en el verano pekinés: una partida de mahjong (una especie de ajedrez chino), helado y barrigas al aire. 
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Sin embargo, nada define a la temporada más sofocante de China (ni escandaliza más a los extranjeros) como los curiosos hábitos de vestimenta que adoptan los hombres adultos, quienes enrollan sus camisas para revelar el abdomen, a menudo muy prominente.
El torso expuesto es visible en tiendas, restaurantes y salas de espera en hospitales. A menudo tiene una variante, pues quienes practican esta moda también enrollan sus pantalones hasta la rodilla.
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Un vendedor de mariscos en Pekín 
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Gilles Sabrie para The New York Times
Esto, según explican quienes andan con sus barrigas descubiertas, es una forma improvisada de aire acondicionado conocida como “el bikini de Pekín” (otros describen el fenómeno como “bang ye”, que se podría traducir como “exponerse como un abuelo”). Se practica en cualquier lugar donde las temperaturas estén por los cielos: en espacios urbanos o rurales, en la esfera pública o privada, en parques recreativos y tiendas comerciales.
Las convenciones sociales prohíben que las mujeres adopten prácticas similares para mostrar la piel.
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Pese a que los hombres pueden enrollarse las camisetas, las convenciones sociales impiden que las mujeres hagan lo mismo con su ropa. 
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Gilles Sabrie para The New York Times
Aunque los adeptos, a menudo con cigarro y cerveza en mano, avalan los beneficios que el Bikini de Beijing trae a la salud, también enfrentan una hostilidad cada vez mayor por parte de nuevos ricos arrogantes o burócratas entrometidos a quienes este desfile veraniego de panzas sobresalientes les parece ordinario e impropio de una gran nación.
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Un trabajador de la construcción en Pekín, en un creativo intento por obtener algo de aire fresco.
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Gilles Sabrie para The New York Times
Los diarios chinos publican propaganda contra esta práctica, pero perdura y cada vez es más visible en el extranjero, pues los turistas chinos la exhiben con orgullo afuera de los museos de arte de Nueva York, el Palacio de Buckingham en Londres o la Torre Eiffel en París.
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