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sábado, 13 de agosto de 2016

Para dormir bien en verano, sigue consejos.


Este contenido ha sido desarrollado por UE Studio, firma creativa de branded content y marketing de contenidos de Unidad Editorial.
Las altas temperaturas de la época estival no son el mejor aliado para conciliar el sueño, y en los últimos años el calentamiento de la Tierra agrava más, si cabe, el problema de no pegar ojo durante estos meses. El pasado año fue considerado como el más caluroso desde que se tienen registros, hace 136 años, según un informe realizado por la NASA. La temperatura del planeta se situó 0,9 grados por encima de la media analizada durante todo el siglo XX.
Mantener la vivienda fresca durante el día es fundamental para abordar una noche de calor. Para los expertos, las temperaturas por debajo de los 25 grados son las idóneas para dormir placenteramente las noches estivales. Bajar las persianas y tener en funcionamiento el aire acondicionado, si se tiene, un rato antes de irnos a la cama sirven para refrescar el ambiente y aliviar el calor. Sin embargo, no se aconseja que el aire acondicionado se tenga encendido mientras se duerme, especialmente si se tienen niños en casa. El mayor efecto de mantener la climatización por la noche, o en cualquier hora del día, es que reseca el ambiente y, por tanto, irrita la mucosa respiratoria. Una alternativa más saludable al aire acondicionado puede ser el ventilador, en sus opciones de aparatos de pie y de techo. Estos equipos refrescan y remueven el aire natural, por lo que se convierte en una opción más adecuada que el aire artificial.
Otra pauta que ayuda a dormir bien en verano es intentar mantener una rutina y unos horarios ordenados a la hora de irse a la cama, en la medida de lo posible. El verano es un tiempo de relajación y de olvidar la rutina del resto del año, así como de cenas o salidas que pueden alargarse, pero siempre que se pueda los expertos aconsejan tener una hora para irse a dormir. Las cenas copiosas o muy tardías no suelen ayudar mucho a conciliar el sueño. Por lo que las opciones gastronómicas veraniegas, como el gazpacho, ensaladas o cualquier pescado a la brasa, se convierten en buenas recetas, a la vez que saludables, para meterse en la cama con el estómago no demasiado pesado.
Trucos como ducharse con agua fresca antes de acostarse o mojarse la nuca y las muñecas durante la noche pueden servir igualmente para hacer las noches de julio y agosto más agradables.
Son recomendaciones con las que se hará un poco más fácil dormir en verano. Descansar es fundamental para encontrarse en plena forma al día siguiente, ya que, de lo contrario, el agotamiento pasa factura a lo largo de la jornada y se deja sentir a través de una mayor irritación, cambios de humor y más falta de concentración. Y si, además se tiene que coger el coche, es imprescindible estar lúcido y descansado. Según un informe realizado por la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, las personas que no duermen al menos seis horas diarias, triplican el riesgo de tener un accidente, debido a los efectos en la coordinación ocular. Por tanto, dormir bien en verano y todo el año es un hábito recomendable, saludable y, ante todo, necesario para afrontar la jornada con fuerza.
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