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sábado, 13 de agosto de 2016

Los políticos no saben ni robar, son torpes y lentos. Para negociar una mentira...un año.

Las medidas propuestas por Rivera para votar sí a la investidura de Rajoy no han alterado lo biorritmos del presidente en funciones. No tiene prisa para contestar. El líder del PP necesita mucho tiempo para tomar decisiones. Cuando puso a Arias Cañete al frente de la candidatura electoral al Parlamento europeo meditó de una forma tan dilatada que casi incumple el plazo administrativo para registrar los nombres. Todos recordamos que estuvo más de seis meses deshojando la margarita del PP asturiano ante los comicios autonómicos de 2011, y antes justo de que sonaran las doce campanadas de fin de año mandó al comité electoral que aprobara por unanimidad el nombre de Isabel Pérez Espinosa. Rajoy es de ese tipo de personas que considera que el tiempo es un aliado que resuelve los problemas por su cuenta dejando caer las hojas del calendario.
El próximo día 17 reunirá al Comité Ejecutivo del PP para dar una respuesta a la oferta de Rivera. Rajoy dice que no puede ni debe tomar la decisión en solitario. Es la primera vez desde que es presidente del Gobierno que se siente incapacitado para resolver por su cuenta. Hasta el presente no informaba a la dirección del partido prácticamente de nada por temor a las filtraciones, y ahora no sólo les traslada la problemática de los pactos de la investidura, sino que pone en sus manos la decisión sobre los mismos. No me lo puedo creer. En un partido donde históricamente los órganos de dirección tuvieron un papel de mero acompañamiento, donde las decisiones las tomaba el dedazo de Aznar o de Fraga, no se cambia de pautas de la noche a la mañana. La apelación al Comité Ejecutivo es una simple disculpa que le sirve para ganar tiempo. Creo que quiere sondear a otros interlocutores antes de responder a Rivera. En realidad, la decisión está tomada desde el mismo momento que Ciudadanos hizo la oferta, porque la negativa del PP llevaría directamente a la convocatoria electoral.
Rivera está sorprendido de la falta de diligencia del líder del PP al diferir la contestación. Fiel a su estilo, Rivera modificó la oferta realizada el día anterior al incluir dos nuevos puntos para dar su aquiescencia a la investidura de Rajoy. Ahora pide la disolución de las diputaciones y el veto al PNV. Si el líder del PP incluye en su alianza a los diputados vascos, Ciudadanos se saldrá del pacto. Qué falta de seriedad: uno trabaja a media jornada y el otro cambia la oferta a las 24 horas de darla a conocer.
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