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domingo, 3 de julio de 2016

Rajoy debe procurar por nuevas elecciones (3ª), obtendría mayoría absoluta y sin el infierno de Sánchez y Riera.




Prefiero no gobernar a a hacerlo en alianza "Pacto de Gobierno" con Pedro Sánchez y el representante de Pujol y Artur Mas. De todas formas, el Gobierno, no duraría más de 6 meses. 

Esta pasada primavera/invierno, Ángela Merkel, ofreció a Mariano Rajoy su puesto en la Unión Europea, como que lo rechazó, le ofreció compartir el mando del liderazgo europeo. Mariano Rajoy, hombre de talante, honradez, astuto, prudente que previene las cosas, le contesto: “Ángela, bajo ningún concepto dejaría España como cada ciclo la vienen dejando los socialistas”. En el libro de arqueo, donde tiene que estar toda la verdad, los socialistas de Zapatero, en una de las partidas ponían -30.000 millones de euros cuando, realmente, eran -190.000 millones (160.000 más). No figuraba nada referente a intereses de la deuda y se estaba pagando el 12.5%.....ahora, los socialistas junto con ciudadanos, lo quieren  Zapatear por el caso de los Gurtel. 

Aunque, ilegalmente, son mermas o apropiaciones indebidas para pagar las campañas electorales ¿De dónde se pagan? A podemos se la ha pagado el Dios ALÁ. Cabe recordar al PSOE los casos de Felipe González, Milesa, Matesa, Filesa, etc. , en cambio los ERES de Andalucía son un robo con premeditación y alevosía. Al catalán alienado por los socialistas que no deja de tocar la moral de los españoles tarde, para mi, que es un topo de Pujol y Artur Mas en España; lo tienen en chino de 12 dirigentes que tiene en la Comunidad de Madrid, al menos, 11 irán a prisión de 4 alcaldes que tenían en Andalucía no les queda ninguno……

Rajoy debe cargarse de espíritu hasta el punto de que si hubiese que ir a un tercera convocatoria, los resultados serían más que envidiable. Gobernar no el Sánchez y con Rivera sería un suicidio a muy corto plazo.

España necesita políticos con visión de futuro, pero que se sepan estructural el presente.. . Desde que se instauró la democracia, España anhela un Gobierno sólido que la rija y sitúe en Europa donde le corresponde. Las circunstancias le ofrecen de nuevo una regalía histórica. La retirada de Inglaterra, que siempre jugó a un tira y afloja sin comprometerse de lleno en la creación de un espacio político nuevo en Europa, le otorga a España una alternativa diplomática, económica, cultural y política de primer rango. El espacio que no sepamos ocupar nosotros, lo llenarán otros, Italia y Polonia seguramente. El partidismo no es buen consejero en estos instantes. Menos aún la división interna de partidos.

Necesitamos con urgencia un Gobierno cohesionado, responsable y asistido por personas dotadas de experiencia cultural, nacional e internacional. Los objetivos han de ser claros. En primer lugar, saldo de la deuda que nos frustra e impide alzar el vuelo. Para ello es imprescindible reconducir usos y costumbres. Se impone cercenar toda sombra de corrupción directa, indirecta, oblicua y circunfleja. Y añadir un plan de ahorro. Puede comenzar éste por la reducción en un cincuenta por ciento del sueldo de los políticos y de la asignación superflua a las Comunidades Autónomas.

Lo que cumple solventarse desde los ministerios y otras instituciones no precisa delegados ni filtros sociales, económicos, jurídicos, albaceas que solo multiplican el gasto inútilmente. La diferencia territorial de España no impide la común convivencia y empatía histórica que por doquier aflora. Se ha visto que las excepciones son más coro de capilla que asunto de supervivencia o inevitable giro histórico. Asistimos a una hinchazón mediática de posturas, declaraciones, falsos problemas y reflejos. La circulación de personas, víveres, enseres; la manifestación de inclinaciones, gustos, ocio; la sinergia social del trabajo, justicia, educación, sanidad; los intereses vivenciales, etc., indican convergencia real y radiada de voluntad unánime. Quienes dividen, separan, seccionan, son pocos y actúan bajo presión de intereses hasta personales y conducidos por las autopistas internacionales de la mediología económica y telemática.


El cambio, el vuelco, la Transición política española de los últimos cuarenta años —no nos cansamos de repetirlo— ha banalizado la cultura que pretendía instaurar. Creó un vacío resonante cuyas ondas fatuas ahuecan instancias, personas, instituciones. Hay cargos, representantes que son pura apariencia inducida. Camelo soberano. El sentido realista de antaño se volatilizó además en aras de una caución que hipoteca el futuro necesario para respirar el presente. Si la peseta estaba devaluada a finales del siglo XX por un derroche de dinero ajeno, no sudado —el que prestaban Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos—, el euro sigue hoy por igual camino, pero con la deuda adquirida a cuestas e intereses que la sobrecargan. Lo percibido de Europa sirvió y sirve aún para encubrir más el hueco. El pozo se agranda.
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