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miércoles, 27 de julio de 2016

No existe ninguna guerra de religiones, Papa Francisco.

Las claves de la visita de Fancisco a la patria de Juan Pablo II
Francisco pide ante las autoridades polacas disponibilidad para acoger a los "refugiados"

El papa Francisco ha afirmado este miércoles que "el mundo está en guerra porque ha perdido la paz", pero ha aclarado que no se trata "de una guerra de religiones" al referirse en el avión que le ha conducido a Cracovia a recientes casos de violencia.
"No tenemos miedo de decir esto: el mundo está en guerra porque ha perdido la paz", ha aseverado ante los 75 representantes de medios de comunicación que le acompañan a Polonia.
Después de su mensaje y tras saludar uno a uno a los periodistas, ha vuelto sobre sus pasos para tomar de nuevo el micrófono y aclarar: "Hablo en serio de guerra,una guerra de intereses, por dinero, por los recursos de la naturaleza, por el dominio de los pueblos. Pero no es una guerra de religiones, porque todas las religiones quieren la paz".
Con un tono apesadumbrado que ha roto la alegría correspondiente a un viaje en el que se encontrará con cientos de miles de jóvenes, Francisco ha querido comentar los últimos episodios de violencia y los atentados, como el asalto este martes a una iglesia en el norte de Francia en el que fue asesinado un sacerdote.
Francisco ha dicho que la primera palabra que viene a la cabeza sobre el actual momento de violencia es "inseguridad, pero que la verdadera palabra es guerra".
También se ha referido al religioso francés de 86 años Jacques Hamel, asesinado mientras celebraba misa en la localidad de Saint-Etienne-du-Rouvray, en Normandía, pero ha querido recordar la muerte de muchos inocentes y no sólo en Europa.
"Desde hace tiempo decimos que el mundo vive una guerra a trozos. Recordamos a este santo sacerdote que ha muerto en el momento en el que recogía las oraciones para la Iglesia. Él es uno, pero cuántos cristianos, cuántos inocentes, cuántos niños...Pensemos, por ejemplo en Nigeria", ha afirmado el pontífice.
Asimismo, se ha referido al actual momento como una guerra "no orgánica", es decir no declarada, pero "sí, organizada".
En el vuelo que le llevaba a Cracovia para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), Francisco ha puesto sus esperanzas en los jóvenes: "Dicen que la juventud es esperanza, pues esperemos que los jóvenes nos digan algo y nos den algo de esperanza en este momento".
Francisco ha agradecido a todos aquellos que en estas horas le han enviado mensajes de pésame por el asesinato del sacerdote, y en particular ha destacado la llamada de teléfono que le hizo el presidente francés, François Hollande, quien le transmitió "su pesar como un hermano".
El pontífice envió ayer un telegrama de pésame a la Iglesia francesa en la que decía estar "particularmente afectado por este acto de violencia", imploraba "la paz de Dios para todo el mundo" y pedía "al Señor inspirar a todos los pensamientos de reconciliación y hermandad tras este nuevo suceso".

Insta a Polonia a acoger a refugiados

El papa Francisco instó a Polonia a mostrarse "disponible" para acoger a los inmigrantes, "aquellos que huyen de las guerras y el hambre", en el primer discurso que pronunció en Cracovia, ante las autoridades en el palacio de Wawel. El pontífice argentino instó a los gobernantes a evitar la emigración de sus compatriotas pero también a abrirse a los inmigrantes.
"Se han de identificar las causas de la emigración en Polonia dando facilidades a los que desean regresar, pero al mismo tiempo hace falta disponibilidad para acoger a los que huyen de las guerras y el hambre, solidaridad con los que están privados de sus derechos universales, incluido profesar libremente y con seguridad la propia fe", afirmó.
En un discurso en el que alabó la historia de Polonia y cómo ha sabido perdonar, Francisco abogó por "un suplemento de sabiduría y misericordia para superar los temores y hacer el mayor bien posible". Continuó su discurso solicitando a los gobernantes "colaboraciones y sinergias internacionales para encontrar soluciones a los conflictos y la guerras que obligan a muchas personas a abandonar sus hogares y su patria".
Francisco retomó su preocupación por el drama de la inmigración y su mensaje cobró mayor relevancia al hacerlo en un país cuyas autoridades han ordenado cierre de fronteras a los refugiados e inmigrantes. "Se trata pues de hacer todo lo posible para aliviar sus sufrimientos, sin cansarse de trabajar y continuar trabajando por la justicia y la paz, dando testimonio con los hechos de los valores humanos y cristianos", les recordó.
También pidió a las representantes del Gobierno polaco "políticas sociales a favor de la familia" y en defensa de la vida, pero les destacó cómo "es responsabilidad del Estado y de la Iglesia y de la sociedad acompañar y ayudar concretamente a quien se encuentre en una situación de grave dificultad".

Primera referencia a Juan Pablo II

La figura de san Juan Pablo II fue la primera a la que se refirió Francisco al explicar que el papa polaco fue el promotor de la JMJ y que siempre destacaba la historia de los pueblos "para resaltar su humanidad y espiritualidad".
En su discurso, Francisco también exhortó a las autoridades políticas "al respeto de la identidad propia y de los demás porque no puede haber diálogo si cada uno no parte de su propia identidad".
Habló de "dos tipos de memorias, la buena y la mala" y mientras "la positiva es la que nos muestra la Biblia (...), la negativa es la que fija obsesivamente la atención de la mente y del corazón en el mal, sobre todo cometido por otros", explicó.
Alabó que Polonia haya superado su memoria negativa y recordó los 50 años "del perdón recibido y ofrecido entre el episcopado polaco y alemán", lo que "ha desencadenado un proceso social, político, cultural y religioso irreversible, cambiando la historia de las relaciones entre los dos pueblos".
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