Sigue el blog por EMAIL. Seguir por EMAIL

sábado, 2 de julio de 2016

Los periódicos también están hartos de dilaciones

Rajoy incluye en sus conversaciones a todos los partidos menos a Bildu

Los principales medios informativos han puesto sordina a sus habituales diferencias tras el 26-J para pedir unánimemente algún acuerdo que permita formar Gobierno.
Para empezar, Carlos Herrera, en ABC, ha soltado una buena andanada a Albert Rivera: "Ciudadanos ha mantenido porcentaje, más o menos, pero ha perdido escaños y eso puede pasar cuando no creces. ¿Y por qué no ha crecido? No porque los españoles sean unos ignorantes que no saben apreciar el buen paño, sino por saberlos maniobreros en momentos puntuales. A Ciudadanos hay que agradecerle muchas cosas, pero también reprocharle criterios dispares en función del partido a quien permiten gobernar. Los que votan C's no parecen entusiasmados con que su voto sirva para hacer presidente a Pedro Sánchez, vengo a decir". Y un editorial deEl País -o tempora, o mores- empujaba a Rivera a brazos del PP: "Es posible que corra riesgos si se desmarca de la línea de centroizquierda y se sitúa en el centroderecha; pero no es menos cierto que asociarse a otro bloqueo político le puede costar caro. (...) La estabilidad no vendrá del oportunismo".
En el mismo sentido se pronunciaba, pero esta vez dirigiéndose a Sánchez, el columnista Pedro Narváez, en La Razón: "En este momento el más fiero adversario de Sánchez es él mismo. El hombre que olvidó el quitaojeras la noche del 26-J. El que salvó la camisa aunque hecha unos zorros. Quien no entienda que los españoles urgen a tener un Gobierno estable como sea es que duerme en la luna de Kubrick". Y un editorial lo respaldaba vigorosamente bajo el título de Ciudadanos debe negociar con Rajoy o caerá en la irrelevancia.
El catedrático Antón Costas,  no veía más salida realista que un Gobierno en minoría con abstención del PSOE: "Pedro Sánchez sí puede articular un apoyo pasivo desde el Parlamento a un gobierno en minoría de Mariano Rajoy. Se trataría de obligarle a comprometerse con una acción de gobierno reformista a plazo convenido, ya sea mediante una moción de confianza o de censura llegado ese plazo. Eso le permitiría ejercer una labor indirecta de gobierno y no dejar la oposición a Podemos. A la vez que ganar tiempo para ver si en las próximas elecciones resurge como ave fénix de los escorzos de la actual hoguera interna". (¿Escorzos? ¿No querrá decir "rescoldos"?).
El resumen, que demuestra que en esta ocasión las polémicas (salvo en los marginales medios podemitas) son de detalle, lo ofrecía El Periódico en otro editorial: "Ante esta situación son imprescindibles los pactos, sin líneas rojas. Cada partido tiene derecho a plantear sus posiciones, pero no a impedir con vetos que España pueda ser gobernada y haya que ir a unas terceras elecciones".
Publicar un comentario