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jueves, 9 de junio de 2016

Pedro Sánchez no moviliza al socialismo.

Aunque el PSOE es la formación que genera más simpatía entre los ciudadanos, y el que los votantes eligen como su preferido para ganar, cae hasta el tercer puesto y pierde 10 escaños. Aun bajará más. 


¿Ha influido el pacto que alcanzó Sánchez con Albert Rivera tras el 20-D en que cunda el desencanto entre los votantes socialistas? "No se puede decir si a Sánchez le ha costado caro o no, pero hay un dato: los menos satisfechos con el desempeño de su partido son los socialistas, eso se pregunta en la encuesta", contesta Pablo Simón, doctor en ciencias políticas. "Sabemos que Pedro Sánchez, dentro de su organización, y entre sus votantes, no tiene un respaldo unívoco", recuerda. "Esa sensación de división interna se traslada a los votantes, porque se plantea que liderazgos alternativos podrían haberlo hecho mejor", añade. "Es un síndrome que tiene el PSOE, y sus rivales explotan sus contradicciones internas, como cuando plantearon candidaturas conjuntas al Senado [lo hizo Podemos]".El CIS pone en cuestión el tirón de Pedro Sánchez entre los votantes socialistas. El último barómetro refleja que los españoles quieren mayoritariamente que el PSOE gane las elecciones del 26-J (19,8%) y que es el partido que genera más simpatía entre los votantes (18%). Sin embargo, Unidos Podemos ha adelantado a los socialistas tanto en escaños como en votos, y el PSOE pierde diez escaños con respecto al 20-D. ¿Qué explica eso? Un dato del CIS de mayo apunta a que la respuesta está en el propio Sánchez: mientras que el 26% de los votantes eligió a Ciudadanos porque su candidato era Albert Rivera, solo el 10,6% de los españoles que apostaron por el PSOE lo hicieron porque lo lidera Sánchez. Ningún otro candidato cosechó un dato peor.

Solo un 64,4% de los votantes que optaron por el PSOE en las elecciones del 20-D tienen claro que repetirán el 26-J, según el CIS, frente al 73,8% de los electores del PP y el 74,1% de los de Podemos. El PSOE tiene puesta la diana en convencer al 13,7% de aquellos antiguos votantes que todavía no se han decidido en ningún sentido. También, en atraer a todos los que pueda del 32% que declara que acudirá a las urnas aunque aún no sepa por quién optará.
"Sánchez tiene una coyuntura muy difícil, porque tiene que estar mirando a todos los sitios: cuando va a negociar, tiene que preocuparse por las reacciones de su propio partido, y por Podemos, que le está achicando espacios continuamente", coincide Ángel Valencia, catedrático de ciencia política de la Universidad de Málaga. "Le ha perjudicado fijar tanto su espacio político con el pacto con Ciudadanos, porque le ha quitado elasticidad, flexibilidad de cintura", argumenta. "Igual que Ciudadanos tiene un espacio más indefinido, en virtud de un líder que intenta huir de la ideología, Sánchez no puede hacerlo, por la historia y los referentes de su partido", subraya. "Se ha quedado en medio de ninguna parte", sigue. "Es un candidato, además, que es algo rígido. Intenta ser serio, creíble, en sus intervenciones, pero al final aparece excesivamente rígido".
El propio Sánchez comparte el análisis de que el acuerdo con Rivera ha sido perjudicial para sus intereses. Este martes, en Sevilla, admitió que parte del electorado socialista está “desanimado” tras el acuerdo con Ciudadanos. Además, Sánchez aseguró en su intervención final del comité federal del pasado 30 de abril, que al contrario que su discurso inicial no fue en abierto, que su objetivo fue llegar a un acuerdo “primero con Podemos”. “No con Ciudadanos, con Podemos”, repitió. “Las instrucciones que daba como secretario general era que teníamos que entendernos con Podemos, porque yo entonces creía de verdad que querían llegar a un acuerdo con nosotros. ¿Qué ocurrió? Y doy datos objetivos: que el objetivo que tiene Podemos no es ganar al PP o contribuir al cambio político en España. Quiere simplemente superar al PSOE porque entiende que monopolizando el cambio es cómo se producirá realmente el cambio que quieren Podemos e Iglesias para España”, argumentó.
El PSOE corre el riesgo de que Unidos Podemos se convierta en el principal partido de la oposición. Históricamente, el electorado socialista se ha moviliza con las campañas. Esa es su oportunidad, según advierten los expertos. Será el momento de Sánchez: sus mítines como resorte para convencer a los votantes socialistas de que le apoyen en las urnas.

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