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sábado, 4 de junio de 2016

Los escritores e intelectuales que rodean al presidente
La “inteligencia” de Aznar
Más discretamente que en sus primeros años en Moncloa pero con el mismo interés, sólo mermado por la falta de tiempo, elpresidente Aznar y su esposa, Ana Botella, continúan frecuentando un círculo de escritores e intelectuales que nutren su particular “corte cultural”. A los tradicionales Cela o Vargas Llosa se han unido ahora un escogido grupo de poetas, seleccionados por el también rapsoda –además de secretario de Estado de Cultura– Luis Alberto de Cuenca, el escritor Jon Juaristi o pensadores y periodistas que giran alrededor de Nueva Revista, la publicación que ha sustituido a FAES –Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales– como lugar de encuentro de la intelectualidad del PP.
Inmaculada Sánchez
Nacido en el seno de una familia de periodistas, donde desde que viste pantalón corto oye hablar de la generación del 98, asiste al teatro, acude a un concierto o visita una exposición, Aznar tiene una debilidad por la cultura que no se advierte en sus antecesores”. Así define el interés cultural del presidente el libro sobre él escrito por José Díaz Herrera e Isabel Durán. A pesar del tono hagiográfico de la obra citada no son pocos los que conocen el gusto de Aznar por leer en sus muchas horas de avión. “Ahora es su mujer, Ana Botella, quien lee lo que no le da tiempo a él, y le recomienda lecturas o películas que hay que ver”, señala una fuente conocedora del tándem presidencial, que también funciona en cuanto a preferencias culturales, al contrario de lo que ocurría con el matrimonio González –Carmen Romero tenía su propia vida literaria al margen de Felipe González, con reuniones semanales con escritores de su entorno en un conocido restaurante madrileño–.
El interés de Aznar por deshacer el ambiente de bodeguilla que tanto criticó el PP a Felipe González le llevó en sus primeros años en Moncloa a realizar numerosos encuentros con personajes del mundo de la cultura del más amplio espectro ideológico a los que, siempre que los protagonistas no se opusieran –como sí ocurrió en el caso de la fallecida Pilar Miró–, se daba la oportuna publicidad.
Tras cuatro años en el palacio presidencial, y otros cuatro por delante, los Aznar distancian ahora y seleccionan más sus citas culturales en las que, a pesar de su amplitud –“no hay un grupito fijo, es gente muy variada”, explica un asiduo de Moncloa– sí se identifican unos introductores de invitados que se mantienen, algunos de los cuales han coincidido, significativamente, en la que se está convirtiendo en la revista de pensamiento del régimenNueva Revista de Política, Cultura y Arte.
Una figura clave de esta corte es el actual secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca. Doctor en Filología Clásica y profesor de Investigación en Filología Grecolatina en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), De Cuenca llegó a los Aznar por su condición de poeta –ha publicado varios libros– y de la mano de la actual ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, con quien compartía inquietudes intelectuales en la citada Nueva Revista cuando el PP estaba aún en la oposición.
Tras la victoria del 96 y después de que la carambola Tocino-Aguirre impidiera a Del Castillo ser nombrada ministra del área que ahora ocupa Aznar, sí admitió meter en algunos puestos clave del departamento a gente de su confianza. Así llegó Luis Alberto de Cuenca a dirigir la Biblioteca Nacional, desde donde cada mes le enviaba al presidente una selección de libros recomendables.
Hoy, con Pilar del Castillo al frente del ministerio y el crítico y poeta en la secretaría de Estado, éste ha ampliado su confianza con los Aznar y, según diversas fuentes, es el responsable de distintos encuentros del matrimonio con algunos autores de poesía, disciplina por la que el presidente nunca ha ocultado su especial devoción –tanto su encuentro con Rafael Alberti como su apoyo al centenario de Federico García Lorca fueron criticados en su día por la oposición como oportunistas mientras en Génova los explicaban con el especial interés por la cultura de su líder–.
Este campo también es bien conocido por el actual responsable de Cultura, ya que, hasta su nombramiento, escribía una sección en Nueva Revista en la que bajo el título Poetas de línea oscura comentaba a autores poco conocidos en los circuitos del gran público.
Entre ellos, por ejemplo, está su propio jefe de prensa y amigo, Julio Martínez Mesanza, quien ya trabajó en el mismo puestocuando De Cuenca dirigía la Biblioteca Nacional, y su esposa, Amalia Bautista, también jefa de prensa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ambos escritores de versos en su tiempo libre. “No tengo por qué ocultar que he estado en Moncloa pero estos encuentros son particulares y no soy la indicada para publicitarlos”, señala, discreta, Amalia Bautista.
La confianza entre De Cuenca y Martínez Mesanza fructificó cuando compartían la dirección de Nueva Revista con Rafael Llanos, doctor en Filosofía especializado en sociología y aficionado a la cinematografía que ahora la dirige en solitario.
Los tres fueron fichados por el editor de la publicación Antonio Fontán, también fundador en su día del Partido Liberal y miembro del Opus Dei. Nueva Revista, nacida en 1990, languidecía dentro del selecto circuito de revistas de pensamiento hasta que Pilar del Castillo coincidió con Fontán en un seminario organizado por FAES, la fundación puesta en marcha por Aznar como laboratorio de ideas del PP.
Tras el encuentro, la hoy ministra llegó a dirigir la revista hasta que, en el 96, fue llamada para dirigir el CIS. Esta relación ejerció como un imán para buena parte de los dirigentes con mayores inquietudes intelectuales del PP más aznarista, que recalaron en la publicación. Tras la llegada del PP al poder, FAES ha ido declinando por la dedicación de sus inspiradores a sus puestos en la nueva Administración mientras, por el contrario, Nueva Revista ha ido aumentando en influencia hasta situarse inmediatamente detrás de Claves, la publicación de cabecera del mundo intelectual cercano al PSOE que había dominado el sector durante años.
Conscientes de su actual influencia, la revista está embarcada en una tranquila renovación. “Queremos pasar de ser una revista de incidencia predominantemente política a tener más incidencia cultural”, explica su actual director, Rafael Llano. “Desde el punto de vista intelectual, todos los planteamientos están muy abiertos y es el momento de plantear la reflexión”, añade.
“Es una buena mezcla de pensamiento liberal y talante opusino”, explica uno de los selectos lectores de Nueva Revista que, además, reconoce en ambas cualidades el interés que pueden ejercer los ensayistas y escritores que aglutina tanto en José María Aznar como en Ana Botella, de católica y conservadora moral y rabioso liberalismo político y económico.
Por eso tampoco es extraño encontrar en su consejo editorial a Miguel Ángel Cortés, antecesor de De Cuenca y actual secretario de Estado para la Cooperación Internacional y considerado la “vanguardia intelectual del clan de Valladolid”, en palabras de un seguidor del grupo, o a Carlos Aragonés, director del gabinete de Presidencia, miembro del conocido clan y hombre de grandes inquietudes culturales. También figuran en él José María Michavila, secretario de Estado de Justicia y antiguo miembro del Opus quien en un primer momento supuso un puente entre Aznar y el mundo universitario; fue secretario general de la Complutense madrileña hasta que el presidente lo fichó personalmente en el 96.
Sin embargo, quienes conocen por dónde circula actualmente la intelectualidad con acceso a Moncloa señalan que ni el talante ni las preferencias culturales de “los Miguelangelcortés” y de “los Pilardelcastillo-Guillermogortázar”, en referencia a su marido diputado, historiador y autor de varios libros, coinciden, siendo los primeros más sectarios que los segundos, y que, en la disputa, es el entorno de la actual ministra de Cultura el que gana puntos cada día. Un ejemplo de ello sería la recuperación que Luis Alberto de Cuenca ha hecho de Javier Gurruchaga, músico y artista polifacético cercano a la izquierda –Cristina Almeida fue su abogada en el polémico caso Arny del que salió exculpado–, quien próximamente tendrá un programa en TVE.
Para calibrar la tensión de este pulso cultural dentro del PP son significativos los cambios que acaban de producirse en el consejo de Nueva Revista. Manuel Barranco, licenciado en Filosofía, deja su puesto en el consejo de dirección, tal como explicó la revista en su número de verano, al incorporarse como director del gabinete de la ministra de Educación y Cultura; Nazareth Echart, su jefa de redacción, abandona para irse también al lado de Pilar del Castillo como asesora de su gabinete, y Manuel Fontán del Junco también se va para ejercer de jefe de gabinete de Luis Alberto de Cuenca. Por su parte, Miguel Ángel Cortés regresa al consejo editorial que abandonó en el 96 por sus obligaciones en la anterior legislatura.
Algunas fuentes interpretan esta reincorporación –tanto antes como ahora ejerce la misma responsabilidad como secretario de Estado aunque en distintos ministerios– como un paso de Cortés para no distanciarse del hervidero de pensamiento que mayor proyección promete en la actualidad en el entorno del PP y al que el mismo presidente cada día presta más atención –en su día, nada más llegar al poder, era Cortés quien le organizaba a Aznar los encuentros con artistas y pensadores–.
No en vano, otro destacado miembro del mundo de la cultura que no descuida sus relaciones con el poder a pesar de sus orígenes ideológicos comunistas, el director de cine José Luis Garci –ver número 353 de El Siglo: El Gobierno se vuelca con Garci– se encuentra también en el circuito de Del Castillo-De Cuenca-Nueva Revista: el secretario de Estado participa casi todas las semanas en la selecta tertulia del programa de televisión que dirige el cineasta en TVE, Que grande es el cine, como contertulio aficionado al séptimo arte, y la revista trimestral de cine que edita el grupo empresarial de Garci, Nikkel Odeón, se anuncia periódicamente en la publicación que edita Antonio Fontán. Otro detalle: la presentadora de televisión Ana Rosa Quintana, a quien Ana Botella apadrinó en su estreno como escritora –ahora transformado en un escándalo mayúsculo por las evidencias de plagio de su obra– ha sido esposa de Garci, con quien mantiene buenas relaciones. Y más: la productora del cineasta asturiano ha retrasado el preestreno de su próxima película, You are the one (Una historia de entonces), en Madrid, del día 24 al 26 de este mes, para que la agenda del presidente Aznar le permita acudir a presenciarlo.
A este entorno circular habría que añadir otros miembros del mundo cultural que son “amigos de la casa” o “asiduos de Moncloa”, según expresión utilizada por varias fuentes que también son bien recibidas en casa del presidente. Entre ellas están los citados Camilo José Cela y Mario Vargas Llosa, el tenor Plácido Domingo o el escritor Fernando Sánchez Dragó y el periodista Juan José Armas Marcelo, quienes disfrutan de sendos programas dedicados a la cultura en TVE –Blanco sobre negro y Los libros, respectivamente–. También citan las fuentes consultadas a Pedro J. Ramírez como otro de los periodistas que acude a Moncloa con asiduidad, pasados los tiempos de crisis que arrastró el director de El Mundo.
Con todos ellos –y con más– es con los que el presidente del Gobierno alimenta su espíritu, ese que, según Díaz Herrera y Durán, “sostiene que un cuadro, una sinfonía, un soneto o una película tienen su valor intrínseco, al margen de la ideología del creador” y que la mayoría de los españoles desconoce.   
Una selección de altura
El consejo editorial de Nueva Revista dibuja un significativo mapa de la intelectualidad más cercana al poder gobernante hoy en España. Abarca distintas disciplinas culturales con liberalismo y catolicismo como nexo de unión y aunque en su listado se encuentren algunas personas que llegaron a él por relaciones históricas o de amistad que no los sitúan en la primera línea que hoy ocupa la publicación, resulta significativo conocer la totalidad de la lista.
Por orden alfabético, como la propia publicación los cita, se encuentran: Sucre Alcalá, periodista; Carlos Aragonés, director del gabinete de Presidencia; José María de Areilza Carvajal, nieto del fallecido José María de Areilza, profesor de Derecho y directivo del Instituto de España; José María Beneyto, filósofo, profesor en el CEU y socio del bufete Gómez-Acebo y Pombo; Juan Bolás, notario; Emilio Bonelli, abogado; Francisco Cabrillo, catedrático de Economía de la Universidad Complutense; Miguel Ángel Cortés, secretario de Estado de Cooperación Internacional; José Manuel Cruz Valdovinos, historiador y profesor de la Complutense; José de la Cuesta Rute, catedrático de Derecho de la misma universidad; Miguel Durán Pastor, también profesor universitario; Luis Miguel Enciso Recio, historiador; Emilio Fernández-Galiano, químico y profesor universitario; José María Fluxa Ceva, ingeniero y profesor universitario; Antonio Fontán Meana, abogado y sobrino del fundador de la revista; Gregorio Fraile Bartolomé, abogado; Javier Gomá Lanzón, filósofo, letrado del Consejo de Estado y secretario de la Fundación Juan March; Rafael Gómez López-Egea, economista y profesor de la Complutense; José Luis González Quirós, investigador del CSIC y profesor de Filosofía de la Ciencia; Guillermo Gortázar, historiador y diputado del PP, marido de la ministra de Cultura; Miguel Ángel Gozalo, periodista y director de la agencia Efe; Miguel Herrero de Miñón, ex diputado del PP; Jesús Huerta de Soto, catedrático de Economía de la Complutense; José Vicente de Juan, abogado y director de comunicación de la Banca March; Alfonso López Perona, abogado; Isabel Martínez-Cubells, periodista, asesora de la presidenta del Senado; Julio Martínez Mesanza, poeta y jefe de prensa del secretario de Estado de Cultura; José María Michavila, secretario de Estado de Justicia; Alberto Miguel Arruti, periodista y profesor de Física del CEU; Alberto Míguez, periodista; José Antonio Millán Alba; Diego Mora-Figueroa; Arturo Moreno, ex diputado del PP; Eugenio Nasarre, ex secretario de Estado de Educación; Luis Núñez Ladeveze, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información en la Complutense; Andres Ollero, catedrático de Filosofía y diputado del PP; Alfredo Pérez de Armiñán, secretario de la Fundación Caja Madrid; Rafael Puyol, rector de la Universidad Complutense; Isidoro Rasines, investigador químico del CSIC; Dámaso Rico, economista y profesor de la Universidad de Navarra; Jaime Rodríguez-Arana, catedrático de Derecho Administrativo y director del Instituto de Estudios Administrativos; Rafael Rubio de Urquía, catedrático de Economía; Ángel Sierra de Cózar, abogado; Jaime Siles, poeta y crítico literario de la revista El Cultural; Santiago de Mora Figueroa y Williams, marqués de Tamarón, embajador de España en Londres; Jesús Trillo Figueroa, abogado y hermano del ministro de Defensa; Miguel Veyrat, poeta y periodista; Ignacio Vicens y Hualde, arquitecto y catedrático; Juan Pablo de Villanueva, periodista, editor y director de La Gaceta de los Negocios, y Gustavo Villapalos, consejero de Educación de la Comunidad de Madrid. En su número próximo se incorporará Javier Fernández del Moral, ex decano de Ciencias de la Información de la Complutense.
El poeta que dijo no
Uno de los autores de poesía que Luis Alberto de Cuenca quiso llevar al palacio de la Moncloa para que conociese al presidente Aznar y compartiese con él una velada literaria fue Luis García Montero, escritor cercano ideológicamente al PCE. Sin embargo, según fuentes bien informadas del caso, el conocido como cabeza de fila de la corriente literaria denominada poesía de la experiencia rehusó la invitación.
García Montero es profesor de Filología Española en la Universidad de Granada y se casó en 1996 con la conocida novelista Almudena Grandes en el Ayuntamiento de Santa Fe (Granada), en una ceremonia que ofició el alcalde de la localidad y diputado provincial de Cultura, el socialista Carlos Martínez, y a la que asistieron, entre otros escritores, Luis Antonio de Villena y Eduardo Mendicutti.
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