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viernes, 24 de junio de 2016

Las elecciones generales (26J) se verán bastante afectadas por la victoria del Brexit


El impacto económico de la noticia fortalece el mensaje de Rajoy: "Hace unos años algo así nos podría haber llevado a la quiebra"
El discurso de Podemos se resiente por sus apuestas a favor de la salida del euro, la recuperación de la soberanía monetaria y el derecho a decidir
Sánchez opta por sacar partido alertando de los peligros de los referendos que plantean una "ruptura"
La bomba ha estallado en Europa... y en España. Con la sensibilidad política y social a flor de piel, el anuncio de la salida del Reino Unido de la Unión Europea se cuela en el discurso de los candidatos españoles dispuestos a atizar un fuego que puede ser decisivo para modular el resultado de las urnas.
A primera vista, y con sólo unas horas para explotarlo electoralmente, los líderes de los cuatro partidos toman posiciones respecto al acontecimiento. Mariano Rajoy defendiendo a capa y espada el proyecto de integración europeo y calificando de "triste" y "preocupante" el resultado del referéndum británico.Pedro Sánchez advirtiendo de las consecuencias indeseadas que pueden acarrear las consultas que proponen "rupturas" y repartiendo culpas entre el "populismo" y la "derecha irresponsable".
Albert Rivera, hablando del "voto de la venganza del populismo y del nacionalismo". Y, finalmente, Pablo Iglesias, intentando poner un cortafuegosante el impacto que para sus previsiones pueda tener la decisión del Reino Unido fundamentada en buena medida en el deseo de "recuperar el control de la soberanía", un principio que la formación morada también defiende.
A estas voces se suma una más, la de Alberto Garzón, líder de IU y socio ante las urnas de Iglesias. En un par de tuits, Garzón encuentra rápidas justificaciones al Brexit: para él "no es el problema sino el síntoma. El síntoma de una Unión Europea para los mercaderes y construida contra los pueblos". En definitiva, es el resultado de "la política de extrema derecha en toda Europa".
Los candidatos se posicionan así mientras la Bolsa y la prima de riesgo reaccionan con virulencia presas del pánico. No sólo serán las grandes compañías, especialmente las que tienen más intereses en Reino Unido las que sufrirán el varapalo. También los cientos de miles de pequeños inversores que participan con sus ahorros de las mismas.
Aunque el presidente del Gobierno en funciones, en su declaración institucional, ha intentado transmitir un mensaje de serenidad y tranquilidad asegurando que el Ejecutivo, en estrecho contacto con las instituciones y el resto de socios europeos, está preparado para hacer frente "a cualquier eventualidad", no ha podido evitar arrimar sutilmente el ascua a su sardina recordando que la economía española se encuentra ahora en una situación de "solidez" que permitirá hacer frente a las más que previsibles "turbulencias financieras". Y ha añadido: "Si esto hubiera sucedido hace unos años podría habernos llevado a la quiebra".
Rajoy, en definitiva, ha recalcado con sólo dos frases el núcleo central de su discurso: la necesidad de mantener un rumbo económico que, insiste, ha permitido superar la recesión y situar el país en condiciones de crecer y crear empleo. Apenas le hace falta añadir más. El miedo económico ha quedado servido con el Brexit y puede servir para que una parte de los votantes, especialmente los indecisos de última hora, opten por posiciones ortodoxas dejando de lado opciones radicales y populistas.
En el extremo contrario se sitúa Podemos. A la formación morada el resultado del referéndum no le beneficia. Pablo Iglesias, probablemente consciente del riesgo, se ha apresurado a pedir "no mezclar asuntos internacionales en campaña" e incluso ha recordado que su secretario de Relaciones Internacionales, Pablo Bustinduy, viajó a Manchester para participar en un acto en favor de la permanencia en la UE.
Pese a ello, y a las múltiples matizaciones que ha sufrido el discurso europeo y económico de Podemos en los últimos dos años, buena parte de la ciudadanía y, evidentemente, sus rivales políticos, recuerdan que el propio Iglesias, en vísperas de las elecciones europeas de 2014, no descartaba cualquier decisión, incluida la salida de España del euro, para "democratizar la economía" y "recuperar la soberanía en política monetaria". "Este euro no sirve", llegó a decir.
El mensaje sobre la necesidad de volver a tomar el control de determinadas áreas de soberanía que se han cedido a Bruselas sigue vigente hoy en el ideario de Podemos. Y salvo que se haga un esfuerzo por afinar mucho se corre el riesgo de no poder evitar las comparaciones con mensajes similares que han lanzado líderes de fuerzas que suscitan un importante rechazo: la francesa Marine Le Pen; el holandés Geert Wilders; el británico Boris Johnson e incluso el estadounidense Donald Trump.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, y en menor medida el de Ciudadanos, Albert Rivera, han incidido en otro aspecto que también puede influir en la decisión última de los votantes españoles: el peligro que entrañan los referendos que plantean una ruptura y no una suma. La imagen del riesgo que traería aparejado una consulta de signo independentista en Cataluña salta a la vista.
También desde este enfoque el mensaje se vuelve en contra del partido de Pablo Iglesias que asegura defender el derecho a decidir de los catalanes aunque no su desconexión del Estado español olvidando que los referendos en muchas ocasiones los carga el diablo. La propia Unión Europea hubo de padecerlo cuando Francia y Holanda decidieron someter a consulta la Constitución Europea y el resultado fue un 'no' que provocó una grave crisis en la Unión. Ahora, el primer ministro británico David Cameron ha vuelto a tropezar en la misma piedra.
Más aún, la posición de Escocia, referente habitual de quienes en España apuestan por el derecho a decidir, podría ahora volverse en su contra habida cuenta de que los escoceses han votado mayoritariamente a favor de la permanencia en la Unión hasta el punto de que ya han surgido voces que reclaman una nueva consulta para intentar, ellos sí, quedar dentro del club comunitario.
Por último, no cabe olvidar a todos aquellos que ven, como es el caso del PSOE, un profundo malestar en la ciudadanía a causa de las políticas de austeridad que ha puesto en práctica la Unión para intentar sanear las cuentas públicas. El desafecto por la dureza de la medicina que se ha aplicado en Europa puede explicar una parte del 'no' que los británicos han propinado a la Unión, pero ni mucho menos todo. Como tampoco lo explica la política de inmigración y asilo comunitaria. Baste recordar que el Reino Unido no forma parte del euro ni tampoco del Tratado Schengen.
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