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lunes, 20 de junio de 2016

Insensatos que dicen ser democratas

Es difícil precisar cuándo empezó todo. Hace un lustro, una década o algo más. Pero ya sabemos cuándo acabó: hace una semana, tras el show a cuatro. Esa noche las tres fuerzas constitucionales y socialdemócratas -conservadora, centrista y progresista- abjuraron de la defensa machacona de la libertad. Pasaron de puntillas por el principal problema de España y se instalaron plácidamente en la corrección política y en la algarabía popular. Iglesias dictó y jugueteó con el guion.
El deber de los tres era acorralar al defensor del revocatorio popular y el 'derecho a decidir' de los catalanes; a quien llama golpista a Leopoldo López; pretende imponer sanciones distintas, en función del nivel de renta, por las mismas infracciones; implementar políticas para el ejercicio del 'derecho a la verdad'; crear 'espacios mixtos de deliberación' en el proceso legislativo, o sea, liquidar el Parlamento; suprimir la autorización del Gobierno para 'celebrar consultas populares locales' y sortear los cauces institucionales (a semejanza de las leyes del poder popular y de las comunas venezolanas); promover campañas para una 'audiencia activa' con el fin de que la ciudadanía conozca la 'realidad mediática' y adquiera conciencia de la 'importancia de los medios'. El catálogo bolivariano es una oda al caudillismo y al pesebrismo.
Apenas 24 horas antes, un antisistema amenazó de muerte a militantes de C's, la CUP irrumpió en un mitin de Rivera y unos respetables independentistas increparon a Sánchez Camacho y a una niña en un mercado. ¿Anécdotas o síntomas? Cada socialdemócrata tocó su lira. Rajoy no mencionó ni una vez a su partido y celebró el número de nuestros estudiantes Erasmus; Rivera la tomó con Rajoy, redujo a medio minuto la unidad de España y se acomodó en lugares comunes sobre educación; y Sánchez se mostró inquieto y rebajado en el burladero de la equidistancia. Entre pitos y flautas, los tres amables candidatos convirtieron a un consumado buhonero en el líder de la izquierda. El pueblo exhibe gozoso sus cadenas.
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